| | |
|||
|
1.- Introducción. |
|
|
El deterioro de los precios relativos agrarios es un reflejo de las ganancias que el conjunto de consumidores finales de productos agrarios y la industria transformadora de materias primas y alimentos de origen agrícola, obtienen como resultado del poder adquisitivo que la agricultura les transfiere, y representa, en definitiva, la forma en que el resto de la sociedad participa de las ganancias de productividad que tienen lugar en la producción de bienes agrícolas y ganaderos. El hecho de no tomar en consideración estos aspectos oscurece, sin duda alguna, el papel que juega la agricultura en el conjunto del sistema económico y puede reducir el cómputo de la rentabilidad social del gasto público en I+D, infraestructuras agrarias y formación profesional de los agricultores, cuando este se limita a contemplar el impacto de este gasto sobre la productividad de la agricultura y no tiene suficientemente en cuenta el desbordamiento de sus beneficios hacia los consumidores finales y otros sectores de la economía.
El papel jugado por los precios relativos puede contemplarse con un mayor nivel de detalle analizando la contribución particular que hacen al efecto precio agregado cada uno de los subsectores agrícolas y ganaderos (Cuadro 2). Esta contribución es el resultado combinado de la evolución de los precios reales de cada subsector, y del peso relativo de cada uno ellos en el agregado de la producción agrícola y ganadera. En el conjunto del período, las contribuciones de signo negativo más importantes por su orden de magnitud corresponden a los sectores de cereales y arroz, frutas y hortalizas, y el grueso de las producciones ganaderas con excepción de la leche. Conviene tener presente, no obstante, que se trata de las ramas que más ponderan en la producción agrícola y ganadera agregada, ya que conjuntamente representan, como media del período 1973-98 las tres cuartas partes de la producción agraria, lo que explica en gran medida lo elevado de su contribución negativa. Las contribuciones sectoriales de signo positivo al efecto precio agregado se limitan a las aceitunas para aceite y las uvas para vino, y únicamente en algunas etapas; sin embargo, dado que conjuntamente sólo representan el 6,6 por ciento del valor agregado de la producción, su repercusión en la determinación del efecto precio agregado es ciertamente escasa.
Cuadro 2.- Descomposición del efecto precio agregado. 1973-98.
(tasas medias de crecimiento anual)
1973-98 |
1973-85 |
1985-98 |
|
Cereales y arroz |
-0,25 |
-0,05 |
-0,44 |
Legumbres y patatas |
-0,10 |
-0,22 |
0,00 |
Semillas oleaginosas |
-0,05 |
-0,02 |
-0,08 |
Aceitunas para aceite |
0,01 |
0,08 |
-0,06 |
Hortalizas y frutas |
-0,53 |
-0,58 |
-0,47 |
Uva para vino |
-0,13 |
-0,30 |
0,03 |
Otras producciones agrícolas finales |
-0,11 |
-0,10 |
-0,11 |
Producciones agrícolas intermedias |
-0,08 |
-0,16 |
-0,01 |
TOTAL PRODUCCIONES AGRÍCOLAS |
-1,25 |
-1,37 |
-1,14 |
Leche de vaca |
-0,14 |
-0,08 |
-0,18 |
Carne de vacuno y ternera |
-0,28 |
-0,46 |
-0,11 |
Otras producciones ganaderas finales |
-0,62 |
-0,34 |
-0,89 |
Producciones ganaderas intermedias |
-0,68 |
-0,65 |
-0,72 |
TOTAL PRODUCCIONES GANADERAS |
-1,72 |
-1,53 |
-1,90 |
EFECTO PRECIO AGREGADO |
-2,97 |
-2,90 |
-3,04 |
Fuente: elaboración propia con datos de la base Spel (EUROSTAT).
En cuanto a la contribución agregada de los inputs, resulta asimismo conveniente analizar su efecto atendiendo a los diversos tipos de factores productivos manejados por la agricultura (Cuadro 3), con el fin de observar en qué medida esta tendencia general viene influida por los cambios en los niveles de utilización de los diferentes inputs, y por la importancia relativa de cada uno de ellos en la estructura de costes del sector. En conjunto, los inputs intermedios agrícolas y ganaderos crecen a un ritmo próximo al 1,5 por 100 a lo largo del período 1973-98 (Cuadro 4). Diferente es, por su parte, la evolución de la utilización de los inputs primarios; en la etapa estudiada, el sector adquiere una dimensión crecientemente intensiva en capital, a la vez que se contrae el uso del factor trabajo. El stock de capital crece con la mecanización de la agricultura, la expansión de la cabaña ganadera y, también, de la superficie ocupada por los cultivos permanentes, o la transformación en regadío de un sustancial número de hectáreas, entre otros factores; este aumento de la dotación de capital se produce, básicamente en el primer período 1973-85, en el que el ritmo de crecimiento medio anual es del 3,5 por ciento; posteriormente, las cifras muestran una estabilización del valor real del capital agrario.
Cuadro 3.- Descomposición de la contribución agregada de los inputs. 1973-98.
(tasas medias de crecimiento anual)
1973-98 |
1973-85 |
1985-98 |
|
Fertilizantes |
0,07 |
0,09 |
0,05 |
Semillas |
0,01 |
0,02 |
0,00 |
Productos Fitosanitarios |
0,04 |
0,03 |
0,04 |
TOTAL INPUTS AGRÍCOLAS |
0,12 |
0,14 |
0,10 |
Pienso |
0,38 |
0,39 |
0,38 |
Animales de engorde |
0,15 |
0,13 |
0,17 |
Productos farmacéuticos |
0,02 |
0,02 |
0,02 |
TOTAL INPUTS GANADEROS |
0,55 |
0,54 |
0,57 |
Trabajo asalariado |
-0,29 |
-0,54 |
-0,05 |
Trabajo familiar |
-1,21 |
-1,74 |
-0,73 |
Capital |
0,15 |
0,30 |
0,01 |
TOTAL INPUTS PRIMARIOS |
-1,36 |
-1,98 |
-0,78 |
CONTRIBUCIÓN AGREGADA DE LOS INPUTS |
-0,68 |
-1,31 |
-0,11 |
Fuente: elaboración propia con datos de la base Spel (EUROSTAT).
Cuadro 4.- Evolución de los inputs agrarios. 1973-98.
(tasas medias de crecimiento anual en pesetas constantes de 1990)
1973-98 |
1973-85 |
1985-98 |
|
Fertilizantes |
1,2 |
1,5 |
1,0 |
Semillas |
1,0 |
1,8 |
0,2 |
Productos Fitosanitarios |
4,1 |
4,3 |
4,0 |
INPUTS AGRÍCOLAS |
1,5 |
1,8 |
1,3 |
Pienso |
1,7 |
2,0 |
1,5 |
Animales de engorde |
3,1 |
3,2 |
3,0 |
Productos farmacéuticos |
1,0 |
0,9 |
1,2 |
INPUTS GANADEROS |
1,4 |
1,5 |
1,4 |
Trabajo asalariado (1) |
-2,9 |
-5,4 |
-0,6 |
Trabajo familiar (1) |
-4,3 |
-5,4 |
-3,4 |
Capital |
1,7 |
3,5 |
0,0 |
(1) Medido en Unidades de Trabajo Año (UTAs).
Fuente: elaboración propia con datos de la base Spel (EUROSTAT) y Fundación BBV.
El trabajo agrario presenta, en cambio, una tendencia continua a la reducción continua en su utilización, fruto, en un primer momento, de la intensa emigración hacia actividades urbanas, y, posteriormente, de una caída en la actividad a medida que se reduce la población activa por la jubilación de la población de mayor edad y la escasa entrada en el sector de activos más jóvenes. La caída del empleo agrario es más intensa para el trabajo familiar 4,3 por ciento en 1973-98, que para el trabajo asalariado 2,9 por ciento. Esta circunstancia se debe, fundamentalmente, al mantenimiento de un fuerte ritmo de caída del empleo de los cabezas de explotación y ayudas familiares en las dos últimas décadas, al tiempo que se ralentiza la reducción del número de trabajadores asalariados.
La elevación de la PTF representa la ganancia que el cambio tecnológico y las mejoras en la eficiencia productiva aportan a quienes detentan los factores de producción en la agricultura, y ha sido la única vía de variación positiva de la producción real agraria española en las últimas tres décadas del siglo XX. La trascendencia de este hecho se pone de relieve, si se tiene en cuenta que, bajo la hipótesis de que en el período 1973-98 no hubiesen variado el volumen de inputs productivos utilizados y tampoco la Relación Real de Intercambio inicial del sector, la producción agraria española en términos reales habría sido en el último de los años 1998 un 69 por ciento superior a la existente en 1973, en vez de ser un 47 por ciento inferior, como muestran las cifras. La aportación de la PTF ha mostrado, sin embargo, una tendencia decreciente conforme discurría el período analizado.
Esta ralentización puede deberse a múltiples causas, aunque resulta sintomático que el mismo tipo de evolución se haya registrado en otros países desarrollados, y, en particular, en la agricultura norteamericana, en la que la llegada de los años ochenta marca también un cambio de tendencia hacia una menor tasa de incremento en la productividad agregada de los factores de producción. En este último caso la agricultura norteamericana, la razón principal se ha adscrito a la caída en el esfuerzo público en I+D a partir de los últimos años sesenta, lo que se habría hecho notar con un retraso del orden de quince años en el ritmo de aplicación de innovaciones productivas al sector. Otros estudios han mostrado que la caída en la intensidad del esfuerzo tecnológico se produjo con carácter bastante general en los países desarrollados en los años ochenta, en relación a la década de los sesenta. Puesto que la investigación financiada con fondos públicos, por su carácter más fundamental, proporciona oportunidades de desarrollo y adaptación a las empresas privadas que llevan a cabo actividades de I+D, resulta plausible la hipótesis de que también el esfuerzo privado se haya resentido como consecuencia.
A modo de contraste con el análisis de los determinantes del crecimiento cuyos principales rasgos se han presentado en los párrafos precedentes, puede resultar de interés estudiar los resultados de calcular la variación de la producción agraria de la manera convencional, es decir, deflactando los valores nominales por los índices sectoriales de precios al productor para cada uno de las categorías de productos (Cuadro 5). Con esta aproximación, a lo largo de los veinticinco años transcurridos entre 1973 y 1998, la tasa de crecimiento del conjunto de la producción agraria española se ha movido en el entorno del 1,5 por ciento anual a precios constantes de 1990. Por la magnitud de sus tasas de crecimiento, destacan la producción de cereales y arroz, y la de semillas oleaginosas y aceitunas para aceite, y sólo muestran tasas de variación negativas las legumbres y patatas y las producciones agrícolas intermedias.
La diferencia entre el 1,5 por ciento de crecimiento de la producción agrícola a precios constantes y el -1,5 por ciento de variación negativa de la producción real agraria tal como se define en este trabajo, esto es, deflactando la producción nominal con el deflactor del PIB, coincide, aproximadamente, con el efecto precio agregado que es del -3 por ciento anual, al recoger este último el deterioro de los precios recibidos por los productores agrícolas en relación a los precios del conjunto de bienes y servicios producidos.
Cuadro 5.- Evolución de la producción agraria. 1973-98.
(tasas medias de crecimiento anual en pesetas constantes de 1990)
1973-98 |
1973-85 |
1985-98 |
|
Cereales y arroz |
5,5 |
7,1 |
4,0 |
Legumbres y patatas |
-0,9 |
-0,4 |
-1,3 |
Semillas oleaginosas |
9,9 |
13,2 |
7,0 |
Aceitunas para aceite |
13,8 |
14,2 |
13,3 |
Hortalizas y frutas |
2,1 |
1,8 |
2,3 |
Uva para vino |
1,7 |
0,9 |
2,5 |
Otras producciones agrícolas finales |
2,7 |
3,7 |
1,9 |
Producciones agrícolas intermedias |
-0,5 |
0,1 |
-1,2 |
PRODUCCIONES AGRÍCOLAS |
1,9 |
2,1 |
1,6 |
Leche de vaca |
1,6 |
2,0 |
1,2 |
Carne de vacuno y ternera |
1,9 |
1,0 |
2,8 |
Otras producciones ganaderas finales |
1,6 |
1,3 |
1,9 |
Producciones ganaderas intermedias |
1,1 |
1,2 |
1,0 |
PRODUCCIONES GANADERAS |
1,4 |
1,3 |
1,5 |
PRODUCCIÓN AGRARIA TOTAL |
1,6 |
1,7 |
1,5 |
Fuente: elaboración propia con datos de la base Spel (EUROSTAT).
Comparaciones con los resultados de otros estudios
Los valores numéricos obtenidos para la tasa de crecimiento de la PTF en la agricultura española se sitúan plenamente dentro de la horquilla de resultados plausibles, en función de los que se han alcanzado en otros estudios. Así, Fernández y Herruzo (1995) obtienen una tasa del 2,57 por ciento en el período 1962-89, con valores que oscilan entre el 3,44 por ciento para la etapa 1970-80 y el 0,38 por ciento en el período 1980-89. En estos resultados también se observa, aunque a escala distinta a la obtenida en esta investigación, una reducción en la tasa de variación de la PTF en los años ochenta; del mismo modo, la contribución de los inputs al crecimiento de la producción también mejora en la década de los ochenta en relación a la década anterior. Aldaz y Millán (1996) utilizan, por su parte, distintos índices para medir la evolución de la PTF y obtienen tasas de crecimiento situadas entre el 3,1 y el 3,6 por ciento anual para el período 1977-87. Observan, además, que el uso de inputs primarios muestra globalmente una notable contracción, que alcanza una mayor magnitud en el caso del factor trabajo, y es mucho más moderada para el capital y la tierra, mientras que los consumos intermedios aumentan a una tasa media anual del 2,4 por ciento.
Entre los estudios de ámbito internacional, que llevan a cabo comparaciones entre países, debe citarse, en primer lugar, a Henrichsmeyer y Ostermeyer-Schloëder (1988), donde se analiza el período 1965-85 y el conjunto de los países de la Comunidad Europea de nueve miembros. Los resultados obtenidos muestran que la principal fuerza impulsora del incremento registrado en la producción agrícola y ganadera fueron los avances en la PTF, que creció a un ritmo medio anual del 1,7 por ciento para el conjunto del período, tasa que, de nuevo, resume una tendencia decreciente, registrándose los avances más destacados en la década de los sesenta y las tasas más reducidas en los años ochenta. Las diferencias entre países no son muy importantes, destacando el mayor ritmo de avance de la PTF en Italia y el Reino Unido 2,2 por ciento de variación media anual, en ambos casos, y la tasa más reducida en Alemania, con tan solo un incremento medio anual del 1,4 por ciento.
Múltiples trabajos en relación al cálculo de las fuentes de crecimiento de la productividad agrícola, han visto posteriormente la luz, elaborados principalmente para países desarrollados y apoyándose en diferentes enfoques metodológicos. Un estudio de la OCDE (1995) revisó las diferentes estimaciones de la PTF llevadas a cabo hasta el año 1992 para los países de la Unión Europea, concluyendo que desde la segunda mitad de los años sesenta hasta finales de la década de los noventa, la tasa media de crecimiento de la PTF en la producción agrícola se situó ligeramente por debajo del 2 por ciento y explicó la práctica totalidad del crecimiento de la producción agrícola. Recientemente, San Juan y Decimavilla (1998) han estimado la PTF agrícola en la Comunidad Europea de doce miembros para el período 1986-94. Los resultados obtenidos apuntan hacia tasas de variación medias situadas entre el 1,06 y el 2,67 por ciento anual. Francia y Dinamarca aparecen a la cabeza en orden de magnitud de las ganancias de productividad agrícola, y los resultados para España son muy diferentes según el tipo de índice que se considere.
Es necesario referirse, por último, a aquellos estudios que se han elaborado haciendo uso del mismo enfoque teórico que se desarrolla en este capítulo; se trata, en particular, de Gopinath y Roe (1997) y Gopinath, Arnade, Shane y Roe (1997). El punto de referencia en estos trabajos es la evolución de la agricultura de Estados Unidos entre los años 1974 y 1991, así como la de un grupo de países europeos que incluye a Alemania, Dinamarca, Francia y Reino Unido en este caso, el análisis se lleva a cabo para el período comprendido entre los años 1974 y 1993. En consecuencia, se trata de estudios más recientes que aquellos cuyos resultados se han descrito con anterioridad, y que, además, en el caso de los países europeos, se asemejan al presente trabajo, no sólo por su enfoque metodológico, sino también por hacer uso básicamente de la misma fuente de información estadística.
Como puede observarse (Cuadro 6), existe una notable coincidencia en cuanto a las fuentes de crecimiento de la producción agraria en todos estos países. El dinamismo expansivo procede siempre de la PTF; en cambio, la contribución de la variación cuantitativa de los inputs y del efecto precio es siempre negativa cuando se considera el período más largo 1974-93 para los países europeos y 1974-91 para Estados Unidos. Ocasionalmente, y para períodos más cortos de tiempo, cambia de signo la contribución de estos factores al avance de la producción.
Cuadro 6.- Fuentes del crecimiento de la producción agraria.
Comparaciones internacionales. 1973-93(1).
(tasas medias de crecimiento anual)
España |
Alemania |
Francia |
Reino Unido |
Dinamarca |
Estados Unidos |
|
CRECIMIENTO DE LA PRODUCCIÓN REAL |
-1,54 |
1,76 |
5,24 |
7,02 |
4,40 |
0,93 |
Efecto precio agregado |
-2,97 |
-0,11 |
-0,62 |
-0,04 |
-0,65 |
-1,23 |
Contribución agregada de los inputs |
-0,68 |
-0,13 |
-0,18 |
-0,08 |
-0,04 |
-0,01 |
Crecimiento de la PTF |
2,11 |
2,00 |
6,04 |
6,90 |
5,09 |
2,17 |
(1) período 1973-91 para Estados Unidos y 1973-98 para España.
Fuente: Gopinath, Arnade, Shane y Roe (1997) y elaboración propia con datos de la base Spel (EUROSTAT) y Fundación BBV.
Comparando los resultados obtenidos en esta investigación para la agricultura española con los derivados de los estudios anteriores para otras agriculturas europeas, se advierte que existen puntos de coincidencia, pero también de discrepancia. La principal coincidencia se da en el signo de las contribuciones de precios relativos, inputs y PTF, así como en el declive de la aportación positiva de la PTF desde los años ochenta. Las diferencias son, sin embargo, bastante importantes y dignas de mención. En primer lugar, la variación de la producción real registra tasas negativas en la agricultura española y positivas en el resto de los países; ello es consecuencia fundamentalmente de que el efecto precio tiene un orden de magnitud mucho mayor en el caso español. No obstante, en segundo término, la reducción de los inputs agrarios es también mucho más intensa en España, quizás como consecuencia del retraso con que se produce el ajuste estructural de la agricultura española, en relación a los demás países europeos, en los que ya había operado previamente sobre un período temporal más dilatado. En particular, la caída en el uso del factor trabajo es muy fuerte en el caso español y mucho más moderada en los demás países; asimismo, la relación capital/trabajo se eleva con rapidez en la agricultura española, circunstancia a la que contribuye, no sólo la mencionada reducción en la población ocupada en el sector, sino una tasa media de crecimiento del uso de capital que supera con mucho las modestas tasas positivas que ocasionalmente registra la agricultura de los demás países. Finalmente, la tasa de variación de la PTF en la agricultura española es comparable a la registrada en Estados Unidos, pero resulta ser netamente inferior a la obtenida en los otros países europeos estudiados.
4. CONCLUSIONES.
En el análisis de las fuentes del crecimiento de la producción agraria, no siempre se toman suficientemente en consideración las relaciones de la agricultura con el resto del sistema económico. Una contribución particularmente relevante de la agricultura es la que tiene lugar a través de la transferencia a los consumidores y también a otras actividades productivas en especial, las que utilizan productos agrícolas como inputs intermedios de una parte sustancial de las ganancias de productividad que tienen lugar en el sector. El mecanismo de transmisión opera a través de un crecimiento de los precios de los productos agrarios inferior a los del conjunto de bienes y servicios producidos por la economía, lo que deteriora la Relación Real de Intercambio de la agricultura.
En esta investigación se utiliza una aproximación metodológica propuesta por Gopinath, Arnade, Shane y Roe (1997) a la descomposición del avance de la producción agraria que, además de los determinantes habituales cambio en el nivel de uso de los inputs y avances en su productividad conjunta, incluye el efecto de la variación de los precios relativos de la agricultura. Los resultados muestran que la única fuente de crecimiento de la producción real agraria definida como la producción nominal deflactada con el deflactor general del PIB en la etapa 1973-98 ha sido la Productividad Total de los Factores que ha mejorado a una tasa media anual del 2,11 por ciento, mientras que la aportación negativa de los inputs ha sido del -0,68 por ciento anual. Si, alternativamente, la producción agraria se hubiese valorado a precios constantes la contribución al avance de la producción agraria de la PTF y del cambio en el uso de los inputs hubiese sido la misma; sin embargo, la Relación Real de Intercambio de la agricultura con el resto de la economía ha caído a una tasa media anual cercana al 3 por ciento ello implica que parte de las ganancias de productividad en la agricultura se han trasladado a consumidores, finales e intermedios, de productos agrarios, por lo que el crecimiento de la producción real agraria ha sido del -1,54 por ciento anual.
Estos resultados ponen de manifiesto que el crecimiento de la producción agraria española en las tres últimas décadas del siglo XX se ha visto seriamente afectado por el deterioro de la Relación Real de Intercambio del sector con el resto de la economía; además, este efecto precio resulta ser en la economía española, a tenor de la comparación con los resultados obtenidos en otros estudios, significativamente mayor que en otras agriculturas europeas.
5. BIBLIOGRAFÍA.
Aldaz, N. y Millán, J.A. (1996): “Comparación de medidas de productividad total de los factores en las agriculturas de las comunidades autónomas españolas”. Revista Española de Economía Agraria, 178 (4).
Diewert, W.E. (1974): Applications of duality theory, en Intriligator, M.D y Kendrick, D.A. (editores): Frontiers of quantitative economics, II, North-Holland, Amsterdam.
Diewert, W.E. (1980): Aggregations problems in the measurement of capital, en Usher, D. (editor): The measurement of capital, Studies in Income and Wealth, 45. National Bureau of Economic Research.
Diewert, W.E. y Morrison, C.J. (1986): “Adjusting output and productivity indexes for changes in terms of trade”. Economic Journal, 96.
Fernández, M.C. y Herruzo, A.C. (1996): “La productividad total de los factores en la agricultura y la ganadería españolas: un análisis regional”. Investigación Agraria Economía, 11 (1).
Gopinath, M. y Roe, T. (1995): “Sources of sectoral growth in an economy-wide context: The case of U.S. agriculture”. Bull 95-7. Economic Development Center. University of Minnesota.
Gopinath, M. y Roe, T. (1997): “Sources of sectoral growth in an economy wide context: The case of U.S. agriculture”. Journal of Productivity Analysis, 8.
Gopinath, M., Arnade, C., Shane, M. y Roe, T. (1997): “Agricultural competitiviness: The case of United States and major EU countries”. Agricultural Economics, 16.
Henrichsmeyer, W. y Ostermeyer-Schlöder, A. (1988): "Productivity growth and factor adjustment in EC agriculture". European Review of Agricultural Economics, 15.
OECD (1995): Technological change and structural adjustment in OECD agriculture. Paris.
San Juan, C. y Decimavilla, E. (1998): “Productivity comparisons: The European Union agriculture”. Working Papers 98-45, Economics Series 14. Universidad Carlos III de Madrid.
Shane, M., Roe, T., Gopinath,M. (1998): “U.S. agricultural growth and productivity: An economy wide perspective”. Agricultural Economic Report, 758. Economic Research Service. U.S. Department of Agriculture.
Woodland, A.D. (1982): International trade and resource allocation. North-Holland. Amsterdam.
Ernest Reig Martínez (Universidad de Valencia)
Andrés J. Picazo (Universidad de Valencia)
|
![]() Página 2 de 2 |
![]()
[Portada] [Empresas] [Precios Agrícolas]
[Cursos] [Instrumental] [Anuncios Clasificados]
[Publicidad] [Datos de contacto]
© Copyright infoagro.com