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LA PRODUCCIÓN ORGÁNICA DE MANDARINAS COMO ESTRATEGIA DE COMPETITIVIDAD ANTE MERCADOS SATURADOS (2ª parte)

The organical mandarin production as strategy of competitiveness before saturated markets

1.- Introducción
2.- La Citricultura Orgánica Ante Un Nuevo Escenario Institucional Y De Mercado En La Ue
3. Metodología
4. Resultados Y Conclusiones
5.- Referencias Bibliográficas

 
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• Para el caso del cultivo convencional:

donde:
K0 = pago de la inversión.
Pj = pagos que se realizan durante toda la vida de la inversión.
qj = producción obtenida.
pj = precio.
i = tasa de actualización.
H = plazo de recuperación.
g = tasa de inflación general de la economía.
μ = tasa de crecimiento de los cobros.
v = tasa de crecimiento de los pagos.

• Para el caso del cultivo orgánico:

donde:

K0 = pago de la inversión.
Pj = pagos que se realizan cuando el sistema de cultivo es el convencional.
qj = producción obtenida mientras el sistema de cultivo es el convencional.
pj = precio del producto obtenido comercializado como convencional.
Poj = pagos que se realizan cuando el sistema de cultivo es el orgánico.
qoj = producción obtenida cuando el sistema de cultivo es el orgánico.
poj = precio del producto obtenido comercializado como orgánico.
i = tasa de actualización.
PR = plazo de recuperación.
g = tasa de inflación general de la economía.
μ = tasa de crecimiento de los cobros.
v = tasa de crecimiento de los pagos.

Costes de cultivo

Con independencia de que la metodología evaluatoria a seguir se base en la consideración de los flujos financieros que genere esta actividad productiva durante el período de vida considerado para dicha inversión, la determinación de los costes de cultivo es una referencia obligada.

Por otra parte, para poder determinar más adelante la corriente de cobros y pagos, y en particular los pagos que se derivan de esta actividad productiva, tanto de su inicio como anualmente, la estructura de costes, y en concreto los llamados costes variables nos servirán de referencia para su cálculo.

El sistema de costes en que nos basaremos es uno de los aceptados en la literatura económica, y seguido en otros estudios de cultivos frutales (Caballer y De Miguel, 1988; Caballero et al., 1992; Buxton y Del Campo, 1994), y atiende a una estructura de costes variables y fijos, clasificados por su naturaleza (véase Cuadro 5).

Para el caso del cultivo orgánico, en que no existen estudios anteriores, se calcula el intervalo de confianza de la muestra para un nivel de significación del 95 por 100 (véase Cuadro 6).

Parámetros de la inversión

De los elementos técnicos considerados a la hora de definir las explotaciones objeto de estudio, y conforme a los supuestos establecidos, se pueden determinar los parámetros económicos que definen la inversión: pago de la inversión, flujos de caja y horizonte temporal o vida útil estimada.

El pago de la inversión, o desembolso necesario para su puesta en funcionamiento, en nuestro caso se limitará al valor de los plantones, las labores propias de establecimiento, así como de las instalaciones de riego (véase Cuadro 7). Este pago de la inversión, fruto del supuesto realizado por el que hasta el noveno año de producción el sistema de cultivo utilizado es el convencional, no variará al realizar el análisis de la inversión con cultivo convencional y con sistema de cultivo orgánico.

La corriente de cobros y pagos que genera la inversión a lo largo de su vida dará lugar a los llamados flujos de caja. En este punto, hay que hacer mención de que, además de los cobros y pagos ordinarios, se tendrán en cuenta los que con carácter extraordinario se derivan de la renovación de instalaciones durante la vida de la inversión.
Para el cálculo de los cobros se ha partido de la información obtenida de las explotaciones analizadas, que se ha contrastado con la de otros estudios (Caballero et al., 1992, y Roselló Domínguez y Gascón, 2000), sin que se observen diferencias significativas.

En cuanto a los precios se ha seguido el mismo procedimiento (Gráfico 2 y Cuadros 8 y 9), recogiéndose los precios medios percibidos en el campo por los agricultores de las explotaciones objeto de estudio, y contrastándolos con los declarados al Comité de Agricultura Ecológica de la Comunidad Valenciana (Organismo Oficial Administrativo) por los operadores registrados, no habiéndose detectado diferencias significativas.

En el caso de los rendimientos de producción, si bien en las explotaciones estudiadas se ha observado una ligera disminución del rendimiento en los cultivos orgánicos, los expertos consultados (Centro de Capacitación Agraria de la Generalitat Valenciana) manifiestan que en un entorno agroambiental favorable y con un manejo y técnica adecuados, la citada disminución se daría entre los tres y cuatro primeros años desde la conversión, recuperándose posteriormente el nivel de rendimiento.
No obstante, debe advertirse que un entorno favorable se da en superficies de una determinada dimensión que permita un cierto grado de aislamiento del cultivo respecto a las parcelas circundantes en cultivo convencional.
Estas consideraciones permiten plantear el supuesto de que los rendimientos disminuyen durante los cuatro primeros años desde la conversión, para posteriormente aumentar hasta situarse próximos (90 por 100) a los obtenidos con el sistema de producción convencional.

En lo relativo a los pagos que genera la actividad, conviene precisar que no se corresponden con los costes totales estimados, ya que algunos de los costes fijos no se introducen como tales, pues el criterio de caja propio de esta metodología no coincide con el de devengo, por lo que se sustituyen por la consideración del pago de la inversión inicial y de los cobros y pagos extraordinarios que supone la renovación de equipos (véase Cuadros 10 y 11).

En cuanto a los cobros y pagos extraordinarios que genera la inversión, se corresponden con los derivados de la renovación de equipos e instalaciones que se producen a lo largo de la vida de la inversión. En este caso, por tanto, se determinarán por la renovación de la instalación de riego, que tiene una vida útil de diez años, lo que dará lugar a dos renovaciones con un valor residual del 10 por 100 para las dos primeras renovaciones y del 60 por 100 al finalizar la vida de la inversión (véase Cuadro 12).

Por último, deben formularse diversas hipótesis de escenarios de precios ante la incertidumbre que supone su evolución futura, aceptando como hipótesis general de trabajo la de los mercados saturados, vista la evolución que el mercado de cítricos en fresco ha experimentado en los últimos años en la Unión Europea. Esta hipótesis de mercados convencionales saturados nos permite establecer una tasa de crecimiento nula para los cobros, considerando que la oferta cubre suficientemente la demanda y que ello supone el no crecimiento de los precios en el mercado de estos productos, como por otro lado parece ponerse de manifiesto si examinamos los índices de precios medios percibidos por los citricultores en España, que en los últimos cuatro años dan una media incluso ligeramente negativa (1996: +13,4 por 100, 1997: –23,48 por 100, 1998: –10,16 por 100, 1999: +8,08 por 100)1.

 

En cuanto a la tasa de crecimiento para los pagos, se considera una tasa del 1 por 100, que si bien es inferior al crecimiento general de los precios, o tasa de inflación, no es menos cierto que la evolución de las formas de cultivo y sobre todo la introducción de las nuevas tecnologías, permiten establecer este supuesto. A su vez, también se corresponde con los índices medios de precios pagados por los agricultores en los últimos cuatro años, que da una tasa media de crecimiento ligeramente positiva (1996: +4 por 100, 1997: +2,28 por 100, 1998: –1,16 por 100; 1999: –1,33 por 100)2.

En relación con la tasa de inflación considerada, se ha establecido un valor medio del 2,5 por 100, que corresponde con los objetivos marcados por la Unión Europea, y que viene a coincidir, prácticamente, con la tasa de inflación media de los últimos cuatro años en España (1996: 3,3 por 100, 1997: 2,0 por 100, 1998: 1,4 por 100, 1999: 2,9 por 100)3.

En relación con el cultivo orgánico, se considera una situación como la actual, de mercado preferente en términos de precio (20 por 100 superior al convencional), y otras de nula preferencia y de alta preferencia (0 por 100 y 40 por 100 superior al convencional).

4. RESULTADOS Y CONCLUSIONES

Los resultados de acuerdo con la hipótesis planteada, nos muestran que el cultivo tradicional es escasamente más rentable que el orgánico, en torno a un punto porcentual, incluso considerando el intervalo de confianza para un nivel de significación del 95 por 100 (véase Cuadro 13).

El resultado de contemplar otros posibles escenarios de mercado para los productos orgánicos pone de manifiesto lo que supone en cuanto a la variación de su rentabilidad, las variaciones en los cobros (véase Cuadro 14).

Estos resultados constatan que el futuro de la producción orgánica en cítricos queda determinado, a nivel económico, por una favorable evolución de sus precios. Así, un incremento de la preferencia que hiciera una diferenciación de precios en torno al 40 por 100, significaría que la tasa de rentabilidad fuera mayor en el caso del cultivo orgánico que el convencional.
En este sentido, debe señalarse que los mercados de productos orgánicos en la UE presentan algunas paradojas e incertidumbres.

Mientras es obvio el creciente interés por este tipo de productos por parte del consumidor, con precios superiores en relación con los mismos productos de cultivo convencional, también se observa que un porcentaje significativo de la producción orgánica se comercializa como convencional, llegando en el caso de las frutas en general hasta el 10 por 100 (Michelsen et al., 1999). La razón es, básicamente, que al tratarse de productos relativamente recientes en el mercado con escasa presencia, no cuentan actualmente con unos buenos canales de distribución, aunque cabe pensar que esta situación mejorará a medio plazo.

Otro factor a considerar son las ayudas que, en el marco de una política agroambiental y de desarrollo rural más comprometida con esta forma de producción, fueran capaces de incrementar la viabilidad del cultivo orgánico frente al tradicional.

 

 

 

Por otro lado, y ante el progresivo desmantelamiento de los sistemas de protección en la Unión Europea frente a las producciones de países terceros, la producción orgánica, dados los requisitos sobre prácticas culturales y garantías de carácter sanitario que se le exige, puede convertirse en toda una añagaza para la protección de la producción europea (Velarde, 1999).

Una reflexión que conviene señalar es que las zonas que podrían presentar un entorno agroambiental más favorable para las prácticas de esta forma de agricultura serían aquéllas en las que el cultivo de cítricos no se hubiera desarrollado tradicionalmente, ya que disponen de un ecosistema menos alterado y, por tanto, menos propenso al desarrollo de ciertas plagas y enfermedades, y con suelos menos degradados. Esto puede de algún modo suponer un atributo del cultivo orgánico como elemento de desarrollo rural y agroambiental.

Por último, conviene subrayar que la citricultura orgánica muestra un crecimiento que, en nuestra opinión se mantendrá en los próximos años, si bien su ritmo de crecimiento dependerá de la evolución del mercado en términos de preferencia por lo orgánico, con mayores garantías sanitarias y medioambientales, y en cómo que se traduzca en la práctica el apoyo institucional a esta forma de agricultura.

5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

[1] AAKER, D.; KUMAR, V. y DAY, G. (2001): Investigación de mercados. Limusa, Wiley, México, cuarta edición, página 776.
[2] ARNALTE, E. y ESTRUCH, V. (2001): Les agrumes dans la région de Valence: facteurs de stabilité et voies d’adaptation du système de production. Milieu rural agriculture familiale. Itineraires mediterraneens. CIHEAM-IAM Montpellier. RAFAC, páginas 419-434, Montpellier.
[3] BRUGAROLAS, M. y RIVERA, L. M. (2001): Actitud de compra de los consumidores valencianos ante los productos ecológicos e integrados. Pendiente de publicación.
[4] BUXTON, B. y DEL CAMPO, F .J. (1995): Constructed Costs of Producing Oranges in Selected Orange Exporting Countries. Lecturas de Economía Citrícola. Servicio de Publicaciones. Universidad Politécnica de Valencia, páginas 35-43.
[5] CABALLER, V. y DE MIGUEL, M. D. (1988): La estructura de los costes en el cultivo de cítricos y su evolución. III Congreso de la SECH Tenerife.
[6] CABALLERO, P.; DE MIGUEL, M. D. y JULIÁ, J. F. (1992): Costes y precios en hortofruticultura. Ed. Mundi-Prensa, páginas 768.
[7] CONSELLERIA DE AGRICULTURA PESCA Y ALIMENTACIÓN (1998): Informe del sector agrario valenciano 1998, Generalitat Valenciana.
[8] CONSELLERIA DE AGRICULTURA PESCA Y ALIMENTACIÓN (1999): Informe del sector agrario valenciano 1999, Generalitat Valenciana.
[9] CONSELLERIA DE AGRICULTURA PESCA Y ALIMENTACIÓN (2000): Informe del sector agrario valenciano 2000, Generalitat Valenciana.
[10] FOSTER, C. y LAMPKIN, N. (1999): European Organic Production Statistics 1993-1996, primera edición, Stuttgart, Universität Hohenheim.
[11] GRANDE, I. y ABASCAL E. (1996): Fundamentos y técnicas de Investigación Comercial, ESIC Madrid, tercera edición, página 594.
[12] INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (1991): Censo Agrario 1989, Comunidad Valenciana. Madrid.
[13] JULIÁ, J. F. y SERVER, R. J. (2000): Evaluación económico - financiera de los sistemas de cultivo en cítricos biológicos (orgánicos) versus convencionales, FAO Y 2746/S, página 52.
[14] LABRADOR, J. et al. (1999): Guía de la Agricultura Ecológica en la Comunidad Valenciana. Recursos para agricultores, consumidores y técnicos. Seminario de Agricultura Ecológica. Generalitat Valenciana, página 186.
[15] MICHELSEN, J. et al. (1999): The European Market for Organic Products: Growth and Development, primera edición, Stuttgart, Universität Hohenheim.
[16] MINISTERIO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN, Secretaría General Técnica, (2001): Anuario de Estadística Agroalimentaria, 1999, Madrid, Centro de publicaciones Vicesecretaría General Técnica.
[17] MINISTERIO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN, (2001): Estadísticas 2000, Agricultura ecológica, España, Madrid, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
[19] MINISTERIO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN, (2000): Estadísticas 1999, Agricultura ecológica, España, Madrid, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
[20] MINISTERIO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN, Secretaría General Técnica, (2000): Hechos y cifras del Sector Agroalimentario Español 2000, Agricultura ecológica, Madrid, Centro de publicaciones Vicesecretaría General Técnica.
[21] ROMERO, C. (1998): Evaluación financiera de inversiones agrarias, Madrid, Mundi-prensa.
[22] ROSELLÓ, J.; DOMÍNGUEZ, A. y GASCÓN, A. (2000): Comparación del balance energético y de los costos económicos en cítricos y hortícolas valenciana en cultivo ecológico y convencional. IV Congreso de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica. Armonía entre Ecología y Economía. En prensa.
[23] VELARDE, J. (1999): La PAC ha muerto ¡Viva la PAC! Cuadernos de Desarrollo Rural, número 8, páginas 3-8, Madrid.

Autores: 
Juan Francisco Juliá Igual 
Ricardo J. Server Izquierdo 
Sergio Marí Vidal 
Centro de Investigación y Especialización en Gestión de Empresas Agroalimentarias. 
Departamento de Economía y Ciencias Sociales. 
Universidad Politécnica de Valencia. 


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