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EL CULTIVO DE LA SOJA (2ª parte)
The soya growing

1. Morfología Y Taxonomía
2. Exigencias En Clima Y Suelo
2.1. Exigencias En Clima
2.2. Exigencias En Suelo
3. Material Vegetal
4. Técnicas De Cultivo
4.1. Preparación Del Terreno
4.2. Inoculación De La Semilla
4.3. Siembra
4.4. Alternativas De Cultivo
4.5. Control De Malas Hierbas
5. Abonado
6. Riego
7. Plagas
8. Enfermedades
9. Recolección Y Aprovechamiento
10. Bibliografía


 
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5. ABONADO

Las cantidades de fertilizantes a emplear en un cultivo de soja dependen del tipo de suelo y de cómo se abonó el cultivo precedente. Como orientación puede emplearse como abonado de fondo la siguiente fórmula:

Normalmente no se abonan con nitrógeno los cultivos de soja, siempre que se inocule la semilla con las bacterias nitrofijadoras. Sin embargo, las bacterias no pueden aportar el nitrógeno suficiente para lograr altas producciones por lo que suele añadirse algo de nitrógeno de fondo o en cobertera si el cultivo lo necesita.




Aunque la soja es más tolerante a la acidez que otras leguminosas, es conveniente realizar un encalado en los suelos pobres en cal, ya que se aumentará el rendimiento en grano y las bacterias se desarrollarán mejor.
La extracción de elementos fertilizantes de una cosecha de soja de unos 3000 kg/ha de grano, pueden cifrarse en unos 300 kg/ha de N., 60-80 kg/ha de P2O5 y 100-120 kg/ha de K2O.

6. RIEGO

La soja es bastante resistente a la sequía. Necesita humedad pero sin encharcamientos, ya que estos asfixian las raíces de la planta. Por esta razón los riegos no deben ser copiosos y se deberá mantener una ligera humedad en el terreno para la mejor vegetación de la soja.
El número de riegos varía con las condiciones de clima y suelo. Donde la insolación sea mayor y la evaporación más rápida, se precisará más agua. Las necesidades máximas tienen lugar durante las siguientes etapas del cultivo:

Para la obtención de producciones máximas, la necesidad de agua en el cultivo durante todo su ciclo varía entre 450 y 800 mm (4.500-8.000 m3/ha), dependiendo de las condiciones climáticas, del manejo del cultivo y de la duración del ciclo. Normalmente se dan de cinco a diez riegos durante el ciclo vegetativo de la planta.

7. PLAGAS

7.1. Pulgón (Aphis sp.).

Suele aparecer hacia el fin de la primavera, causando daños en las hojas y brotes. Es fácil de combatir con insecticidas sistémicos, como el dimetoato.

7.2. Arañuela o araña roja (Tetranychus bimaculatus).

Ataca durante todo el verano, dando a las plantas un color característico y pudiendo llegar a defoliar toda la plantación si no se combate a tiempo. Los tratamientos repetidos con tetradifón + dicofol, son eficaces.

7.3. Gardama (Laphygma exigua).

Las orugas de este lepidóptero suelen atacar en junio y julio, produciendo daños importantes en hojas. Se combate con productos a base de dipterex.

7.4. Heliothis armigera.

Esta oruga ataca a las hojas tiernas, botones florales y vainas jóvenes. Se combate con productos a base de sevín o thiodán.

7.5. Rosquilla negra (Spodoptera littoralis).

Esta oruga polífaga ataca a las hojas, provocando defoliaciones, también puede afectar a las vainas. causa daños muy graves al final del verano. La rosquilla negra debe tratarse cuando es pequeña, ya que es más vulnerable. Cuando alcanzan su máximo desarrollo son muy difíciles de eliminar y adquieren rápidamente resistencia a los plaguicidas, por lo que conviene alternar distintos productos. Se recomiendan tratamientos con leptodofos, metomilo, acefato, aminocarb, monocrotofos, bromofos, foxim, carbaril, fenitrotión, tricorfón o metamidofos.

8. ENFERMEDADES

Las enfermedades más destacadas en la soja son algunas marchiteces causadas por hongos de los géneros Fusarium, Verticillium y Rhizoctonia y ciertos síntomas en las hojas causados por virus.

Los hongos del suelo atacan y destruyen las plantas de soja en sus primeros estadios, antes o inmediatamente después de emerger, dando en el campo rodales de marras, que se ven cuando las plantas son aún pequeñas. Para la protección contra el ataque de los hongos se recomienda tratar la semilla con productos a base de thiram o captan. También, utilizar semilla de alto poder germinativo y sembrar con temperatura adecuada para una rápida germinación, lo que dificultará el ataque de los hongos parásitos. 

Las virosis más frecuentes son SMV (Soybean Mosaic Virus), BYV (Bean Yelow Virus) y TRSV (Tobacco Ringspoll Virus). La transmisión de estos virus se realiza por insectos o semilla. Parta su control se recomienda el empleo de variedades resistentes.

9. RECOLECCIÓN Y APROVECHAMIENTO

La maduración se manifiesta por el cambio de color de las vainas, del verde al pardo más o menos oscuro. Esto se produce paulatinamente desde las vainas inferiores a las más altas, aunque con pocos días de diferencia. Al iniciarse la maduración las hojas comienzan a amarillear y se desprenden de la planta, quedando en ella únicamente las vainas.

Cuando la semilla va madurando, su humedad decrece del 60 al 15% en un periodo de una o dos semanas. La soja puede recogerse con una cosechadora de cereales bien regulada, con unas pérdidas inferiores al 10%. El momento óptimo de recolección es cuando las plantas han llegado a su completa maduración, los tallos no están verdes y el grano está maduro con un porcentaje de humedad del 12-14%, es decir, cuando el 95% de las legumbres adquieren un color marrón. Si se retrasa la recolección se corre el riesgo de que las vainas se abran y se desgranen espontáneamente.

Los rendimientos de la soja dependen de la variedad, el terreno, las atenciones de cultivo, el clima, etc. Normalmente se consiguen producciones medias de unos 4.000 kilos por hectárea. Factores como la mala preparación del suelo, la siembra en época no adecuada, el uso de variedades no adaptadas, la presencia de malas hierbas, el retraso en la fecha de recolección, la elevada humedad de los granos y el equipo de cosecha en mal estado, pueden afectar negativamente los rendimientos finales de producción.

Son muchos los aprovechamientos de esta planta, siendo los más importantes la obtención de proteínas, aceite, lecitina y forrajes. Se cultiva principalmente para la producción de semillas y la transformación de estas en harina proteica para la elaboración de piensos animales. El aceite se utiliza para alimentación humana y para usos industriales (fabricación de margarinas, mantequillas, chocolates, confitería, etc.).

10. BIBLIOGRAFÍA

BIBLIOTECA DE LA AGRICULTURA, 1997. Técnicas Agrícolas en Cultivos Extensivos. La soja. Ed. Idea Books. Pág. 496-499.
GUERRERO, A. 1987. Cultivos Herbáceos Extensivos. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 751 pp.
HERMOSO, M. 1974. Posibilidades del cultivo de la soja en España. Hoja Divulgadora Núm. 4/74 H. Ministerio de Agricultura. Madrid. 16 pp.
HERMOSO, M. 1974. El cultivo de la soja. Hoja Divulgadora Núm. 5-6/74 H. Ministerio de Agricultura. Madrid. 24 pp.
MAPA, 1973. La soja. Dirección General de la Producción Agraria. Ministerio de Agricultura. Madrid. 42 pp.
SILVEIRA, J.M. & DURAN, J.M. 1998. La soja: un cultivo poco conocido en España. Vida Rural. Año V. Nº 75. Pág. 28-33.
VENTURI & AMADUCCI. 1988. La soja. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 254 pp


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