Síguenos  
Toda la Agricultura en Internet
Empresas Compraventa Noticias Precios Agrícolas  Cursos Tienda On Line Vídeos Fotos Diccionario Foro  Recomendar Infoagro

NUEVA ENFERMEDAD EN EL SUDESTE DE ESPAÑA: LA FUSARIOSIS DE LA BASE DEL TALLO DEL CALABACÍN

1. Antecedentes.
2. Experiencia.
3. La Fusariosis de la base del tallo del calabacín.
4. Referencias.


1. ANTECEDENTES.

El calabacín es, en general, una especie muy susceptible a enfermedades fúngicas aéreas. Por el contrario, se suele mostrar poco susceptible a enfermedades que, causadas por hongos de suelo, se manifiestan en la parte subterránea de las plantas, lesionando las raíces y la base del tallo. Sin embargo, en la primavera de 2007, plantas adultas de calabacín (Cucurbita pepo) cultivadas en tres explotaciones comerciales, en los alrededores de Las Norias de Daza en El Ejido (Almería), mostraron necrosis en la base del tallo, marchitez y muerte. En una de éstas la enfermedad afectó a pocas plantas, mientras que en las otras dos, la incidencia de plantas muertas fue del 20-30%.

Figura 1. Invernadero comercial con plantas enfermas.

 
  Enviar a un Amigo
Corregir / Sugerir
Imprimir
Enviar
Tu Nombre
E-Mail destinatario
¿Algún comentario?

Corregir/Sugerir
¿Cuál es el error, o sugerencia?


 Cursos On Line
Cursos para profesionales, estudiantes y titulados

 
 Medidores para miel y azúcar


 Anuncios Gratuitos
Anuncios clasificados de compra-venta de hortalizas


 Mercados
Mercados nacionales e internacionales

2. EXPERIENCIA.

Fusarium solani fue consistentemente aislado en PDA de las plantas con síntomas, obteniéndose cultivos puros del hongo que fueron luego clasificados por sus características morfológicas y moleculares.

Su poder patógeno se evaluó en dos experimentos de inoculación en invernadero. Semillas pregerminadas de calabacín fueron sembradas en contenedores rellenados con vermiculita. Doce plantas se inocularon con cada uno de los seis aislados de Fusarium solani, once y cinco días después de la siembra, en los experimentos 1 y 2, respectivamente. El inóculo se obtuvo triturando placas de Petri con las colonias fúngicas en agua estéril y fue añadido a razón de 50 mL · planta-1.




En los dos experimentos sirvieron como testigos un número igual de plantas no inoculadas. Las plantas se mantuvieron 1 mes después de la inoculación con temperaturas medias comprendidas entre 20,7 y 24,6 °C en el experimento 1, y entre 23,3 y 29,8 °C en el experimento 2. Durante ese periodo se evaluaron los síntomas mostrados por las plantas, que fueron similares a los observados en invernaderos comerciales. En el primer experimento, los síntomas de marchitez se observaron 9 días después de la inoculación y 14 días más tarde, habían muerto todas las plantas inoculadas con los seis aislados de Fusarium solani. Las plantas no inoculadas (con 12-14 hojas verdaderas) permanecían sin síntomas al final del experimento. Los resultados obtenidos en el segundo experimento fueron semejantes. El patógeno fue consistentemente reaislado de las plantas con síntomas.

Figura 2. Plantas inoculadas con Fusarium solani y plantas sanas, no inoculadas.

3. LA FUSARIOSIS DE LA BASE DEL TALLO DEL CALABACÍN.

La "Fusariosis" que causa la podredumbre del cuello y de la base del tallo de la calabaza (Cucurbita maxima y Cucurbita moschata) y del calabacín está causada por la forma especializada cucurbitae de Fusarium solani.

Figura 3. Necrosis en la base del tallo causada por Fusarium solani.

La enfermedad fue descrita por primera vez en el año 1932 en Sudáfrica y posteriormente citada en Australia, Canadá y Estados Unidos. El patógeno posee una especificidad parasitaria restringida a cucurbitáceas. La enfermedad es grave sólo en calabaza y en ciertos cultivares de pepinillos. Sin embargo, la mayoría de las cucurbitáceas son susceptibles, incluyendo melón, sandía, pepino y otras especies (Cucurbita ficifolia) e híbridos (Cucurbita maxima x Cucurbita moschata) usados como porta-injertos para sandía. Se han detectado dos razas del patógeno: La raza 1, que en la actualidad está distribuida por todo el mundo, infecta a plantas y frutos en cualquier estado de desarrollo. Se manifiesta por una marchitez de algunas hojas que en pocos días se extiende a la planta entera y muere. Si se aparta el suelo que rodea a la base del tallo se observa una clara necrosis del cuello de la raíz y de la raíz principal. El tallo no suele ser afectado, excepto los 2-4 cm inmediatamente por encima de la superficie del suelo. Los frutos en contacto con el suelo pueden presentar manchas circulares blandas. La raza 2 causa sólo la podredumbre de los frutos y ha sido citada exclusivamente en Estados Unidos. Ambas pueden ser transmitidas, tanto interna como externamente, por las semillas, en las cuales sobreviven por un periodo de 1-2 años, sin afectar a su germinación.

Fusarium solani f. sp. cucurbitae raza 1 se detectó por primera vez en España en 1995 sobre calabaza cultivada al aire libre en las provincias de Valencia y Castellón (García-Jiménez y col., 1997). Poco después el patógeno enfermó a plantas injertadas de sandía con síntomas similares a los causados en calabaza. En un estudio posterior F. solani se mostró altamente patógeno sobre plantas de determinados híbridos que se usan como patrón en sandía (Armengol et al., 2000).

La diseminación del patógeno a otras explotaciones podría realizarse mediante las conidias del patógeno o el suelo del invernadero, arrastrado por los vientos fuertes frecuentes en la zona. Su agresividad parece depender de la humedad del suelo y de la densidad de inóculo. Aunque el hongo produce abundantes clamidosporas, aparentemente sólo sobrevive 2 o 3 años en el suelo (Mucho menos que Fusarium oxysporum o que otras formas especializadas de  Fusarium solani).

Con respecto al control de la enfermedad, la información encontrada es muy escasa. Se citan como eficaces la rotación de cultivos con plantas no hospedadoras, la desinfección de la semilla (cuando esta viene contaminada) y la solarización del suelo.

Otros patógenos, que pueden producir síntomas muy similares, son: Chalara elegans (sinónimo de Thielaviopsis basicola) y varias especies de Phytophthora. El análisis microbiológico, en un laboratorio especializado, será fundamental para realizar un diagnóstico correcto.

4. REFERENCIAS

Armengol, J.; José, C. M.; Moya, M. J.; Sales, R.; García-Jiménez, J. 2000. Fusarium solani f. sp. cucurbitae race 1, a potential pathogen of grafted watermelon production in Spain. Bulletin OEPP/EPPO 30, 179-183.
García-Jiménez J., Armengol J., Moya M.J. and Sales R. 1997. First report of Fusarium solani f. sp. cucurbitae Race 1 in Spain. Plant dis. 81:1216.
Martin, R. D. 1996. Fusarium crown and foot rot of squash. In: Compendium of cucurbit diseases. Ed: T. A. Zitter, D. L. Hopkins and C. E. Thomas. APS Press.
Messiaen C. M. and Cassini R. Fusarium: Diseases, Biology and Taxonomy. Ed. Nelson P.E., Toussoun T.A., and Cook R.J. 1981. 457 pp.
Paternote, S. J. 1987. Pathogenenicity of Fusarium solani f. cucurbitae race 1 to courgette. Neth. J. Plant Pathol. 93:245-252.

 

Julio M. Gómez Vázquez1
Yolanda Serrano Alonso
José M. Guerra Sanz1, Mª. C.  Sánchez-Guerrero Cantó
IFAPA Centro La Mojonera-La Cañada.
José Mª. MeleroVara
Instituto de Agricultura Sostenible, CSIC, Córdoba..

 


Síguenos en

PORTADAContactoPublicidad
© Copyright Infoagro Systems, S.L.