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CULTIVO DE FRESAS EN INVERNADEROS

1.- Introducción.
2.- Botánica Y Fisiología.
3.- Sistemas De Cultivo En Invernadero.
3.1- Sistema Sin Suelo En Soporte Suspendido.
3.2.- Cultivo En Pirámides.
3.3.- Cultivo En Soportes Colgados Del Emparrillado Del Invernadero.
4.- Ventajas De Estos Sistemas.
5.- Novedades.


 
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1. INTRODUCCIÓN.

De todos es conocido, los grandes problemas que últimamente se están produciendo en los cultivos hortícolas bajo plástico, por lo que diferentes empresas, están investigando cultivos alternativos, utilizando básicamente el mismo tipo de estructura que en los cultivos tradicionales bajo plástico, e incluso instalaciones de riego muy parecidas.

Existen diferentes métodos para cultivar la fresa dentro de un invernadero, y entre ellos destacamos básicamente tres tipos: el sistema de cultivo sin suelo en soporte suspendido, el cultivo en pirámides y el cultivo en diferentes tipos de soportes, colgados del emparrillado del invernadero.

La principal ventaja de cultivar fresas en un invernadero, no es otra que la de adelantar las fechas de máximas producción a otros sistemas tradicionales de cultivos de esta planta, con lo que obtenemos mayores beneficios. Otra característica, es que obtenemos también mayor producción por metro cuadrado, ya que como veremos posteriormente, se colocan mayor número de plantas por metro cuadrado.

Pero antes de describir estos tres sistemas de cultivo, debemos conocer diversas características de la planta en si, para saber como adaptarla a su cultivo dentro de un invernadero.

2. BOTÁNICA Y FISIOLOGÍA.

El tallo de la fresa está constituido por un eje corto de forma cónica llamado corona, en el que se observan numerosas escamas foliares. Las hojas aparecen en roseta y tienen un gran número de estomas, por lo que pierden gran cantidad de agua por transpiración, y debe cultivarse en túneles de plástico o en invernaderos.

Las inflorescencias se pueden desarrollar a partir de una yema terminal o de las yemas axilares de las hojas. La flor tiene de 5 a 6 pétalos, de 20 a 35 estambres y varios cientos de pistilos sobre un receptáculo carnoso.

Lo que se conoce como fruta de fresa es en realidad un falso fruto, producto del engrosamiento del receptáculo floral. Sobre ese falso fruto se encuentran gran cantidad de semillas pequeñas, que son los verdaderos frutos.
Este falso fruto no debe estar en contacto con la tierra, por lo que como veremos posteriormente, se emplean cubiertas plásticas con diferentes tipos de sustratos en su interior, para evitar que las fresas se deterioren.

La fisiología del desarrollo de la planta es diferente según la época del año. En primavera a medida que va aumentando la duración del día, existe gran actividad vegetativa, floración y fructificación. En verano la planta se multiplica vegetativamente por estolones. En otoño con la incidencia de los días cortos, se empiezan a acumular reservas en las raíces y comienza la latencia de la planta. En invierno la planta debe acumular el frío necesario para salir de la latencia.

La fresa necesita sustratos aireados, bien drenados y con niveles bajos de patógenos. Esto unido a que las raíces son fibrosas , poco profundas y el ochenta por ciento se encuentra en los primeros quince centímetros de suelo, hace que básicamente se estén optando por dos tipos de sustratos, para su cultivo en invernaderos: perlita y lana de roca.

3. SISTEMAS DE CULTIVO EN INVERNADERO.




La fresa es un cultivo que hace unos años, se practicaba mucho en Almería, lo que ha llevado a diferentes empresas ubicadas en esta provincia, a adaptar las mismas estructuras que se están utilizando para cultivar plantas hortícolas, y utilizarlas para otros cultivos alternativos como puede ser la fresa.

3.1. Sistema sin suelo en soporte suspendido.

En este sistema, la planta se dispone en una bolsa doble colgada del mismo emparrillado del invernadero, como si fuera una alforja, la cual lleva diferentes bolsillos de perlita.

El tamaño del bolsillo, tras varias investigaciones para conocer el tamaño idóneo, es de un litro aproximadamente de sustrato. Cada uno de estos bolsillos lleva un pequeño agujero de drenaje, con lo que controlamos la cantidad de riego a aportar, y logramos que el agua por gravedad, pase de una planta a otra de la bolsa.

El riego se realiza por la parte superior de la bolsa, mediante piquetas de riego, acopladas a goteros autocompensantes, al igual que se hace en otros tipos de cultivos sin suelo. Las piquetas, no se colocan en todos los bolsillos, sino cada tres plantas, para que el aporte de agua en cada planta sea uniforme.

La orientación de las distintas bolsas de hace norte-sur, con dos metros de separación de pasillo, para que a las plantas les llegue la máxima cantidad de luz.
Con este sistema se está obteniendo una fresa de una calidad excelente, ya que al no estar en contacto con el suelo no existen deformaciones, ni enfermedades.

Una plantación mediante este sistema no pesa mucho más que una de tomate, por ejemplo, y se podrían utilizar las tuberías principales y secundarias, y simplemente habría que acoplar las piquetas al sistema de riego.

Otra ventaja de este cultivo en este sistema, es que al estar la planta aireada, apenas se hacen tratamientos fitosanitarios. Este sistema tiene como principal característica el gran número de plantas que podemos colocar por metro cuadrado, y al estar las plantas colgadas, se facilita mucho la recolección.

3.2. Cultivo en pirámides.

En este caso se emplean tablas de lana de roca, semejantes a las que se utilizan en otros cultivos hortícolas. Las diferentes tablas se colocan de forma horizontal, apoyadas en unas estructuras metálicas que adoptan forma de pirámide, de ahí su nombre.

En cada pirámide se empezó utilizando tres pisos de tablas de lana de roca, con cinco líneas de tablas, dos a cada lado y una en la cúspide de la pirámide. Se comprobó que la planta le faltaba iluminación, y tenía demasiada humedad, por lo que se ha optado por colocar dos pisos de tablas, con tres líneas (dos a cada lado y una en la cúspide ) e incluso últimamente, se está viendo como se comporta la planta con un solo piso de tablas de dos líneas, dejando la cúspide sin planta.

Al igual que en el otro sistema, se realiza el riego mediante piquetas de riego con goteros autocompensantes, y se realizan diversos drenajes en las tablas, al igual que en los cultivos hortícolas.
En este sistema la planta no necesita estar suspendida de ningún soporte, por lo que tenemos mayores posibilidades de adaptarlo a diferentes estructuras de invernaderos.

Existe también otra alternativa en este sistema, que consiste en una media pirámide, es decir, las plantas se orientan al sur, en diferentes tipos de escalones, siendo el lado norte totalmente recto, sin plantas.

3.3. Cultivo en soportes colgados del emparrillado del invernadero.

Al igual que en el anterior sistema utilizamos tablas de lana de roca, pero utilizamos soportes metálicos en forma de L, que van colgados del emparrillado del invernadero.

Las tablas de lana de roca se disponen en dos pisos, uno acoplada a la base de esta L, y otro en la parte superior. En este caso un factor importante es la orientación, ya que debemos disponer las diferentes tablas orientadas al sur, ya que de otra forma, obtendríamos muchas sombras en los cultivos, por lo que tendríamos también muchas enfermededes y menos producción.

4. VENTAJAS DE ESTOS SISTEMAS.

La polinización en estos sistemas se realiza mediante abejorros, al igual que en otros cultivos hortícolas, trabajando estos insectos perfectamente en estos sistemas, debido a la gran cantidad de flores que posee la plantación y el fácil acceso que tienen a las mismas.

En estos sistemas se están investigando distintas variedades de fresa, para ver el comportamiento de cada una de ellas.

La fresa es también muy exigente en las cantidades de agua, que deben de estar muy repartidas a lo largo del día, así como a lo largo del cultivo, por lo que el riego por goteo es fundamental . El cultivo se resiente disminuyendo su rendimiento con concentraciones de sales superiores a 0,8 milimohos.

Los diferentes tipos de sistemas que se han descrito, tienen como principal característica el gran drenaje de agua que presentan, por lo que no producimos en ningún momento acumulación de sales en el sustrato.

Tradicionalmente se ha cubierto la planta con un plástico para evitar que la fruta tenga contacto con el suelo, por lo que los diferentes sistemas de cultivo, tienen otra ventaja añadida.
Existe otra especie que por sus características es idónea también, en el sistema sin suelo en soporte suspendido.

El diseño de estos sistemas, se adaptan perfectamente a las instalaciones de un invernadero de cultivo hortícola.

5. NOVEDADES.

El sistema sin suelo en soporte suspendido, se está empleando también en otros cultivos como judía y lechuga.
En el caso de la judía se utiliza una red ancha de gran luz, con lo que se facilita también la recolección.

Se programan distintas fechas de plantación de ambas especies, para aumentar las fechas de recolección, con lo que conseguimos también mayor regularidad en los precios.
El sistema radicular de la judía es muy ligero y con un elevado número de raíces secundarias, por lo que ideal también para este sistema de cultivo.

La planta es liada sobre tutores de hilos de rafia verticales.
El principal problema del cultivo de la judía es la caída de flores, ya que es el órgano más débil de la planta y cualquier deficiencia que ésta sufra, la va a manifestar con el desprendimiento de las flores.
Pero una de las principales ventajas de este sistema, al igual que ocurría en fresa, es que se ponen muchas más plantas frente a un cultivo normal, por lo que la producción aumenta.

En un principio se pensó que la judía podría ser un cultivo que se adaptara mal al cultivo sin suelo, debido sobre todo a que su sistema radicular es bastante débil. Lo realmente cierto es que con un buen manejo, se están consiguiendo rendimientos superiores que en suelos convencionales. Se están haciendo también ensayos en lechuga de tipo enana.
Pero... este innovador sistema de cultivo no se está investigando solamente en fresa , judía y lechuga, ni utilizando siempre como sustrato perlita.

Se están ensayando también otros sustratos, que son una especie de borra, la cual es un residuo de la industria textil. En una semana empleando este sustrato, la lechuga tiene unos diez centímetros de raíz. Este sustrato es muy seco, por lo que hay menos problemas de enfermedades de cuello y raíz.

 

 

Miguel Ángel Cervantes

Profesor del Centro E.F.A. CAMPOMAR 


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