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LA PROCESIONARIA DE LOS PINOS (2ª parte)

1. Taxonomía
2. Distribución Geográfica Y Especies
3. Biología Y Descripción
4. Síntomas Y Daños
5. Elección De Los Métodos De Control Y Del Momento De Intervención
6. Enemigos Naturales

 
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4. SÍNTOMAS Y DAÑOS

La procesionaria es el principal defoliador de los pinares españoles. El daño por defoliación se produce debido a la alimentación de las orugas durante el invierno y puede extenderse de un árbol a otro. Al comienzo del desarrollo larvario, las orugas sólo se alimentan de las partes tiernas, apareciendo los pinos salpicados de acículas semi-secas de color amarillento, con finos excrementos en una maraña de hilos de seda en la base de la acícula. Con el desarrollo de las larvas los daños se van haciendo más intensos, de forma que las acículas se secan completamente y caen. La defoliación se agrava conforme aumenta el tiempo necesario para la recuperación del árbol.

Según la susceptibilidad a los ataques de procesionaria las especies de pinos pueden dividirse en dos grupos:

Una masa forestal adulta puede llegar a sufrir graves daños cuando está formada por especies del primer grupo cuando se dan las condiciones climáticas favorables. Si se trata de una masa mixta bajo condiciones climáticas favorables, los daños se distribuirán preferentemente sobre las especies del primer grupo, pero cuando sólo hay especies del segundo grupo los ataques también pueden llegar a ser graves. Cuando la procesionaria está ya instalada, las fases del ataque son las siguientes: durante el primer o los dos primeros años la ifestación sólo afecta a árboles aislados o a los márgenes de la masa. Posteriormente estos árboles quedan parcialmente defoliados y empiezan a aparecer bolsones salpicados en el interior del pinar. Tras una o dos generaciones aumentan las defoliaciones y el número de bolsones en el interior y de ahí en adelante, si las condiciones climáticas son favorables la masa puede quedar totalmente defoliada durante dos o tres años. Llegado a este punto, se produce una gran mortalidad de larvas por falta de alimento y por el ataque de parasitoides y depredadores que incrementaron sus poblaciones durante las infestaciones masivas de procesionaria.

En nuevas repoblaciones forestales las primeras infestaciones nunca son graves; en las colonizaciones los primeros bolsones aparecen en número escaso y dispersos cuando los árboles alcanzan aproximadamente un metro de altura. Al año siguiente los bolsones se distribuirán uniformemente en el 3-4 % de los pinos, un año después pueden verse afectados el 60-70 % de los pinos y al año siguiente la defoliación puede extenderse a toda la masa arbórea.

No obstante, los procesos de infestación no tiene por que seguir de forma continua todas las fases descritas, ya que pueden detenerse, retroceder o avanzar dependiendo de las condiciones ambientales, teniendo en cuenta que para que se produzca una defoliación generalizada antes deben haber sufrido las zonas más vulnerables.




En la repoblaciones artificiales, además aumenta la intensidad de los daños, ya que se produce el debilitamiento de la planta, haciéndola más vulnerable al ataque de otros insectos y especialmente de perforadores, los cuales puede llegar a ocasionar su total destrucción.

Otros daños importante que ocasionan las orugas de procesionaria son las urticarias y alergias, en ocasiones muy graves para humanos. Por esta razón también es importante el control de la plaga en zonas de acceso, áreas recreativas, superficies para la producción de pino piñonero, etc.

5. ELECCIÓN DE LOS MÉTODOS DE CONTROL Y DEL MOMENTO DE INTERVENCIÓN

Existen numerosos métodos de control que aplicados de forma adecuada pueden reducir las poblaciones de procesionaria y mantenerlas en bajos niveles de infestación. No obstante, hay que tener en cuenta que ciertas condiciones ambientales favorables al desarrollo de la plaga no pueden ser modificadas, pudiendo producirse reinfestaciones y que la elección del método deberá realizarse de forma que se ocasiones el menor impacto posible sobre el medio. Entre dichos métodos caben mencionar los siguientes:

a) Destrucción de los bolsones. Puede llevarse a cabo por medios físicos o químicos. Entre los primeros se encuentran el corte y posterior aplastamiento o quema, y la destrucción a tiros de escopeta. Estas operaciones no deben comenzarse hasta que los bolsones estén bien formados, lo que nos traslada en las zonas cálidas a la primera quincena de diciembre y en las zonas más frías a mediados de noviembre. Debe restringirse la utilización de la escopeta a casos en los que la altura del arbolado no permita el empleo de otros métodos.
El tratamiento químico de los bolsones se lleva a cabo mediante la pulverización directa con un insecticida adecuado. Los mejores resultados se han obtenido con piretroides y es el método más rápido, eficaz y rentable para repoblaciones jóvenes de menos de 4 m de altura.

b) Empleo de trampas de feromonas. La síntesis de la feromona sexual de la hembra de procesionaria, "pityolure" ha permitido la puesta a punto de trampas para la captura masiva de machos, manteniendo bajos niveles de la población del insecto. Dichas trampas se distribuyen en los bordes de la masa y en las zonas menos densas, que son las zonas de vuelo de los machos, y se hace a razón de una trampa por hectárea. Este método es adecuado para bajos niveles de infestación y pinares alejados de otros con altos niveles.

c) Actuación sobre la estructura de la masa forestal. Teniendo en cuenta los diferentes grados de susceptibilidad de las especies de pinos así como de las diferentes zonas de la masa arbórea, se pueden llevar a cabo diversas estrategias para el control de las poblaciones de procesionaria. Así, por ejemplo, los pinos del primer grupo colocados en la reforestación en pequeños rodales dispersos en la masa actuarían como cebos, de forma que sólo sería necesario tratar estos pinos anualmente para mantener toda la masa limpia.

d) Nebulización y pulverización. El empleo de cañones a bajo o ultra bajo volumen es muy apropiado para combatir las peligrosas urticarias y alergias en pequeñas áreas recreativas, parques, jardines, zonas de acceso, etc.

e) Tratamientos químicos masivos. Se realizan con inhibidores del crecimiento o con insecticidas microbiológicos, aplicados a ultra bajo volumen.

- Los inhibidores del crecimiento son los insecticidas que han dado mejores resultados. Para optimizar su eficacia, es recomendable realizar el tratamiento con las larvas en primer estadio e incluso antes, ya que así se evitarán los daños que pueden producir estadios más avanzados y se mejora la distribución del producto, debido normalmente a la coincidencia de condiciones de calma atmosférica. También su efecto es más rápido sobre larvas jóvenes, ya que en estas el tiempo requerido para la muda es menor que en estados posteriores.
- Los insecticidas microbiológicos basados en Bacillus thuringiensis se han incrementado en los últimos años. Su aplicación debe llevarse a cabo en los tres primeros estadios larvarios.

Cuando se pretende aplicar insecticidas en los primeros estados larvarios, debe determinarse el período de nacimiento de las orugas. Para ello, pueden realizarse muestreos de las puestas en árboles situados en zonas representativas o bien emplear trampas de feromonas. Estas últimas permitirán la obtención de la curva de vuelo de los machos, que a su vez facilitará la determinación del momento de eclosión.

La elección del método de intervención debe hacerse teniendo en cuenta los niveles de infestación, los cuales vienen representados por los siguientes índices:

0: Ninguna o algunas colonias muy diseminadas.
1: Algunas colonias en bordes de la masa, claros y pies aislados.
2: Bastantes colonias en bordes y claros, y algunas por el centro de la masa.
3: Defoliaciones parciales en bordes y pies aislados, y bastantes colonias por el centro de la masa.
4: Defoliaciones muy fuertes en bordes y pies aislaos, y parciales en el resto de la masa.
5: Defoliaciones muy fuertes en toda la masa.

También existen índices intermedios, 2-3, 1-2, etc., dando un total de 11 grados de infestación. Dichos índices deben evaluarse durante el período de enterramiento de las orugas para poder programar las actuaciones de cara al verano, el otoño y el invierno siguientes.

Las recomendaciones según el índice son las siguientes:

0 y 1: Colocación de trampas de feromonas en verano y destrucción o tratamiento de los bolsones en invierno.
2: Destrucción o tratamiento de los bolsones en invierno (sólo en pequeñas parcelas).
3: Tratamiento masivos en verano-otoño.
4 y 5: No son recomendables tratamientos masivos, ni de ningún otro tipo, ya que la reinfestación sería más rápida que si se dejara evolucionar de forma natural. Existen casos excepcionales en los que por criterios prioritarios de utilización o uso de la masa pueden recomendarse ciertos tratamientos, como por ejemplo en zonas recreativas, superficies de recolección de piñones, etc.

6. ENEMIGOS NATURALES

En España se han identificado numeroso parasitoides, depredadores y enfermedades que, aunque ayudan a mantener bajos los niveles de población de procesionaria, no son suficientes para su control. Los más importantes son los siguientes:

PARÁSITOS

DEPREDADORES

Parásitos de huevos

Observaciones

Aves

Observaciones

Tetrastichus servadei Dom. (Hym. Eulophidae)

Abundante y frecuente. Índice de parasitismo por encima del 50 %

Carboneros

Orugas. Los más eficaces.

Oencyrtus pityocampae Mercet.
(Hym. Oencyrtidae)

Abundante y frecuente. Índice de parasitismo por encima del 50 %

Herrerillos

Trichogramma evanescens Wes. (Hym. Trichogrammatidae)

Frecuente. Escasa eficacia.

Abubillas

Orugas.

Anastatus bifasciatus B. de Fonsc. (Hym. Eupelmidae)

Poco frecuente.

Críalos

Orugas.

Parásitos de orugas o crisálidas

Observaciones

Urracas

Orugas.

Phryxe caudata Rond. (Dipt. Tachinidae)

Parásito específico. Durante diapausa. Alta eficacia.

Cuervos

Orugas.

Compsilura concinnata Meig. (Dipt. Tachinidae)

Frecuente. No específico.

Mamíferos

Observaciones

Exorista larvarum Rond. (Dipt. Tachinidae)

Menos frecuente. No específico.

Lirón careto

Puede extraer a las orugas y crisálidas de su lugar de enterramiento.

Erigorgus femorator Aub. (Hym. Ichneumonidae)

Específico de orugas (4º y 5º estadio). Hasta un 20 % de parasitismo en un mismo nido.

Murciélagos

Buen control sobre adultos.

Villa brunnea Beck. (Dipt. Bombyliidae)

Específico.  Ataca a crisálidas. Buen control.

Insectos

Observaciones

Meteorus versicolor Wesm. (Hym. Braconidae)

No específico. Orugas hasta 4º estadio.

Hormigas, cigarras y avispas

Atacan a diversos estados de desarrollo

Apanteles sp. (Hym. Braconidae)

Muy frecuente en la Baleares

Xanthandrus comtus Harr. (Dipt. Syrphidae)

Orugas en sus primeros estadios.

Psychophagus omnivorus Walk.
(Hym. Pteromalidae)

No muy frecuente. Ataca a crisálidas. Muy eficaz.

ENFERMEDADES

Conomorium eremita Foerts.  (Hym. Pteromalidae)

No muy frecuente. Ataca a crisálidas. Muy eficaz.

Virus de la poliedrosis

Pueden ocasionar importantes bajas

Ichneumon rudis Fonsc. (Hym. Icneumonidae)

Poco abundante y poco frecuente. Crisálidas.

Enfermedades bacterianas


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