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EL CULTIVO DE LA GERBERA (2ª parte)
The gerber daisy growing

1. Origen
2. Taxonomía Y Morfología
3. Importancia Económica
4. Variedades Comerciales
5. Propagación
6. Requerimientos Edafoclimáticos
7. Particularidades Del Cultivo
7.1. Preparación Del Suelo
7.2. Plantación
7.3. Deshojado
7.4. Reposo Vegetativo
7.5. Fertilización
7.6. Riego
8. Plagas, Enfermedades Y Fisiopatías
8.1. Plagas
8.2. Enfermedades
8.3. Fisiopatías
9. Recolección
10. Comercialización


 
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7.5. Fertilización 

El abonado nitrogenado bien equilibrado es fundamental para el buen desarrollo de la gerbera. Sobre todo, en la fase de crecimiento tiene un efecto favorable en el desarrollo del sistema radicular de la planta. Más adelante la nutrición nitrogenada influye en la duración de las flores. Un exceso o defecto de nitrógeno influye en el marchitamiento de las plantas. Se han conseguido buenos resultados aplicando en tierras franco-arenosas abonos complejos tipo 2:1:1 a plantas jóvenes y a razón de 2 kg/ha.

El suelo debe tener altos niveles de fósforo, por lo que se emplearán abonos fosfatados biamónicos y super-triple, para salinizar lo menos posible el suelo.
El potasio juega un papel muy importante en el equilibrio con el nitrógeno para una buena producción floral. 
La frecuencia del abonado de cobertera puede variar con la época del año, pues se hará semanalmente en las épocas de más calor, aplicándolo conjuntamente con el agua de riego. En cuanto a la cantidad, dado que la gerbera es muy sensible a los excesos de sales, no debe sobrepasarse la concentración de 1 gramo de abono por litro de agua.

En cultivo hidropónico la fertirrigación es la norma, con una solución de pH alrededor de 5,5-6. Se recomienda un equilibrio NPK del tipo 1:0,5:1,3; antes de la floración y 1:0,4:1,6; durante la floración.

7.6. Riego

En el cultivo de gerbera realizado directamente sobre el suelo, el manejo del riego constituye una operación cultural muy importante. El agua aportada debe ser de buena calidad y con reducidos contenidos en calcio y otras sales solubles.
Después de la plantación se puede producir un estrés hídrico que provoque un retraso en el crecimiento de las plantas, debido a que las raíces no son capaces de extenderse y de explorar el suelo. Para evitarlo es conveniente combinar con el riego las operaciones de sombreo y de ventilación para que el suelo no se caliente y la planta pueda vegetar. Se aportarán de 15 a 20 l/m2 de agua después de la plantación y de dos a tres riegos diarios hasta que la planta se asiente, manteniendo el terreno húmedo, aireado y sin encharcamientos, para evitar la pudrición del cuello de las plantas. El riego será aéreo o localizado. Una vez que las plantas hayan enraizado, los riegos serán menos intensos y más distanciados en el tiempo.

8. PLAGAS, ENFERMEDADES Y FISIOPATÍAS

8.1. Plagas

-Minador de hojas (Liriomyza trifolii)


La larva de Liriomyza trifolíi excava galerías en el parénquima de la hoja, disminuyendo la actividad fotosintética de la misma. El adulto produce unos puntos blanquecinos sobre las hojas cuando coloca los huevos sobre las mismas.

Control

-Para el control de los adultos se recomienda tratar con metomilo, triclorfón, metamidofos, deltametrina y cipermetrina, que actúan como repelentes. 
-En el control de las larvas se emplea fentión, triazofos, ciromazina y abamectina.

-Trips (Frankliniella occidentalis)

Los principales daños están provocados por Frankliniella occidentalis que vive sobre todo en los botones florales y en las hojas jóvenes, encontrándose más raramente sobre las zonas adultas, creando graves problemas de control al hallarse sobre las partes de la planta más inaccesibles a los insecticidas.

Control




-El tratamiento se realizará obteniendo una buena penetración del producto en las zonas donde habita el parásito, con una tamaño de gota grande y a presión baja, mediante nebulización térmica o en espolvoreo. Los productos más empleados son acefato, endosulfán, metomilo, malatión, lindano o isofenfos.

-Mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum)

Las larvas y adultos de Trialeurodes vaporariorum se alimentan de las hojas y segregan una melaza sobre la que se desarrolla un moho que provoca manchas sobre éstas, disminuyendo la fotosíntesis, y afectando a los pedúnculos y a las flores, limitando su comercialización.

Control

-Se recomienda tratamientos preventivos con deltametrín, permetrín, metomilo, dimetoato, metamidofos, triclorfón, etc.

-Araña roja (Tetranychus urticae) 

La araña roja, Tetranychus urticae, provoca manchas localizadas a lo largo de los nervios principales, que finalizan afectando a toda la superficie foliar. El control es dificultoso ya que los adultos y los estados inmaduros se desarrollan en el envés velloso de las hojas de la gerbera.

Control

-Se recomienda su control con Abamectina.

-Ácaros (Polyphagotarsonemus latus, Tarsonemus pallidus)

Los ácaros blancos, Polyphagotarsonemus latus y Tarsonemus pallidus, realizan sus puestas sobre las hojas jóvenes del centro de la planta y en los botones florales. Las larvas ocasionan deformaciones de las lígulas, torsiones de la flor y reducción de su desarrollo perimetral. El grado de deformación es función de la densidad poblacional. En las hojas puede ocasionar deformaciones de los bordes del limbo, plegamiento hacia el haz o el envés de la superficie foliar y el engrosamiento del limbo y carácter quebradizo del mismo.

Control

-Se recomienda un deshojado previo y tratamientos directos hacia el centro de la planta con endosulfán, dicofol, tetradifón y propargita.

-Orugas (Spodoptera sp.; Heliothis sp.; Antographa gamma; Chrysodeixis chalcites)

Las larvas de diferentes especies de lepidópteros noctuidos (Spodoptera sp.; Heliothis sp.; Antographa gamma; Chrysodeixis chalcites ...) son muy voraces, capaces de ocasionar daños importantes en la parte aérea de la planta.
Los daños se producen principalmente en las hojas al reducir su superficie foliar con sus mordeduras. En caso de fuertes infecciones pueden provocar daños importantes en las flores al devorarlas. En climas cálidos los ataques más frecuentes se producen durante los meses otoñales, coincidiendo con el aumento de las poblaciones de estos insectos.

Control

-La plaga se combate con eficacia aplicando determinados insecticidas en pulverización como metomilo, preparados de Bacillus thuringiensis, diversos piretroides, etc.

8.2. Enfermedades

-Verticilium dahliae


Propia de épocas invernales, esta enfermedad vascular provoca la obstrucción de los nervios de las hojas que, al no ser alimentados, se secan. La verticiliosis se manifiesta por un marchitamiento de la planta, acompañado de un amarillamiento progresivo de las hojas, con decoloración de nervios, que terminan secándose. Al final la planta acaba por morir. Se inicia por las hojas más exteriores de la planta. Verticilium dahliae puede tener un importante efecto en la productividad (tamaño y rendimiento de las flores).

Control

-No existe tratamiento curativo pero se pueden eliminar aquellas hojas afectadas y desinfectar el terreno previamente con metam-sodio o metam-potasio, aunque la pasteurización con vapor es más efectiva y segura que los fumigantes para el tratamiento del suelo.

-Rhizoctonia solani

Esta enfermedad causa daños a plantas jóvenes, pero también a plantas adultas en situaciones de estrés. Su temperatura óptima de desarrollo óptimo se encuentra entre los 15-25ºC. Los síntomas de esta enfermedad son clorosis en las hojas y posterior envejecimiento y desecación de las mismas, para finalizar con la muerte de la planta.

Control

-Como tratamientos preventivos se aconseja una limpieza de restos de hojas envejecidas en plantas, buena ventilación del invernadero, regulación de la humedad del suelo, etc. 
-Pulverizaciones a base de benodanilo.

-Oídio (Erysiphae cichoracearum)

Propio de condiciones de clima seco, el oídio Erysiphae cichoracearum ataca sobre todo en el segundo año de cultivo. Con frecuencia, las hojas se cubren completamente con micelio blanco y conidias, dando a la superficie de la hoja una apariencia pulverulenta. Las hojas gravemente infectadas se ponen amarillas y mueren. 

Control

-El aumento del movimiento del aire alrededor de las plantas tiende a reducir su potencial de infección.
-Entre los productos más empleados para su control destacan dinocap, dodemorf, fenarimol, triadimefón y pirazofos. 
-Control biológico de oídio con el hiperparásito Ampelomyces quisqualis. Normalmente el hiperparásito actúa mejor combinado con un fungicida.

-Podredumbre gris (Botrytis cinerea)

Provocada por el hongo Botrytis cinerea, su desarrollo se inicia sobre material viejo y en descomposición; de éste se traslada a las hojas y flores en donde produce los daños más importantes. Puede causar podredumbre de las plántulas (damping-off), punteado, y marchitamiento de hojas y flores y podredumbre de la corona. Las hojas desarrollan lesiones zonadas, y los pétalos de la flor muestran manchas marrones y necrosis de las puntas o se marchitan completamente. Cuando el ataque afecta a las lígulas, se denota la formación de pequeñas manchas grisáceas sobre su superficie afectando a la posterior comercialización de estas flores ya que el hongo continúa su evolución.

Control

-Una estrategia integrada, que combine el control ambiental, las prácticas culturales y los fungicidas, controlará más eficientemente esta amenaza siempre presente en los invernaderos. Un control efectivo requiere una atención esmerada para controlar la duración de la humedad de las hojas y la humedad relativa. Se debe mantener un adecuado espaciamiento entre las plantas y se deben usar bancadas con mallas abiertas y sistemas de circulación de aire que mejoren la ventilación.
-Los productos químicos más empleados son vinclozolina, iprodiones, procimidona, etc.

-Sclerotinia sclerotiorum

Este hongo produce podredumbre blanda en la base de las hojas y en el cuello de las plantas. Se distingue por un abundante micelio algodonoso, sobre el que aparece posteriormente nódulos negros que corresponden a los esclerocios. 

Control

-Se controla con los mismos productos que la podredumbre gris, aplicándolos a la base de la planta y de forma preventiva, evitando los excesos de humedad en el cuello de ésta.

-Nematodos (Meloidogyne)

Los nematodos del género Meloidogyne provocan nudosidades en las raíces, disminuyendo el aporte nutricional a la planta y provocando la muerte de las mismas. Son un gran problema si se repite el cultivo sobre suelos no desinfectados. 

Control

-Las prácticas de control incluyen el uso de medios de cultivo sin suelo, pasteurización con vapor, material vegetal libre de enfermedades, resistencia genética y evitar la contaminación.
-Aplicación de aldicarb antes de la plantación y la adición al agua de riego de oxamilo o fenamifos.

-Virus del "rattle" del tabaco o Tobacco rattle tobravirus (TRV)

Este virus produce manchas cloróticas amarillas en las hojas o blancas en bandas o anillos.
Es transmitido por nemátodos del suelo del género Trichodorus.

-Virus de la enfermedad bronceada del tomate o tomato spotted wilt tospovirus (TSWV)

La enfermedad se manifiesta con manchas anulares necróticas rojizas en las cercanías de la nerviación y, normalmente después tiene lugar la completa desecación de las plantas enfermas. 

Control de las virosis

-La lucha contra las enfermedades producida por estos virus es particularmente difícil a causa de su polifagia y su forma de transmisión por trips. Sin embargo permite reducir las infecciones los tratamientos con insecticidas específicos, la utilización de trampas contra vectores y la protección por medio de mallas finas, además de eliminar las plantas infectadas. 
Es importante que el material vegetal esté libre de virus y de trips. La interrupción del ciclo de reproducción de los trips resulta efectiva.

8.3. Fisiopatías

-Caída de pétalos

En algunas variedades de gerbera, sobre todo en las de pétalos largos, puede aparecer en ciertas épocas del año una pérdida de algunos pétalos del capítulo floral, lo que deprecia la flor. Esto se atribuye a causas genéticas o climáticas. También esta influenciado por una deficiente fertilización en potasa, por lo que se recomiendan tratamientos foliares con nitrato potásico al 1,75%, con un mojante, para corregir esa tendencia.

-Clorosis

Este amarillamiento internerval de las hojas se produce cuando se riega con bajas temperaturas. El suelo frío o húmedo bloquea la asimilación del hierro por parte de la planta. Por ello se aconseja realizar aplicaciones foliares de quelato de hierro.

9. RECOLECCIÓN 

La flor de gerbera es muy delicada en la manipulación, por lo que se deben adoptar una serie de precauciones en su manejo desde el instante de su recolección.
El capítulo de la inflorescencia debe presentar dos filas de flores masculinas abiertas, lo que se pone de manifiesto por la presencia de las anteras, aunque existen variedades en las que esta observación es difícil, y en las que se recolecta observando el cierre del corazón y la forma en que están desplegadas las lígulas.
El realizar el arranque de la flor indicado, incrementará la vida de ésta y su aptitud para el transporte, momento en el que ha alcanzado su desarrollo máximo, tanto de diámetro de la inflorescencia como de longitud y rigidez del pedúnculo.

La recolección debe realizarse en las primeras horas de la mañana, antes de que las temperaturas del ambiente del invernadero sean elevadas, sujetando la base del pedúnculo y arrancándolo mediante un movimiento de torsión, de tal forma que se desprenda el callo de inserción del pedúnculo y sin que se produzca su rotura, no debiendo quedar ningún resto sobre la planta.
Los rendimientos obtenidos a lo largo del cultivo varían según cultivares, pero se pueden obtener como media unas 18 flores por planta durante el primer año, 25 flores/planta en el segundo y 24 flores/planta en el tercero.

10. COMERCIALIZACIÓN

Para comercializar las flores se emplean paneles especiales de cartón o cálices de material plástico que impiden el roce de las lígulas entre ellas y con las cajas que los contienen. El empaquetado de la flor es delicado y se recomienda que se realice en la misma explotación para aquellas variedades sensibles al roce.
El envasado se realiza en cajas de cartón de 12 cm de altura con capacidad para 40 a 60 flores colocadas en dos paneles de cartón, con 20 a 30 flores cada uno. También se comercializa en ramos de 10 flores, protegidos con cálices de plástico. 
Las cajas deben ser almacenadas boca abajo para evitar que los tallos se tuerzan. La temperatura óptima de almacenamiento es de 2 a 8ºC.

En el transporte de gerberas está el embalaje tipo "raqueta"; se trata de una construcción de cartón con agujeros, por los cuales se meten los tallos, teniendo su similitud con la de una raqueta. En una raqueta entran siete gerberas; de esta manera las flores no se dañan. Este tipo de embalaje solo se emplea en gerberas de primera categoría, las cuales se transportan en este embalaje en agua. De este modo la calidad no se ve alterada.
En cuanto a los parámetros de calidad que sirven para la clasificación de la flor, existen diversos criterios, aunque los más empleados son:

Longitud de la vara. Expresa un número en centímetros, medidos desde la base del pedúnculo hasta la parte superior del capítulo.

Diámetro del capítulo. Se refiere al número de centímetros correspondientes al diámetro de la circunferencia que forman los extremos exteriores de las lígulas de la inflorescencia.

Rigidez. Indica la rectitud y fortaleza del capítulo.

Especificaciones. Referidas a las flores y a los tallos que deben estar exentos de daños producidos por plagas y enfermedades que alteren su aspecto y color, manchas o quemaduras producidas por productos fitosanitarios, residuos visibles de tratamientos y magulladuras, defectos de vegetación (lígulas torcidas), etc.

Tolerancia de calidad. Expresa el porcentaje de varas que pueden presentar ligeros defectos, a condición de que la homogeneidad de la presentación no se vea afectada.

Presentación de las flores en los envases descritos anteriormente. Define las categorías extra, primera y segunda en función de la conservación de los capítulos.


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