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EL BORO COMO NUTRIENTE ESENCIAL.
PARTE II: SÍNTOMAS, DIAGNÓSTICO Y CORRECCIÓN EN CULTIVOS.

1. El boro en la nutrición y la fertlización de los cultivos.
     1.1. Factores que afectan a su disponibilidad.
     1.2. Síntomas de deficiencia.
     1.3. Diagnóstico de la nutrición de boro en las plantas.
     1.4. Síntomas de deficiencia en cultivos de interés.
          1.4.1. Tomate.
          1.4.2. Pepino.
          1.4.3. Pimiento.
          1.4.4. Melón.
          1.4.5. Cítricos.
          1.4.6. Manzano.
          1.4.7. Aguacate.
          1.4.8. Vid.
          1.4.9. Clavel.
          1.4.10. Rosa.
     1.5. Corrección de la deficiencia de boro.
     1.6. Exceso de boro.
     1.7. Síntomas de toxicidad en cultivos de interés.
          1.7.1. Tomate.
          1.7.2. Pepino.
          1.7.3. Pimiento.
          1.7.4. Cítricos.
          1.7.5. Frutales.
          1.7.6. Vid.
          1.7.7. Flores.
2. Bibliografía consultada.


 

 

1. EL BORO EN LA NUTRICIÓN Y LA FERTILIZACIÓN DE LOS CULTIVOS.

El boro juega un importante papel en la fertilización de las plantas, teniendo necesidades particularmente elevadas cuando el crecimiento en peso de las hojas es más alto y durante la floración y cuajado de frutos. El contenido en boro de los órganos reproductivos (anteras, estilos, estigmas, ovarios) es especialmente alto. El boro también tiene un importante efecto positivo en el cuajado de frutos y el proceso de formación de semillas.

Además, se constata que los suelos con tendencia a mostrar deficiencias de boro son mucho más extensos que para cualquier otro micronutriente, pudiendo abarcar unas ocho millones de hectáreas.

1.1. Factores que afectan a su disponibilidad.

Los efectos de la deficiencia de boro sobre los rendimientos y la calidad de las cosechas, es un hecho conocido desde hace mucho tiempo. Los principales factores susceptibles de influir sobre la aparición de la carencia de boro son:

 
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Un exceso de boro puede limitar la absorción de potasio y magnesio. Mención especial merece su estrecha interacción con calcio, dentro de unos rangos óptimos de ambos nutrientes, se comportan como sinérgicos, pero valores deficientes o en exceso de uno de ellos, afecta negativamente la dinámica nutricional del otro. Hay que destacar que elevadas concentraciones de calcio, pueden provocar la precipitación de borato cálcico y la coprecipitación de boro con carbonato cálcico.

De esta manera estamos ante potenciales carencias de boro si disponemos de pH elevado en el suelo, existe escasez de materia orgánica o el suelo está excesivamente seco o encharcado.

1.2. Síntomas de deficiencia.

Están siempre relacionados con las principales funciones del boro. Aparecen síntomas internos a nivel celular y vascular:

El boro, al no desplazarse fácilmente desde las hojas basales, presenta síntomas externos inicialmente en las partes jóvenes de la planta:

Los cultivos presentan sensibilidades diferentes a la deficiencia de boro, incluso cultivares diferentes de una misma especie. Entre los cultivos más exigentes en boro citar las plantas con aprovechamiento de sus raíces (remolacha, nabo, zanahoria), apio, coliflor, brócoli, col, algodón, cacahuete, clavel, crisantemo, rosal, girasol, vid, manzano, peral, aguacate, café, olivo, eucalipto. La mayor parte de las monocotiledóneas muestran unos requerimientos de boro inferiores, a excepción de maíz y sorgo.

Como enfermedades características de deficiencia de boro destacar el mal de corazón de la remolacha (heart rot) o la médula acuosa de los nabos (water core), o el pedúnculo agujereado de la coliflor (holow stem).

1.3. Diagnóstico de la nutrición de boro en las plantas.

La deficiencia de boro ocurre en un rango de cultivos y condiciones climáticas, mucho más extenso que cualquier otro nutriente y, probablemente incide más que cualquier otro micronutriente en la calidad y rendimiento de las cosechas.

En numerosas especies los síntomas de deficiencia son inferiores a 15-20 ppm de boro en hoja, los contenidos normales y no excesivos se sitúan en 20-100 ppm y los síntomas de toxicidad aparecen generalmente a partir de 200 ppm, aunque puede manifestarse con cantidades inferiores en especies menos tolerantes al exceso de boro. La tabla 1 muestra estos niveles foliares para diferentes especies de cultivo.

En general puede esperarse una deficiencia de boro con niveles inferiores a 30 ppm en hoja o cuando la relación entre el contenido en hojas jóvenes y el contenido en hojas viejas es bastante inferior a la unidad. Lo que sí resulta evidente es que en caso de deficiencia las partes apicales presentan contenidos inferiores que las partes basales de la planta.

Los contenidos de boro son mayores en hojas que en tallos. El boro tiende a acumularse en los márgenes de las hojas, con contenidos cuatro veces superiores que en las hojas enteras.

El boro total de los suelos, determinado por extracción de HCl en caliente con fusión alcalina, varía de 2 a 200 ppm, pero su utilidad a efectos de diagnóstico es baja. La extracción con agua hirviendo es la admitida como método de determinación del boro asimilable de suelos, después de haber utilizado un gran número de reactivos extractantes. Fue puesta a punto inicialmente por Berger y Truog en 1939, extracción con agua hirviendo en relación suelo/agua de 1:2, siendo la duración de la extracción de 5 minutos por reflujo y filtración posterior. Este método da las mejores correlaciones entre el boro extraído y el absorbido por las plantas.

El boro soluble en agua hirviendo varía en general de 0.1 a 3 ppm. El umbral de los síntomas de deficiencia está sobre 0.7-1 ppm, aunque este valor depende mucho de la textura y pH del suelo y de la sensibilidad del cultivo en cuestión.

1.4. Síntomas de deficiencia en cultivos de interés.

1.4.1. Tomate.

La deficiencia de boro en tomate provoca hojas jóvenes más finas y frágiles, muestran un característico tono crema pálido, márgenes con una tonalidad púrpura, desarrollan lesiones necróticas con o sin presencia de clorosis, se encorvan hacia adentro, posteriormente se tornan marrones, el color de los extremos palidece y mueren. Con una deficiencia más grave estas hojas jóvenes se deforman, son quebradizas y parcialmente cloróticas y presentan zonas insuficientemente desarrolladas, muriendo los ápices de crecimiento. Los pecíolos primarios y secundarios tienden a colapsar. Las hojas maduras amarillean mostrando una tonalidad anaranjada en los márgenes.

Los pedúnculos de los ramilletes son cortos y gruesos y generalmente sin producción, o si la tienen con frutos agrietados, con superficies acorchadas y con una maduración desigual. Los frutos sufren pardeamientos internos. Debido a la degeneración de los tejidos conductores, los tallos también se muestran engrosados, débiles, quebradizos y con lesiones suberosas.

Tratamiento: aplicaciones al suelo de 1-1.5 Kg/Ha de Boro o aplicaciones foliares al 0.05% en Boro.

1.4.2. Pepino.

En estados de deficiencia las plantas muestran entrenudos cortos, las hojas jóvenes quedan deformadas, arrugadas y encorvadas, terminando por morir al mismo tiempo que los puntos de crecimiento se tornan necróticos. Algunas de las hojas maduras toman forma de copa, se muestran quebradizas y muestran manchas cloróticas. Las líneas amarillas de la piel del fruto se muestran acorchadas, viéndose la calidad de la cosecha severamente afectada.

Tratamiento: aplicaciones al suelo de 1-2 Kg/Ha de Boro o aplicaciones foliares al 0.05% en Boro.



1.4.3. Pimiento.

La deficiencia de boro conlleva una clorosis general de hojas jóvenes con brillo característico del follaje. Las hojas nuevas se distorsionan con muerte de los puntos de crecimiento y botones florales.
Amarilleamiento de los extremos de las hojas maduras que gradualmente se extiende por los márgenes, y los nervios principales se tornan color marrón, síntoma que es claramente visible al poner la hoja a contraluz.

Tratamiento: aplicaciones al suelo de 1-2 Kg/Ha de Boro o aplicaciones foliares al 0.05% en Boro.

1.4.4. Melón.

En plantas de melón deficientes en boro la yema terminal no puede expandirse. La calidad del fruto se ve severamente afectada. Los frutos carentes en boro muestran un menor dulzor.

Tratamiento: aplicaciones al suelo de 1-1.5 Kg/Ha de Boro o aplicaciones foliares al 0.05% en Boro.

1.4.5. Cítricos.

Presenta síntomas foliares con clorosis en la base de la hoja que deben ser confirmados por no ser muy característicos. Los primeros síntomas suelen ser manchas traslúcidas en hojas jóvenes, los nervios engrosan, se agrietan y toman apariencia acorchada. Las hojas jóvenes tienden a enrollarse, pierden su brillo característico y se secan los ápices. En pecíolos y algunas ramificaciones pueden aparecer exudaciones gomosas.

Los frutos permanecen de pequeño tamaño, duros y muestran típicas formaciones gomosas en el exterior y en el interior cerca del eje central, con manchas pardas en la pulpa. La piel es extremadamente gruesa y el contenido en zumo es escaso. Existe una caída general de frutos jóvenes, por lo que el rendimiento se ve seriamente afectado. Las semillas se muestran escasamente desarrolladas y la cáscara de la semilla suele ser de color oscuro y estar seca.

Tratamiento: aplicaciones al suelo 15-30 g/árbol de Boro, o aplicaciones foliares al 0.05% en Boro fuera del período de floración.

1.4.6. Manzano.

Los síntomas de deficiencia de boro se pueden ver en ramas, flores y frutos, aunque no existe ningún tipo de clorosis foliar. La corteza de las ramas desarrolla una necrosis interna y termina por secarse. La fructificación de las ramas afectadas es escasa y con frutos deformados. De la base del tejido muerto se suelen desarrollar yemas laterales que generan brotes de entrenudos muy cortos, la superficie de la corteza es irregular y se suele agrietar y desprenderse parcialmente.

En condiciones de deficiencia de boro la floración y la fructificación se reducen de forma considerable, existiendo caída prematura de frutos jóvenes. El fruto muestra puntos y manchas acorchados externos e internos, también piel rugosa y agrietada. Sufren pardeamiento una vez cortados de forma mucho más rápida que los frutos normales. Los síntomas pueden confundirse con una deficiencia de calcio (“bitter pit”), aunque en este último caso las manchas acorchadas tienen un característico sabor amargo, ahora bien, una deficiencia de boro puede ser causa indirecta del “bitter pit”, al ocasionar una mala asimilación del calcio.

Tratamiento: aplicaciones al suelo de 15-50 g/árbol de Boro, o aplicaciones foliares al 0.05% en Boro desde que las yemas están hinchadas a caída de pétalos y al inicio del desarrollo del fruto.

1.4.7. Aguacate.

Existe una muerte gradual de los puntos de crecimiento apicales y también de los axilares. Hay malformaciones en las hojas que toman una forma lanceolada, se arrugan y presentan manchas necróticas. Los nervios central y principales se parten por el envés de la hoja y se suberifican. Las ramitas jóvenes se pueden hinchar y mostrar bolsas internas de corcho. El cuajado del fruto se ve severamente afectado.

Tratamiento: aplicaciones al suelo de 10-30 g/árbol de Boro, o aplicaciones foliares al 0.05% en Boro.

1.4.8. Vid.

En viña los síntomas típicos de deficiencia de boro son una clorosis intervenal en forma de mosaico desarrollada a partir del margen de la hoja, con posterior secado y caída de ésta. Las clorosis suelen tomar una coloración pardo rojiza, llegando los nervios a adquirir la misma tonalidad, abarquillándose la hoja. Las puntas de los zarcillos mueren. Los entrenudos son cortos, con internodos engrosados y a veces con lesiones necróticas, muerte de yemas apicales y desarrollo de brotes axilares.

Los racimos presentan un reducido número de bayas debido a la pérdida de flores, con formación de elevado número de granos muy desiguales. Los granos son pequeños, sin semillas a causa de una defectuosa polinización. El cuajado es muy deficiente y a menudo los granos muestran lesiones interiores acorchadas.

Tratamiento: aplicaciones al suelo de 3-10 Kg/Ha de Boro o aplicaciones foliares al 0.05% en Boro antes o después de la floración.

1.4.9. Clavel.

El primer síntoma de deficiencia de boro en clavel suele ser la aparición de gran número de cálices partidos y de botones florales abortados. A veces, el aborto no ocurre pero presentan muy pocos pétalos que terminan secándose con el estilo muy pronunciado.

Las hojas se encorvan y pueden llegar a romperse por el punto de inserción al nudo. Se desarrollan manchas rojas a lo largo de los nervios centrales en el envés de las hojas jóvenes, que posteriormente se extienden al haz y necrosan. Estas hojas generalmente muestran forma de cuchara con las puntas dentadas. Las hojas maduras pueden desarrollar manchas de tonalidad violeta. A menudo los brotes laterales superiores se muestran finos y muy ramificados. Los entrenudos son cortos y los tallos acortados resultan finos y débiles. En resumen, la deficiencia de boro en clavel afecta gravemente la producción de botones florales y la calidad de los que prosperan.

Tratamiento: aplicaciones al suelo de 1-2 Kg/Ha de Boro o aplicaciones foliares al 0.03% en Boro.

1.4.10. Rosa.

La deficiencia de boro en rosal se manifiesta con hojas deformes, pequeñas, alargadas y con los márgenes aserrados de forma irregular. Existe una característica pérdida de la dominancia apical que conlleva a una múltiple ramificación de los pedúnculos que están deformados.

Los pétalos pueden mostrar los bordes aserrados y pigmentación irregular. Las flores aparecen con un aspecto desgreñado y con los colores más pálidos, así las rosas rojas a menudo aparecen con una tonalidad rosa. Bajo una deficiencia grave aparecen zona necróticas en los puntos de crecimiento y en los botones florales.

Tratamiento: aplicaciones al suelo de 1-2 Kg/Ha de Boro o aplicaciones foliares al 0.03% en Boro.

1.5. Corrección de la deficiencia de boro.

Períodos estivales excesivamente secos, a continuación de inviernos o primaveras lluviosos, son propensos para la manifestación de los síntomas de deficiencia de boro.

Existen numerosos abonos boratados utilizados para el suministro de boro a los cultivos: bórax (Na2B4O7·10H2O), tetraborato sódico (Na2B4O7 o Na2B4O7 · 5H2O), pentaborato sódico (Na2B10O16 · 10H2O), solubor (Na2B8O13 · 4H2O), ácido bórico (H3BO3), colemanita (Ca2B7O11 · 5H2O), etc. Los boratos de sodio son la fuente clásica de aporte de boro, pero son utilizados en aplicaciones al suelo, el ácido bórico y el solubor también pueden ser utilizados en aplicaciones foliares al 0.05-0.1% en boro, a causa de su mayor solubilidad y compatibilidad con la mayor parte de los productos pulverizados, sobre todo para aumentar la floración y el cuajado de frutos.

La fertilización boratada, frecuentemente se practica mediante incorporación de este elemento a los abonos principales.

La dosis aplicada a los suelos varía entre 0.3 y 3 Kg de boro por Ha, dependiendo de la sensibilidad y edad del cultivo, el tipo de suelo, la climatología, grado de deficiencia, localización de la aplicación, etc. Pero hay que ser cautos, ya que con facilidad se puede pasar de situaciones de deficiencia a situaciones de toxicidad. De ahí que sea de extrema importancia que la aplicación sea uniforme. Tampoco deben aplicarse fertilizantes boratados en contacto directo con las semillas, debido al riesgo de toxicidad.

El mejor momento de aplicación dependerá de diversos factores, tales como el régimen local de lluvias, la capacidad de retención del boro en el suelo, estado fenológico, grado de deficiencia del cultivo, etc.

1.6. Exceso de boro.

El boro puede llegar a ser tóxico para numerosas plantas con contenidos poco superiores a aquellos juzgados como correctos. Algunas especies muestran síntomas de toxicidad en cuanto los niveles superan las 200 ppm, incluso con contenidos claramente inferiores para el caso de dicotiledóneas. La relación de los contenidos tóxicos con los normales es claramente menor para el boro que para los demás elementos nutritivos.

Por encima de 5 ppm de boro extraído con agua hirviendo en suelo, pueden presentarse síntomas de toxicidad por boro. La toxicidad por boro también puede inducirse por contaminación industrial.
Los síntomas de toxicidad consisten en una necrosis progresiva de las hojas que empieza por un amarilleamiento de las extremidades y de los bordes de las hojas, que progresa con quemaduras entre los nervios laterales hacia la nervadura central y evoluciona con un oscurecimiento y posterior necrosis, cayendo las hojas prematuramente. En general, las monocotiledóneas muestran necrosis en los ápices de las hojas, mientras que en las dicotiledóneas la necrosis es tanto apical como marginal.

Los cultivos se clasifican en tres categorías por orden de tolerancia creciente al exceso de boro:

Bien es cierto que, en general, los rendimientos de los cultivos sólo se ven severamente afectados cuando los síntomas de toxicidad son extremadamente graves, quizá el hecho de que el boro se concentre en ápices y márgenes de hojas, actúe a modo de mecanismo de autodefensa, teniendo una baja incidencia sobre el crecimiento.

Los suelos en los que puede presentarse el exceso de boro son aquéllos derivados de los sedimentos marinos, los suelos de regiones áridas y semiáridas o los suelos derivados de una roca madre rica en boro. Si además se riega con aguas demasiado ricas en boro, o se aplican grandes cantidades de compost urbano, estaremos promoviendo síntomas de toxicidad. Por encima de 0.5 ppm de boro en el agua de riego ya pueden existir problemas para los cultivos sensibles a su exceso, si bien es cierto que plantas tolerantes pueden soportar contenidos sensiblemente superiores. La tabla 2 muestra los niveles de tolerancia al contenido en boro del agua de riego para diferentes especies de cultivo, ahora bien, estos valores habría que replantearlos en función de la pluviometría de la zona y del manejo del drenaje efectuado en el cultivo.

Otra particularidad interesante de resaltar es que por lavado, la planta puede perder hasta el 80% del boro de sus hojas en algunas especies. De esta forma, la planta se autodefiende contra una toxicidad.

1.7.Síntomas de toxicidad en cultivos de interés.

1.7.1. Tomate.

La toxicidad por boro en tomates se manifiesta como un amarilleamiento y posteriores lesiones necróticas en los extremos de las hojas maduras, las cuales se curvan hacia adentro. Finalmente toda la hoja se curva y muere. La parte superior de la planta generalmente permanece verde mientras que la mitad inferior está totalmente de color marrón dorado. Los extremos de las hojuelas del cáliz del fruto se tornan de color grisáceo, se curvan y se secan.

1.7.2. Pepino.

Desarrollo de un característico tono amarillo oro en los márgenes de las hojas maduras, posteriormente los síntomas se pueden extender a hojas jóvenes. Si la toxicidad continúa, los márgenes afectados se amplían, desarrollan manchas necróticas, se marchitan y el tejido muere, permaneciendo un borde amarillo oro entre el tejido verde y la parte muerta. Las hojas se arquean debido a que el tejido interior continúa desarrollándose. Las hojas jóvenes a menudo son más pequeñas de lo normal y aparecen pocas flores femeninas. Los síntomas podrían confundirse con una toxicidad por amonio.

1.7.3. Pimiento.

Las hojas muestran un reducido tamaño, con zonas acorchadas en los márgenes, pudiendo llegar a afectar el rendimiento de los frutos, si bien con concentraciones de boro muy elevadas.

1.7.4. Cítricos.

Aparecen lesiones cloróticas en las hojas que se extienden desde el ápice hasta las zonas marginales. Estos síntomas son seguidos de manchas necróticas en ápice y márgenes.

1.7.5. Frutales.

A menudo existe un amarilleamiento y un chamuscado de los extremos de las hojas. Se acelera la maduración pero desciende la calidad postcosecha.

1.7.6. Vid.

Zonas amarillas, y a veces rojizas, se extienden desde los márgenes de las hojas. Aparecen numerosos puntos necróticos, y si la toxicidad es severa, toda la hoja se torna amarilla y muere. Se detiene el crecimiento de los bordes foliares, no alcanzando las hojas su tamaño normal y adquiriendo forma de paraguas. También queda inhibida la germinación del polen y aparecen granos partenocárpicos.

1.7.7. Flores.

Aparecen características lesiones cloróticas y necróticas en los ápices y a lo largo de los márgenes de las hojas viejas.

2. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.

BERGMANN, W. 1992. Nutritional Disorders of Plants. Gustav Fischer. Verlag Jena.
JONES Jr, J. B. 1998. Plant Nutrition Manual. CRC Press LLC. Boca Ratón. Florida.
MARSCHNER, H. 1986. Mineral Nutrition in Higher Plants. Academic Press, Inc., New York.
MENGEL, K. & KIRKBY, E. A. 1987. Principles of Plant Nutrition. 4th Edition. International Potash Institute, Berna. Suiza.
REUTER, D. J. & ROBINSON, J. B. 1997. Plant Analysis: an Interpretation Manual. 2ª Ed. CSIRO Publishing. Australia.

Tabla 1. Interpretación de los niveles foliares de boro para diferentes cultivos.

  CULTIVO
NIVELES FOLIARES (ppm)
DEFICIENCIA
NORMALIDAD
TOXICIDAD
Abedul
<15
30-60
Abeto
<12
15-30
Acacia
<10
15-35
Aguacate
<15
40-100
>250
Albaricoque
<20
20-60
>90
Alcachofa
<30
40-150
Alfalfa
<20
30-80
>200
Algodón
<15
25-80
>200
Almendro
<25
30-65
>85
Altramuz
<10
20-60
>800
Anacardo
<40
60-80
Apio
<20
30-60
>400
Araucaria
15-30
Arroz
<5
10-25
>100
Avellano
<25
30-75
>100
Avena
<5
5-20
>40
Azalea
<20
20-100
>200
Banana
<10
20-80
>300
Boniato
<15
30-150
Brócoli
<20
30-100
Cacahuete
<20
25-60
>230
Cacao
<10
25-70
Cafeto
<25
40-100
>200
Caña de azúcar
<2
4-20
>400
Caqui
50-80
Casuarina
30-60
Cebada
<5
5-20
>40
Cebolla
<20
25-70
Cedro
25-45
Centeno
<8
10-15
Cerezo
<15
20-60
>150
Ciruelo
<20
25-60
>80
Cítricos
<20
30-100
>250
Clavel
<20
30-100
>700
Coco
<12
20-40
Col
<20
30-60
Coles de Bruselas
<15
25-90
Coliflor
<15
20-80
>100
Colza
<20
30-60
Crisantemo
<20
30-100
>250
Cyclamen
25-60
Espárrago
<20
40-100
>200
Espinaca
40-80
Eucalipto
<30
40-120
Frambueso
<15
20-70
>200
Fresa
<25
25-50
>125
Fresia  
30-100
Garbanzo
<20
25-50
>200
Geranio
<20
30-180
>400
Girasol
<30
40-150
>500
Gladiolo
25-60
>300
Grosellero
<10
20-40
Guisante
<15
20-100
>200
Haba
<20
35-80
>300
Haya
30-70
Helecho
25-60
Hibiscus
<30
40-80
Higuera
<15
50-140
>300
Hydrangea
<20
20-50
Impatiens
50-60
Ixodia
50-60
Jengibre
<20
60-140
>275
Judía
<20
20-55
>150
Kenaf
15-25
Kiwi
<20
30-60
>100
Lechuga
<20
25-60
Leucadendron
12-20
Lino
<15
25-60
>290
Litchi
25-60
Lúpulo
<20
25-60
Maíz
<5
5-35
>80
Maíz dulce
<7
10-60
>100
Mandioca
<15
30-60
>140
Mango
30-100
Manzano
<20
25-60
>70
Melocotón
<15
20-60
>100
Melón
30-80
>900
Mostaza
<20
>80
Nabo
<15
40-80
Nogal
<20
35-200
>300
Olivo
<15
20-150
>250
Olivo
<14
20-150
>185
Orquídea
20-100
>400
Palma
<12
15-25
Papaya
<20
20-60
Pastos en general
<10
15-50
>60
Patata
<20
30-65
>180
Pepino
<20
30-100
>300
Peral
<15
25-50
>80
Petunia
20-50
>400
Pimiento
<20
30-100
Pino
<10
15-60
>170
Pistacho
<80
120-150
Poinsettia
<20
30-100
>200
Protea
15-25
Rábano
<20
25-150
Remolacha
<25
30-100
>250
Roble
<10
20-50
Rosa
<30
30-60
>400
Rye-grass
<3
3-5
>50
Sandía
<25
30-80
Schefflera
<20
25-60
Sésamo
<35
50-125
Soja
<10
20-80
>100
Sorgo
<7
15-100
>150
Tabaco
<15
25-100
>250
<12
15-80
Tomate
<15
30-100
>200
Trigo
<5
5-20
>40
Vid
<25
30-70
>150
Zanahoria
<20
30-80
>250
Zinnia
<15
25-70

Tabla 2. Tolerancia relativa de diferentes cultivos al contenido en boro (mg/l) en las aguas de riego.

CULTIVOS HORTÍCOLAS
NIVEL CRÍTICO
CULTIVOS
FRUTALES
NIVEL CRÍTICO
CULTIVOS
EXTENSIVOS
NIVEL CRÍTICO
Zarzamora
0.5
Limonero
0.4
Cacahuete
1.3
Pimiento
1.3
Pomelo
0.5
Avena
1.5
Calabaza
1.4
Aguacate
0.6
Maíz
1.7
Guisante
1.9
Naranjo
0.7
Trigo
1.8
Rábano
2.0
Albaricoquero
0.8
Cebada
1.8
Tomate
2.1
Melocotonero
0.8
Girasol
2.5
Patata
2.4
Cerezo
0.8
Tabaco
2.9
Pepino
2.4
Níspero
0.9
Trébol dulce
2.9
Zanahoria
2.5
Caqui
1.0
Sorgo
3.0
Lechuga
2.6
Higuera
1.0
Alfalfa
3.5
Coliflor
2.7
Vid
1.0
Veza
3.5
Col
2.7
Manzano
1.1
Remolacha
3.6
Apio
2.7
Peral
1.1
Algodón
3.8
Nabo
2.8
Nogal
1.1
Alcachofa
2.8
Ciruelo
1.1
Melón
2.9
Olivo
1.8
Cebolla
3.0
Palmera
3.8
Haba
3.2
Espárrago
4.0

 

AUTOR:
Antonio L. Alarcón Vera
Dpto. Producción Agraria. Área Edafología y Química Agrícola. ETSIA. Universidad Politécnica de Cartagena.

 

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