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INVERSIÓN INTERNACIONAL Y MULTINACIONALES EN SECTORES HORTOFRUTÍCOLAS DE EXPORTACIÓN (2ª parte)
International inversion and multinationals export of fruits and vegetables

1. Resumen
2. Introducción: Marco Teórico
3. El Caso Del Plátano Como Paradigma
4. Introducción Y Especificación Del Modelo
4.1 Especificación Del Modelo
5. Conclusiones
6. Referencias Bibliográficas


 
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- Escenario 3: Óptimo paretiano e intervención

En los dos casos anteriores el rendimiento marginal privado del factor k no coincide con el rendimiento marginal social y la inversión en el sector 1 es subóptima. El rendimiento marginal social es aquel en el que cada empresa considera el efecto positivo de su inversión, no sólo sobre su producción sino sobre el conjunto de todas las empresas del sector. Este rendimiento marginal social puede expresarse de dos formas equivalentes, agregada o no. Para el primer caso, en el que las empresas no tienen en cuenta los efectos de sus decisiones estratégicas de inversión de capital sobre el resto, el óptimo paretiano vendrá determinado por:

En el segundo caso, en el que la empresa i-ésima considera el efecto positivo de su inversión de capital sobre el resto de empresas, se presenta la misma solución de forma desagregada.

Como todas las empresas usan la misma tecnología, este último resultado se puede agregar originando una expresión idéntica a la del anterior. La posible intervención para alcanzar el óptimo en el caso (En el otro caso se puede calcular de forma análoga un impuesto.) de las decisiones no estratégicas será:

siendo la elasticidad,

Por tanto, si se impusiera una subvención ad valorem igual a ε a la inversión de capital en el sector 1 el rendimiento marginal privado del capital coincidiría con el social; siendo el precio del capital subvencionado, , igual a la siguiente expresión:

Es decir, la política óptima (first best) sería un tax cum subsidy (Bagwathi, 1986).

Supongamos que esta política es imposible de llevar a cabo, ya que estamos considerando un país en vías de desarrollo que no cuenta con el aparato administrativo suficiente y que, por lo tanto, los costes de implementarla son prohibitivos (Wong, 1995).

Tenemos ahora una empresa oligopolista del país B, desarrollado, que produce un bien final , que vende en el país B, utlizando como bien intermedio el bien Y1 del país A, además de capital y trabajo. Utiliza una tecnología con coeficientes fijos de producción. Suponemos que en la industria existen barreras de entrada y que, por lo tanto, es oligopolista. Consideramos además, que cada empresa individual es precio aceptante en el mercado de factores del país B. Estos dos supuestos simplifican el modelo pero no le restan generalidad, como ya se ha demostrado (Ishikawa y Spencer, 1999; Spencer y Jones, 1991).

La función de beneficios de una empresa típica del sector de bienes finales del pais B será:

donde, Pd es el precio de compra de los consumidores del bien Y1, P1 es el precio del bien intermedio Y1, y WBson los precios de los factores capital y trabajo, respectivamente, en el país B, e Y1 es la cantidad empleada de bien intermedio, que es igual a la del bien final.

Sabemos que cuando existen economías de escala externas en un sector en el que las empresas ignoran los efectos estratégicos de su inversión los beneficios de las empresas son nulos, funcionamiento de competencia perfecta. Por lo tanto, el precio del bien intermedio Y1 es igual a su coste medio de producción (Wong, 1995), que viene expresado del siguiente modo:

En el caso de que la externalidad sea multiplicativa sería:

Cu son los costes unitarios de producir el bien intermedio en el país A, que dependen del precio de los factores en el país A y del nivel de capital invertido en el sector. Cu decrece con K1 cuando este capital está por debajo del nivel K0, y éste constituye el principal incentivo para la integración vertical. La segunda ecuación utiliza el precio virtual del capital en la función de costes unitarios. Esta función se comporta ahora como una de las economías de escala constantes y, aplicando el teorema de la envolvente, la derivada de esta función de costes con respecto al precio virtual nos daría la cantidad de capital virtual , es decir, el coeficiente unitario del capital, , multiplicado por h(K1).

Dirección de comercio


Sabemos que cuando se presentan economías externas en la producción, el equilibrio posible del mercado internacional es múltiple (Wong, 1995). Pero como nuestro interés es reflejar cuáles son los incentivos para la integración vertical en el sector 1, vamos a considerar una situación de partida de libre comercio y previa a la integración vertical, en la que se presenta especialización incompleta en el país A (se produce el bien intermedio y el bien 2) y en la que, también, el país A, bien dotado en recursos naturales y mano de obra y escaso en capital, importará el bien Y2 (bien de consumo final e intensivo en capital) y exportará el bien Y1 (bien intermedio, intensivo en mano de obra). En esta situación no se ha producido una completa igualación del precio de los factores de producción y, además, aunque consideremos el capital móvil, suponemos que los mercados de capitales tienen un funcionamiento imperfecto y que la tasa de interés es muy superior en el país en vías de desarrollo. Por lo tanto, partimos de la base de que la empresa monopolista u oligopolista del país B está favorecida por el acceso al mercado de capital del país B.

Como hemos visto, se presentan economías de escala externas crecientes en el sector 1 del país A cuando K1≤ K0 y constantes en el caso que K1≥ K0. En este contexto, tendremos que analizar cuáles son los incentivos que tiene la empresa importadora del bien intermedio en el país B para integrar verticalmente la producción en el país A y cuáles son las ventajas que inducen al país huésped a realizar la concesión. Como las empresas del sector 1 en el país A son precio aceptantes, estos incentivos están fundamentalmente relacionados con las economías de escala externas, o la posibilidad de disminuir los costes medios en el sector 1 a través de la inversión en capital. Vamos a considerar simplemente que la empresa considera dos alternativas, integrar o no la producción agrícola del bien intermedio en el país A.

Para esta empresa, en caso de que considere la integración, querrá hacerla teniendo una exclusiva del factor específico tierra, por lo menos a nivel regional, ya que en el caso de que su acceso a este factor fuera compartido se presentaría una situación similar a la del caso 2, en el que sus rivales se beneficiarían de su inversión de capital en infraestructuras.

Para el país huésped las opciones políticas son limitadas como hemos apuntado, y, si las diferencias entre la tasa de interés doméstica y la del país B son muy grandes, dependen en gran medida de si la empresa multinacional integra o no. Vamos a analizar qué efectos puede tener esta integración sobre el bienestar de dicho país.

Para comenzar, en el equilibrio previo a la integración se pueden presentar tres situaciones distintas:

1) K1 = K0. Existen economías de escala constantes y, por tanto, no hay incentivos para que la empresa integre la producción en el país B. Este caso es irrelevante a los efectos de nuestro análisis.

2) K1 < K0 < KA. Existe una distorsión doméstica. La empresa importadora tiene incentivo a invertir en el sector 1 del país huésped. En este caso, como puede ocurrir que a una tasa de interés inferior en el país A la inversión en el sector 1 crezca de tal manera que K1 > K0. Éste es el caso en el que la empresa importadora del país B se puede plantear otra relación de coordinación vertical con sus abastecedores, distinta a la integración directa de la producción. Un ejemplo sería el de la «agricultura contractual », en la que se establece un contrato por el que la empresa facilita a los agricultores capital o insumos y recibe a cambio producto, todo ello en condiciones y precios distintos de los de mercado (Mackintosh, 1977, 1980; Minot, 1986; Glover, 1984, 1987; Rickson y Burch, 1996; y Miller, 1996). Si a la tasa de interés rB la inversión en el sector 1 sigue siendo inferior a K0, entonces la opción relevante podría ser, como veremos más adelante, integrar verticalmente la producción.

3) Si KA < K0, éste sería un caso extremo en el que para el país A sigue existiendo la distorsión o fallo de mercado y no existe dotación de capital suficiente como para alcanzar el nivel de rendimientos de escala constantes. Como hemos dicho, la empresa oligopolista es precio aceptante en los mercados de factores de su propio país B. Sin embargo, sus decisiones van a afectar al precio del bien final Y1 y al precio de los factores en el país A. En ese caso la empresa integrará si sus beneficios después de la integración son superiores a los beneficios antes de la integración . Es decir, si:

siendo:

Todas las variables que se marcan con un asterisco son las que pueden haber cambiado tras la integración vertical. Antes de la integración, la empresa obtiene el bien intermedio a un precio igual a su coste medio, Cu. Después de la integración la internalización de las economías de escala ligadas al capital viene expresada como una función de costes totales, C, que depende además del precio de los factores de la cantidad de capital e indirectamente de la del producto.

Ahora la empresa maximiza beneficios igualando al margen ingresos y costes. Para que los beneficios de la empresa integrada sean superiores a la de la no integrada, la caída de los ingresos ha de ser inferior a la de los costes. La variación de los ingresos dependerá de la elasticidad de sustitución entre capital y trabajo en la producción del bien intermedio Y1, de la elasticidad de la demanda del bien final en el mercado del país B y de las estrategias de las empresas rivales en ese mercado B. Si la elasticidad de sustitución entre capital y trabajo es pequeña en la producción del bien intermedio, los incrementos de inversión tendrán como consecuencia un mayor crecimiento de la producción del bien final, y con ello una mayor caída de su precio que en caso contrario.

Por el lado de los costes, su variación depende tanto de la mejora de la eficiencia en la escala como de las variaciones de la demanda y del precio de los factores.
Lógicamente, la empresa transferirá capital del país B al A, ya que hemos supuesto que tiene acceso a los mercados de capital a menor interés rB. En cuanto el precio del resto de los factores, si la empresa paga una canon por la tierra igual a la renta marginal, cabe esperar que como resultado de un aumento de la dotación de capital en el país B la renta de este factor específico aumente (Dixit y Norman, 1980). A este efecto hay que añadirle el efecto positivo de la mejora en la eficiencia en la escala y restarle el efecto negativo de la caída del precio del bien final. En conjunto, la variación de la renta ha de ser positiva ya que está relacionada directamente con los beneficios de la empresa.

La variación del salario no está completamente definida en este modelo y depende de la importancia del sector 1 con respecto al conjunto de la economía y de la variación de la demanda de trabajo en el mismo. Si, por el efecto de la variación de la tasa de interés, de rA a rB, se produce una gran variación de la relación K/L en el mismo, el salario tenderá a aumentar, pero en realidad depende también de la evolución de P1 y de la relación capital trabajo en el sector 2. En principio, cabe esperar que un aumento de la dotación de capital de la economía en su conjunto como la que daría lugar la inversión de capital por la multinacional tienda a aumentar el salario.

La situación en el país huésped después de realizar la concesión de la tierra a la multinacional es una variante del modelo de Ricardo-Viner. Ahora en el país huésped todo el capital se invierte en la industria, Y2, sustitutiva de importaciones, toda la tierra en el sector exportador de bienes intermedios, mientras que el trabajo es un factor móvil. Sin embargo, este caso tiene varias particularidades: la demanda del bien intermedio es monopsónica y en su produccion interviene un tercer factor importado, K1*.

Si el país A es pequeño (Es frecuente que estos países sean grandes en el mercado de bienes primarios o intermedios y pequeños en el de bienes industriales) en el mercado del bien 2, su único bien de consumo, su bienestar va a depender del producto nacional neto al coste de los factores. La utilidad del ciudadano representativo del país depende del consumo del bien 2. Por tanto, como P2 es constante, y siendo R la renta nacional:

En definitiva, el aumento de bienestar del país depende de que tras la concesión aumente la renta de los factores de producción:

Si esto ocurre, el país A se beneficia en su conjunto. Si ello no ocurriese, el modelo de Ricardo-Viner permite reflejar que existen diferentes intereses entre los distintos colectivos (terratenientes, trabajadores, ...) y que la nueva situación puede beneficiar a unos y perjudicar a otros. De hecho, el comportamiento de la renta de los distintos factores puede ser distinto.

La renta del capital se determina exclusivamente en el sector 2 y depende de cómo varía la tasa de interés al variar la ocupación del trabajo y el capital en ese sector. Evidentemente, al aumentar el capital en el sector es decir, todo el capital del país se concentra en el sector 2, intensivo en capital. Si P2 permanece constante y la demanda de trabajo en el sector 1 no disminuye, el tipo de interés tenderá a bajar. Por otro lado, este afecta a los precios del resto de los factores y al nivel de producción , produciéndose en el sector una sustitución de factores, capital por trabajo.

Por lo que se refiere a la renta de la tierra, su determinación depende exclusivamente del comportamiento del sector 1 y, como ya hemos dicho, un aumento de la inversión en ese sector impulsará su ascenso. ¿Qué ocurre con los salarios, w? El efecto es ambiguo, ya que va a depender de los efectos cruzados, pudiendo ser positivo o negativo. Si atendemos a los resultados típicos que se alcanzan en modelos de comercio con factores específicos (Dixit y Norman, 1980), un aumento de los beneficios puros responde a un aumento del precio y al incremento del capital . En esta situación puede ocurrir que el salario aumente debido al aumento de los precios, aunque en una proporción menor al incremento producido en las rentas de la tierra .

Si el sector 2 no es precio aceptante, habrá un beneficio ulterior para el país, ya que aumenta la producción de un bien sustitutivo de importaciones. En definitiva, al contrario que en el resto de los modelos que consideran como causa de la integración vertical la existencia de un oligopolio bilateral, en este caso la integración se produce siendo los productores del país en vías de desarrollo precio aceptantes y siendo el precio del bien 1 igual a su coste medio. El incentivo para invertir es que este coste medio puede disminuir, ya que en el sector existe un fallo de mercado o distorsión que no ha permitido aprovechar al máximo esas economías de escala.

Por tanto, la integración se produce porque existen ineficiencias en el sector que pueden ser paliadas con la inversión directa. La empresa multinacional es consciente de que al invertir genera una externalidad positiva que puede ser aprovechada por otras empresas que decidan invertir en el sector. Por ello, para poder internalizar esas economías externas que genera puede exigirle al país huésped controlar toda la producción vía concesión del factor específico, la tierra. Por el lado del país huésped, la concesión del factor específico (tierra) a la multinacional resuelve el problema de las economías externas y puede tener un efecto favorable sobre el bienestar o renta nacional de los factores en su conjunto. Lo que sí es cierto es que la distribución de la renta nacional entre los factores puede variar y, de hecho, aunque la renta nacional caiga, dependerá del poder de los distintos colectivos dentro del país el que se lleve a término la concesión.

En este contexto, suelen ser los propietarios de la tierra los más favorecidos. La mayor parte de los análisis de la agricultura de plantación resaltan este aspecto de economía política para concluir que la inversión directa favorece a la multinacional y a las «oligarquías» en perjuicio del conjunto de la nación. En nuestro modelo caben distintas posibilidades y dependerá de la capacidad de los distintos colectivos para ejercer presión sobre el gobierno el que la concesión se realice en unas circunstancias o en otras.

5. CONCLUSIONES

Sin pretensión de globalidad, puesto que este análisis se sitúa en un modelo de dos bienes, hemos probado que en un sector primario y de tecnología madura, como el sector del plátano, la existencia de economías externas ligadas a las infraestructuras de comercialización y transporte puede constituir un importante incentivo para la inversión internacional bajo régimen de concesión (agricultura de plantación) para las multinacionales, en países con abundancia de recursos naturales y escasez de capital. Y que esta internalización de las economías externas, bajo la forma de una producción agrícola, puede constituir una formidable barrera de entrada que configura la estructura oligopolista del mercado internacional.

En efecto, el modelo nos permite concluir que, para comprender la inversión internacional en estos países, hay que referirse a las deficiencias de capital en infraestructuras en los sectores hortofrutícolas de exportación y a las ventajas que las multinacionales tienen para acceder a los mercados de capital. En el modelo, la insuficiencia de infraestructuras las hemos tratado como una distorsión o un problema de generación de economías externas que, a través de la inversión internacional, se convierten en economías internas a la empresa, lo que explicaría la concentración del mercado. Para poder internalizar las economías externas que genera la empresa oligopolista ésta puede exigirle al país huésped controlar toda la producción vía concesión del factor específico, la tierra.

Para el país huésped, el aumento del bienestar depende de que, tras la concesión, aumente la renta de los factores de producción. Si esto ocurre, el país huésped se beneficia en su conjunto. Si no, la nueva situación puede beneficiar a unos agentes y perjudicar a otros y, por tanto, dependerá del poder de los distintos colectivos dentro del país el que se lleve a término la concesión. Las diferencias de este modelo con otros trabajos que tratan la agricultura de plantación estriban en que éstos exclusivamente destacan los aspectos de economía política (ganancias de la oligarquía terrateniente frente al conjunto del país) mientras que nosotros encontramos también mejoras de eficiencia.

Finalmente, el modelo se puede complicar incluyendo efectos externos cruzados entre los sectores. Con ello se podría explicar la formación de empresas domésticas exportadoras de plátano en América del Sur (Ecuador y Colombia). Asimismo, puede extenderse el modelo a un contexto de crecimiento económico.

6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Carmen Florido de la Nuez
Departamento de Análisis Económico Aplicado. Universidad de las Palmas de Gran Canaria. 

Ana Aldanondo Ochoa 
Departamento de Gestión de Empresas. Universidad Pública de Navarra.


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