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El cultivo del tomate (Parte I)

icono foto el cultivo del tomate  jitomate
El tomate o también conocido como jitomate es la hortaliza más difundida en todo el mundo y la de mayor valor económico. Su demanda aumenta continuamente y con ella su cultivo, producción y comercio.

1. Origen
2. Taxonomía y morfología
3. Importancia económica y distribución geográfica
4. Requerimientos edafoclimáticos
5. Material vegetal
6. Particularidades del cultivo
6.1. Marcos de plantación
6.2. Poda de formación
6.3. Aporcado y rehundido
6.4. Tutorado
6.5. Destallado
6.6. Deshojado
6.7. Despunte de inflorescencias y aclareo de frutos
6.8. Fertirrigación

7. Cultivo sin suelo
8. Plagas y enfermedades
8.1. Plagas
8.2. Enfermedades
9. Alteraciones del fruto
10. Recolección
11. Postcosecha
12. Valor nutricional
13. Comercialización

1. ORIGEN

Durante el siglo XVI se consumían en México tomates de distintas formas y tamaños e incluso rojos y amarillos, pero por entonces ya habían sido traídos a España y servían como alimento en España e Italia. En otros países europeos solo se utilizaban en farmacia y así se mantuvieron en Alemania hasta comienzos del siglo XIX. Los españoles y portugueses difundieron el tomate a Oriente Medio y África, y de allí a otros países asiáticos. Desde Europa también se difundieron a Estados Unidos y Canadá.

2. TAXONOMÍA Y MORFOLOGÍA

El tomate pertenece a la familia Solanaceae, cuyo nombre científico es Solanum lycopersicum.
Familia Solanaceae
Género Solanum
Especie S. lycopersicum
Nombre científico Solanum lycopersicum
Nombre común Tomate, jitomate

- Planta: Perenne de porte arbustivo que se cultiva como anual. Puede desarrollarse de forma rastrera, semierecta o erecta. Existen variedades de crecimiento limitado (determinadas) y otras de crecimiento ilimitado (indeterminadas).

- Sistema radicular: Está formado por la raíz principal (corta y débil), numerosas y potentes raíces secundarias y por las raíces adventicias. Si se seccionara transversalmente la raíz principal desde fuera hasta dentro, se encontraría la epidermis (se ubican los pelos absorbentes especializados en tomar agua y nutrientes), el cortex y el cilindro central (se sitúa el xilema, conjunto de vasos especializados en el transporte de los nutrientes).

- Tallo principal: Eje de 2-4cm de grosor en su base, sobre el que se desarrollan las hojas, tallos secundarios (ramificación simpoidal) e inflorescencias. Su estructura, desde fuera hacia dentro, consta de: 1. epidermis, de la que parten hacia el exterior los pelos glandulares, 2. corteza o cortex, cuyas células más externas son fotosintéticas y las más internas son colenquimáticas, 3. cilindro vascular y 4. tejido medular. En la parte distal se encuentra el meristemo apical, donde se inician los nuevos primordios foliares y florales.

- Hoja: Compuesta e imparipinnada con foliolos peciolados, lobulados, con borde dentado y recubiertos de pelos glandulares. Las hojas se disponen de forma alterna sobre el tallo.
El mesófilo o tejido parenquimático está recubierto por una epidermis superior e inferior, ambas sin cloroplastos. La epidermis inferior presenta un alto número de estomas. Dentro del parénquima, la zona superior o zona en empalizada, es rica en cloroplastos. Los haces vasculares son prominentes, sobre todo en el envés, y constan de un nervio principal.

- Flor: Perfecta, regular e hipogina con 5 o más sépalos e igual número de pétalos de color amarillo y dispuestos helicoidalmente a intervalos de 135º. Igual número de estambres soldados que se alternan con los pétalos y forman un cono estaminal que envuelve al gineceo. El ovario puede ser bi o plurilocular. Las flores se agrupan en inflorescencias de tipo racemoso (dicasio), generalmente de 3 a 10 en variedades comerciales de calibre M y G.
Es frecuente que el eje principal de la inflorescencia se ramifique por debajo de la primera flor formada dando lugar a una inflorescencia compuesta, de forma que se han descrito algunas con más de 300 flores. La primera flor se forma en la yema apical, y las demás se disponen lateralmente por debajo de la primera, alrededor del eje principal. La flor se une al eje floral por medio de un pedicelo articulado que contiene la zona de abscisión, la cual se distingue por un engrosamiento con un pequeño surco originado por una reducción del espesor del cortex. Las inflorescencias se desarrollan en las axilas cada 2-3 hojas.

- Fruto: Baya bi o plurilocular que puede alcanzar un peso entre pocos miligramos y 600 gramos. Está constituido por el pericarpo, el tejido placentario y las semillas.

El fruto puede recolectarse separándolo por la zona de abscisión del pedicelo, como ocurre en las variedades industriales, en las que es indeseable la presencia de parte del pecíolo. También puede separase por la zona peduncular de unión al fruto.


3. IMPORTANCIA ECONÓMICA Y DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA

El tomate es la hortaliza más difundida en todo el mundo y la de mayor valor económico. Su demanda aumenta continuamente y con ella su cultivo, producción y comercio. El incremento anual de la producción en los últimos años se debe principalmente al aumento en el rendimiento, y en menor proporción al aumento de la superficie cultivada.

El tomate en fresco se consume principalmente en ensaladas, cocido o frito. En mucha menor escala se utiliza como encurtido.

Países Producción de tomate
en 2010
(toneladas)
China 47110084
Estados Unidos 12858700
India 12433200
Turquía 10052000
Egipto 8544990
Italia 6024800
Irán 5256110
España 4312700
Brasil 4114310
México 2997640
Uzbekistán 2347000
Rusia 2049640
Nigeria 1860600
Ucrania 1824700
Grecia 1406200
Portugal 1406100
Marruecos 1277750
Siria 1156300
Túnez 1100000
Iraq 1013180
Fuente: FAOStat

Tal y como se puede observar en la tabla anterior, España es uno de los principales productores de tomate fresco del tomate. La evolución productiva de tomate en España en el período 2000-2013, es la siguiente:


4. REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS

El manejo racional de los factores climáticos de forma conjunta es fundamental para el funcionamiento adecuado del cultivo, ya que todos se encuentran estrechamente relacionados y la actuación sobre uno de éstos incide sobre el resto.

- Temperatura: Es menos exigente en temperatura que la berenjena y el pimiento.

La temperatura óptima de desarrollo oscila entre 20-30ºC durante el día y entre 1-17ºC durante la noche. Temperaturas superiores a los 30-35ºC afectan a la fructificación (mal desarrollo de óvulos) y al desarrollo de la planta en general y del sistema radicular en particular. Temperaturas inferiores a 12-15ºC también originan problemas en el desarrollo de la planta.

A temperaturas superiores a 25ºC e inferiores a 12ºC, la fecundación es defectuosa o nula.

La maduración del fruto está muy influida por la temperatura en lo referente tanto a la precocidad como a la coloración, de forma que valores cercanos a los 10ºC o superiores a los 30ºC originan tonalidades amarillentas.

No obstante, los valores de temperatura descritos son meramente indicativos, debiendo tener en cuenta las interacciones de la temperatura con el resto de los parámetros climáticos.

- Humedad: La humedad relativa óptima oscila entre 60-80%. Humedades relativas muy elevadas favorecen el desarrollo de enfermedades aéreas, el agrietamiento del fruto y dificultan la fecundación, debido a que el polen se compacta, abortando parte de las flores. El rajado del fruto igualmente puede tener su origen en un exceso de humedad edáfica o riego abundante tras un período de estrés hídrico. También una humedad relativa baja dificulta la fijación del polen al estigma de la flor.

- Luminosidad: Valores reducidos de luminosidad pueden incidir de forma negativa sobre los procesos de floración y fecundación, así como en el desarrollo vegetativo de la planta.

En los momentos críticos durante el período vegetativo, resulta crucial la interrelación existente entre la temperatura diurna y nocturna y la luminosidad.

- Suelo: La planta de tomate no es muy exigente en cuanto a suelo, excepto en lo relativo al drenaje. Prefiere suelos sueltos de textura silíceo-arcillosa y ricos en materia orgánica. No obstante, se desarrolla perfectamente en suelos arcillosos enarenados.

En cuanto al pH, los suelos pueden ser desde ligeramente ácidos hasta ligeramente alcalinos cuando están enarenados.

Es la especie cultivada en invernadero que mejor tolera las condiciones de salinidad tanto del suelo como del agua de riego.

- Fertilización carbónica: La aportación de CO2 permite compensar el consumo de las plantas y garantiza el mantenimiento de una concentración superior a la media en invernadero. De este modo, se estimula la fotosíntesis y se acelera el crecimiento de las plantas.

Para valorar las necesidades de CO2 de los cultivos en invernadero se necesita realizar, en los diversos periodos del año, un balance de las pérdidas derivadas de la absorción por parte de las plantas, de las renovaciones de aire hechas en el invernadero y de las aportaciones proporcionadas por el suelo a la atmósfera del mismo.

Del enriquecimiento en CO2 del invernadero depende la calidad, productividad y precocidad de los cultivos. Hay que tener presente que un exceso de CO2 produce daños debidos al cierre de estomas, lo cual provoca el cese de la fotosíntesis y puede originar quemaduras.

Los aparatos más utilizados en la fertilización carbónica son los quemadores de gas propano y los de distribución de CO2.

En el cultivo del tomate, las cantidades óptimas de CO2 se encuentran entre 700-800 ppm. En cuanto a los rendimientos netos, proporcionan incrementos del 15-25% en función del tipo de invernadero, el sistema de control climático, etc.

5. MATERIAL VEGETAL

Principales criterios de elección
:

- Características de la variedad comercial: Vigor de la planta, características del fruto, resistencia a enfermedades.
- Mercado de destino.
- Estructura de invernadero.
- Suelo.
- Clima.
- Calidad del agua de riego.

Principales tipos de tomate comercializados
:

- Tipo Beef: Plantas vigorosas hasta el 6º-7º ramillete, a partir del cual pierde bastante vigor coincidiendo con el engorde de los primeros ramilletes. Frutos de gran tamaño y poca consistencia. Producción precoz y agrupada. Cierre pistilar irregular. Los mercados más importantes son el mercado interior y el exterior (Estados Unidos).

- Tipo Marmande: Plantas poco vigorosas que emiten de 4 a 6 ramilletes aprovechables. El fruto se caracteriza por su buen sabor y su forma acostillada, achatada y multilocular. Puede variar en función de la época de cultivo.

- Tipo Vemone: Plantas finas y de hoja estrecha, porte indeterminado y marco de plantación muy denso. Frutos de calibre G que presentan un elevado grado de acidez y azúcar, inducido por el agricultor al someterlo a estrés hídrico. Su recolección se realiza en verde pintón marcando bien los hombros. Son variedades con poca resistencia a enfermedades que se cultivan con gran éxito en Cerdeña (Italia).

- Tipo Moneymaker: Plantas de porte generalmente indeterminado. Frutos de calibres M y MM, lisos, redondos y con buena formación en ramillete.

- Tipo Cocktail: Plantas muy finas de crecimiento indeterminado. Frutos de peso comprendido entre 30-50 gramos, redondos, generalmente con 2 lóculos, sensibles al rajado y usados principalmente como adorno de platos. También existen frutos aperados que presentan las características de un tomate de industria debido a su consistencia, contenido en sólidos solubles y acidez, aunque su consumo se realiza principalmente en fresco. Debe suprimirse la aplicación de fungicidas que manchen el fruto para impedir su depreciación comercial.

- Tipo Cereza (Cherry): Plantas vigorosas de crecimiento indeterminado. Frutos de pequeño tamaño y de piel fina con tendencia al rajado, que se agrupan en ramilletes desde 15 a más de 50 frutos. Sabor dulce y agradable. Existen cultivares que presentan frutos rojos y amarillos. El objetivo de este producto es tener una producción que complete el ciclo anual con cantidades homogéneas. En cualquier caso, se persigue un tomate resistente a virosis y al rajado, ya que es muy sensible a los cambios bruscos de temperatura.

- Tipo Larga Vida: La introducción de los genes Nor y Rin es la responsable de su larga vida, confiriéndole mayor consistencia y gran conservación de los frutos de cara a su comercialización, en detrimento del sabor. Generalmente, se buscan frutos de calibres G, M o MM de superficie lisa y coloración uniforme anaranjada o roja.

- Tipo Liso: Variedades cultivadas para mercado interior e Italia que se comercializan en pintón. Son de menor vigor que las tipo Larga vida.

- Tipo Ramillete: Cada vez más presente en los mercados. Resulta difícil definir qué tipo de tomate es ideal para ramillete. Generalmente se buscan frutos de calibre M, color rojo vivo, insertos en ramilletes, etc.
6. PARTICULARIDADES DEL CULTIVO

6.1. Marcos de plantación

El marco de plantación se establece en función del porte de la planta, que a su vez depende de la variedad comercial cultivada. El marco de plantación empleado más frecuentemente es el de 1,5 metros entre líneas y 0,5 metros entre plantas.

Cuando se trata de plantas de porte medio, es común aumentar la densidad de plantación a 2 plantas por metro cuadrado con marcos de 1m x 0,5m.

Cuando se entutoran las plantas con perchas, las líneas deben ser “pareadas” para poder pasar las plantas de una línea a otra formando una cadena sin fin. Se deben dejar pasillos amplios para la bajada de perchas (aproximadamente de 1,3m) y una distancia entre líneas conjuntas de unos 70cm.

6.2. Poda de formación

Es una práctica imprescindible para las variedades de crecimiento indeterminado. Se realiza a los 15-20 días del trasplante cuando aparecen de los primeros tallos laterales. Se eliminan tallos y las hojas más senescentes, mejorando así la aireación del cuello y facilitando la realización del aporcado. Así mismo, se determina el número de brazos (tallos) a dejar por planta.

Son frecuentes las podas a 1 o 2 brazos, aunque en tomate tipo Cherry se suelen dejar hasta 3 y 4 tallos.

6.3. Aporcado y rehundido

El aporcado consiste en cubrir la parte inferior de la planta con arena tras la poda de formación (suelos enarenados). El fin de esta labor es favorecer la formación de un mayor número de raíces.

El rehundido es una variante del aporcado. Se lleva a cabo doblando la planta, tras haber sido ligeramente rascada, hasta que entra en contacto con la tierra. Entonces se cubre ligeramente con arena, dejando fuera la yema terminal y un par de hojas.

6.4. Entutorado

Es una práctica imprescindible para mantener la planta erguida y evitar que las hojas, y sobre todo los frutos, toquen el suelo. De este modo, se mejora la aireación general de la planta y se favorece el aprovechamiento de la radiación y la realización de las labores culturales (destallado, recolección, etc.). Todo ello, repercute en la producción final, calidad del fruto y control de enfermedades.

La sujeción suele realizarse con hilo de polipropileno (rafia), el cual se sujeta de una extremo a la zona basal de la planta (liado, anudado o sujeto mediante anillas) y de otro a un alambre situado a determinada altura por encima de la misma (1,8-2,4m sobre el suelo). Conforme la planta va creciendo, se va liando o sujetando al hilo tutor mediante anillas, hasta que alcanza el alambre. A partir de este momento, existen tres opciones:

1. Bajar la planta descolgando el hilo: Esta práctica conlleva un coste adicional de mano de obra.

El mecanismo de sujeción utilizado en este sistema se denominada “holandés” o “de perchas”. Consiste en colocar perchas con hilo enrollado alrededor de ellas en la parte superior e ir soltándolo conforme la planta va creciendo. La planta se sujeta al hilo mediante clips.

De esta forma, la planta siempre se desarrolla en sentido vertical recibiendo el máximo de luminosidad, por lo que la calidad del fruto mejora y la producción aumenta.

2. Dejar que la planta crezca cayendo por la propia acción de la gravedad.

3. Dejar que la planta crezca horizontalmente sobre los tutores. Estos tutores forman cuadrículas a lo largo de la línea de cultivo. La planta se va asegurando a los tutores mediante la utilización de anillas.

6.5. Destallado

Consiste en la eliminación de brotes axilares para mejorar el desarrollo del tallo principal. Debe realizarse con la mayor frecuencia posible (semanalmente en verano-otoño y cada 10-15 días en invierno) para evitar la pérdida de biomasa fotosintéticamente activa y la realización de heridas.

Los cortes deben ser limpios para evitar la posible aparición de enfermedades. En épocas de riesgo, es aconsejable realizar un tratamiento fitosanitario con algún fungicida-bactericida cicatrizante, como pueden ser los derivados del cobre.

6.6. Deshojado

Es recomendable eliminar las hojas senescentes para facilitar la aireación y mejorar el color de los frutos y las hojas enfermas (deben sacarse inmediatamente del invernadero) para eliminar así la fuente de inóculo.

6.7. Despunte de inflorescencias y aclareo de frutos

Ambas prácticas adquirieron mayor importancia con la introducción del tomate en racimo. Se realizan con el fin de homogeneizar y aumentar el tamaño de los frutos restantes, así como su calidad.

En general, se pueden distinguir dos tipos de aclareo:

- Aclareo sistemático: Tiene lugar sobre los racimos. Se deja un número de frutos fijo, eliminando los frutos inmaduros mal posicionados.
- Aclareo selectivo: Tiene lugar sobre los frutos que reúnen determinadas condiciones independientemente de su posición en el racimo. Pueden ser frutos dañados por insectos, deformes y los de reducido calibre.

6.8. Fertirrigación

En cultivos protegidos de tomate, el aporte de agua y gran parte de los nutrientes, se realiza de forma generalizada mediante riego por goteo en función del estado fenólogico de la planta así como del ambiente en que ésta se desarrolla (tipo de suelo, condiciones climáticas, calidad del agua de riego, etc.).

En cultivo en suelo y en enarenado, el establecimiento del momento y volumen de riego viene determinado básicamente por los siguientes parámetros:

- Tensión del agua del suelo (tensión mátrica): Se determina mediante el manejo adecuado de tensiómetros, siendo conveniente regar antes de alcanzar los 20-30cb.
- Tipo de suelo (capacidad de campo, porcentaje de saturación).
- Evapotranspiración del cultivo.
- Eficacia de riego (uniformidad de caudal de los goteros).
- Calidad del agua de riego: Cuanto peor es la calidad del agua, mayor es el volumen necesario de la misma ya que es necesario desplazar el frente de sales del bulbo húmedo.

Tabla 1. Consumos medios (l/m2·día) del cultivo de tomate en invernadero
Fuente: Estación Experimental “Las Palmerillas”. Fundación Cajamar

MESES AGO SEP OCT NOV DIC
Quincenas 1 2 1 2 1 2 1 2 1 2
A 1.63 2.95 3.68 3.80 4.21 3.39 2.40 2.04 1.94 1.55
B 1.48 2.75 3.04 3.51 3.39 2.40 2.04 1.94 1.55
C 1.38 2.28 2.81 2.83 2.40 2.04 1.94 1.55
D 1.14 2.11 2.26 2.00 2.04 1.94 1.55
E 1.05 1.70 1.60 1.70 1.94 1.55


MESES ENE FEB MAR ABR MAY
Quincenas 1 2 1 2 1 2 1 2 1 2
A 1.59 1.46 1.70 1.88 2.84 2.88 3.19 3.39 3.69 4.03
B 1.59 1.46 1.70 1.88 2.84 2.88 3.19 3.39 3.69 4.03
C 1.59 1.46 1.70 1.88 2.84 2.88 3.19 3.39 3.69 4.03
D 1.59 1.46 1.70 1.88 2.84 2.88 3.19 3.39 3.69 4.03
E 1.59 1.46 1.70 1.88 2.84 2.88 3.19 3.39 3.69 4.03

A: trasplante 1ª quincena de agosto.
B: trasplante 2ª quincena de agosto.
C: trasplante 1ª quincena de septiembre.
D: trasplante 2ª quincena de septiembre.
E: trasplante 1ª quincena de octubre.

Tabla 2. Consumos medios (l/m2·día) del cultivo de tomate de primavera en invernadero
Fuente: Estación Experimental “Las Palmerillas”. Fundación Cajamar
MESES DIC ENE FEB MAR ABR MAY JUN
Quincenas 1 2 1 2 1 2 1 2 1 2 1 2 1 2
A 0.40 0.65 0.93 1.31 1.88 2.25 3.40 3.84 4.39 4.24 4.15 4.03 4.88 5.09
B 0.33 0.66 1.03 1.53 2.06 3.40 3.84 4.79 4.66 4.61 4.54 4.88 5.09
C 0.34 0.74 1.19 1.69 3.13 3.84 4.79 5.09 5.08 5.04 5.48 5.09
D 0.44 1.03 1.50 2.84 3.84 4.79 5.09 5.08 5.04 5.48 5.09

A: siembra o trasplante 1ª quincena de diciembre.
B: siembra o trasplante 2ª quincena de diciembre.
C: siembra o trasplante 1ª quincena de enero.

Existe otra técnica que consiste en extraer la fase líquida del suelo mediante succión a través de una cerámica porosa. Posteriormente se determina la conductividad eléctrica.

En enarenado, la frecuencia de riego para un cultivo ya establecido es de 2-3 veces/semana en invierno, aumentando a 4-7 veces/semana en primavera-verano, con caudales de 2-3l/pl.

En cultivo hidropónico el riego está automatizado y existen distintos sistemas para determinar las necesidades de riego del cultivo. El más extendido es el empleo de bandejas de riego a la demanda. El tiempo y el volumen de riego depende de las características físicas del sustrato.

En cuanto a la nutrición, cabe destacar la importancia de la relación N/K a lo largo de todo el ciclo de cultivo. El equilibrio suele ser de 1/1 desde el trasplante hasta la floración y de 1/2 e incluso 1/3 durante el período de recolección. En tomate-rama, el papel del potasio en la maduración es más esencial aún.

La adición de inhibidores de la nitrificación ralentizan la oxidación de amonio a nitrato, de manera que el amonio se mantiene durante más tiempo en el suelo, ya que este tipo de fertilizantes afectan a las bacterias que participan en este proceso. De esta manera, el nitrógeno se suministra de forma gradual, ya que se adapta a las necesidades de cada cultivo a lo largo de su periodo de desarrollo y se consigue disminuir así también las pérdidas de nitrato por lixiviación y desnitrificación. El efecto contrario tiene lugar con la adición de abonos minerales con elevado contenido en nitrógeno amoniacal.

El fósforo juega un papel relevante en las etapas de enraizamiento y floración. Es determinante sobre la formación de raíces y sobre el tamaño y calidad de las flores. En ocasiones se abusa de él, buscando un acortamiento de entrenudos en épocas tempranas en las que la planta tiende a ahilarse. Durante el invierno hay que aumentar el aporte de este elemento, así como de magnesio, para evitar fuertes carencias por enfriamiento del suelo.

El calcio es otro macroelemento fundamental en la nutrición del tomate. Con éste se evita la necrosis apical (blossom end rot), ocasionada normalmente por la carencia o bloqueo del calcio en terrenos generalmente salinos o por graves irregularidades en los riegos. El calcio también afecta a la elasticidad de la pared del fruto. De este modo, con un correcto aporte de calcio, se favorece que el fruto consiga un mayor calibre y se evita la aparición de rajado.

Entre los microelementos de mayor importancia en la nutrición del tomate está el hierro, que juega un papel primordial en la coloración de los frutos, y en menor medida, se sitúan manganeso, zinc, boro y molibdeno.

A la hora de abonar, existe un margen muy amplio de abonado en el que no se aprecian diferencias sustanciales en el cultivo. Se pueden encontrar “recetas” muy variadas y contradictorias dentro de una misma zona, con el mismo tipo de suelo y la misma variedad. No obstante, para no cometer grandes errores, no se deben sobrepasar dosis de abono total superiores a 2g/l, siendo común aportar 1g/l para aguas de conductividad próxima a 1mS/cm.

Métodos para establecer las necesidades de abonado
:

- En función de las extracciones del cultivo, sobre las que existe una amplia y variada bibliografía.
- En base a una solución nutritiva “ideal” a la que se ajustarán los aportes previos al análisis de agua. Este método es el que se emplea en cultivos hidropónicos. Para poder llevarlo a cabo en suelo o en enarenado, se requiere de la colocación de sondas de succión para poder determinar la composición de la solución de suelo mediante análisis de macro y micronutrientes, CE y pH.

Los fertilizantes de uso más extendidos son los abonos simples en forma de sólidos solubles (nitrato cálcico, nitrato potásico, nitrato amónico, fosfato monopotásico, fosfato monoamónico, sulfato potásico, sulfato magnésico) y en forma líquida (ácido fosfórico, ácido nítrico), debido a su bajo coste y a que permiten un fácil ajuste de la solución nutritiva. En el mercado existen abonos complejos sólidos cristalinos y líquidos que se ajustan adecuadamente, solos o en combinación con los abonos simples, a los equilibrios requeridos en las distintas fases de desarrollo del cultivo.

El aporte de microelementos resulta vital para una nutrición adecuada, pudiendo encontrar en el mercado una amplia gama de sólidos y líquidos en forma mineral. También se presentan como quelatos cuando es necesario favorecer su estabilidad en el medio de cultivo y su absorción por la planta.

La clorosis férrica es característica de especies que crecen en suelos calizos. La deficiencia en hierro acorta el ciclo vital de las plantas, los rendimientos disminuyen y los frutos son de peor calidad. El quelato férrico, es una de las mejores soluciones para combatir la clorosis férrica, pero tienen un elevado precio. Por ello, si se disminuyen las cantidades de quelato que se aplican, se reducirían los costos y aumentarían los beneficios.

También se dispone de numerosos correctores de carencias, tanto de macro como de micronutrientes, que pueden aplicarse mediante vía foliar o riego por goteo, aminoácidos de uso preventivo y curativo, que ayudan a la planta en momentos críticos de su desarrollo o bajo condiciones ambientales desfavorables, así como otros productos (ácidos húmicos y fúlvicos, correctores salinos, etc.), que mejoran las condiciones del medio y facilitan la asimilación de nutrientes por la planta.

Las sustancias húmicas complejan la mayoría de los metales presentes en el suelo, aumentando su disponibilidad en las plantas. Los aminoácidos también juegan un papel importante en la captación de nutrientes.

La fertirrigación carbónica consiste en el uso de agua carbonatada para el riego. El agua carbonatada se consigue mediante la inyección de CO2 a presión en la tubería principal. Al disolverse el CO2 en el agua de riego produce ácido carbónico, que reduce el pH del agua y origina diversos bicarbonatos al reaccionar con carbonatos y otras sales presentes en el agua. El agua carbonatada recibe a continuación los fertilizantes habituales para el riego cuya solubilidad mejora en un agua ligeramente ácida.

Con la fertilización carbónica se consigue un crecimiento acelerado de la planta, incrementar la producción de la misma y la calidad de los frutos, debido al dióxido de carbono proporcionado (las plantas, de forman natural, absorben CO2). Para que esta técnica sea efectiva, es esencial adecuar la cantidad de luz y de agua que recibe la planta.

Para aportar CO2 al sistema de riego hay que tener en cuenta la presión de la línea de agua de riego, la distancia del punto de inyección de CO2 al primer gotero, la temperatura del agua, el sistema de difusión del CO2 en el agua y la cantidad de CO2 por litro de agua.

La utilización del agua carbonatada es rentable en el cultivo de tomate. La dosis óptima se encuentra en torno a los 0,20 g CO2/l pero el mayor tamaño de los frutos se alcanza con dosis de 0,35g CO2/l aproximadamente (Aguilera et al; 2001).

Ventajas de la fertirrigación carbónica:

- Acidifica el suelo modificando la solubilidad de los micronutrientes.
- Aumenta la calidad y el número de frutos.
- Favorece la disolución de los abonos utilizados.
- Evita y elimina incrustaciones en la red de riego.
- Ahorra abonos.
- Sustituye parcialmente la utilización de ácido nítrico.

Fuente:
Redacción Infoagro


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Cap. 1
   El cultivo del tomate (Parte I)
Cap. 2
   El cultivo del tomate (Parte II)
Cap. 3
   El cultivo del tomate (Parte III)




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