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PROBLEMÁTICA DE LA COMERCIALIZACIÓN DE PRODUCTOS AGRARIOS EN ANDALUCÍA (2ª parte)

1.- El Concepto De Comercialización.
2.- La Industria Alimentaria.
3.- El Comercio De Distribución.
4.- Agricultura Versus Sistema Agroalimentario.
5.- Los Canales De Comercialización Y La Coordinación Vertical.
6.- Centro De Contratación Y Venta En Mercado Abierto.
7.- Contratos.
8.- Redes De Empresas.
9.- Integración Vertical.
10.- Cooperativas De Agricultores.
11.- Distritos Industriales.

12.- Signos De Calidad.
13.- Contratación Colectiva E Interprofesionales.
14.- Venta Por Internet.
15.- A Modo De Resumen.
16.- Bibliografía.

 
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8. REDES DE EMPRESAS.

Un concepto muy relacionado con el tema de los contratos es el de la red de empresas. Por red de empresas se entiende un grupo de empresas que colaboran entre sí en lugar de que su relación se realice a través del mercado o bien un grupo de empresas o de organizaciones que coordinan sus actividades productivas; admite muchas variantes que van desde una red con relaciones muy intensas que determinan una fuerte integración de las empresas hasta una situación en la cual las relaciones son más débiles.

El concepto de red de empresas se refiere fundamentalmente a relaciones de tipo comercial, pero pueden incluir también relaciones de otro tipo como por ejemplo de otras actividades (producción, transporte de productos, marcas colectivas, I+D, intercambio de informaciones técnicas, etc.).

Una de las redes más características es la constituida por una empresa principal que suele ser la emisora de órdenes y una serie de empresas contratantes, caso que suele recibir la denominación de empresa red. El caso más típico es el de la empresa de producción de automóviles con una empresa principal o empresa madre y las empresas suministradoras de componentes, pero también se da en muchos otros sectores de la economía.

Como tipo especial de red de empresas podemos señalar el sistema de franquicia según el cual una empresa principal que posee una marca, un sistema de producción o un determinado tipo de producto, permite su utilización por parte de una serie de distribuidores. Se trata de un sistema que ha proliferado notablemente en los últimos años en gran número de sectores, incluido el agroalimentario Una empresa agraria puede decidir formar parte de una red de empresas cuya empresa principal es una industria agraria que es la dadora de órdenes y con la cual aquélla establece un compromiso de entrega de producto con especificaciones correspondientes. El agricultor forma parte de un colectivo de empresas en el que las acciones de marketing son llevadas a cabo por la empresa principal o dadora de órdenes, aunque el agricultor está más o menos implicado y colabora en dichas acciones. Es el caso por ejemplo de las empresas productoras de productos lácteos que disponen de una red de agricultores que les suministran la leche de una forma periódica o es el caso de las industrias de productos cárnicos o de las empresas de producción de azúcar, de piensos compuestos, de conservas vegetales, etc, aunque estas también pueden tener explotaciones propias a través de las cuales obtienen una parte de la materia prima, como ocurre en el caso del vino en algunas empresas de Andalucía y de otras regiones españolas.

El caso mas claro y más completo de red de empresas en el del sector de pollos en donde domina una estructura muy característica de coordinación vertical basada en contratos, pero no en simples contratos de compra-venta a largo plazo de un simple producto, sino que la coordinación incluye gran número de actividades. Esta estructura incluye a la producción de pollos, a su sacrificio y comercialización, pero también a la fabricación de piensos, a material genético, etc. Esta integración o cuasi-integración puede abarcar todas las actividades citadas pero en algunos casos puede abarcar solamente algunas de ellas y además estas estructuras pueden coexistir con sistemas de coordinación basados en la compra-venta en el mercado.

La producción de pollos en general está en manos de pequeñas y medianas empresas pero un porcentaje muy elevado de las mismas, próximo al cien por cien, forma parte de grandes organizaciones de integración, algunas veces llamadas polos de integración, controladas por grandes empresas con capital estadounidense, combinado algunas veces con capital español.

Estas grandes empresas controlan el material genético (generaciones de madres y abuelas) suministrando a los agricultores los pollitos para engorde. Asimismo les suministran los piensos producidos en fábricas propias y contratadas y les compran el pollo terminado para sacrificio en sus mataderos; además les suministran información técnica y les controlan el proceso de producción, pudiendo incluso ofrecer préstamos a los agricultores para la construcción de las instalaciones. La venta de piensos y la compra de pollos se realiza por medio de contratos a largo plazo, en los cuales se establece el precio fijo o las condiciones de revisión de los mismos.

Aparte de los contratos con los productores de pollos, también existe una contratación con grandes cadenas de distribución. Se puede decir que la alternativa mercado casi ha desaparecido aunque siguen existiendo algunos centros de contratación, pero sus cotizaciones tienden a ser cada vez menos significativas.

En la actualidad, también las cadenas de distribución de productos agroalimentarios tienden a actuar como empresa principal de una red de empresas constituida por sus suministradores, es decir por las industrias agroalimentarias y también por los agricultores. Es el caso de algunas cadenas que controlan todo el proceso o los procesos de la producción, exigiendo determinadas condiciones a las empresas participantes, estableciendo incluso una especie de certificación de calidad. Los agricultores (e industrias) participantes quedan implicados en toda la actividad de marketing de la empresa principal.

9. INTEGRACIÓN VERTICAL.

Una alternativa a la contratación de la industria con los agricultores, menos utilizada, es la relativa a una empresa industrial que en lugar de adquirir la materia prima a los agricultores, procede a una integración hacia arriba integrando la fase de producción de aquéllas. Un caso muy citado es el de la empresa United Fruit, que se hizo dueña de plantaciones de banano en América Central así como de barcos y de establecimientos mayoristas En España es el caso por ejemplo de las empresas vinícolas que, además de producir vino tienen plantaciones de viñedo que les suministra toda la uva necesaria o una parte de la misma, comprando el resto en el mercado.

Sin embargo, así como la absorción de la industria por parte de los agricultores ha sido un proceso creciente en los últimos años, esta última alternativa ha tenido menos desarrollo e incluso se han producido, como ha ocurrido en otros sectores industriales, fenómenos de desintegración; la United Fruit en un determinado momento pasó parte de la producción de banana a los llamados agricultores independientes, constituyendo una red de empresas en la que mantuvo el papel de emisora de órdenes.

Las empresas industriales de productos acabados pueden integrar alguna o algunas fases del proceso de distribución hacia el consumidor; es evidente que hay algunos casos pero como en la integración corriente abajo con los agricultores, esta integración ha tenido poca importancia. La integración puede tener lugar entre distintas fases de un determinado sector industrial. En los productos agroalimentarios es frecuente que el proceso de producción industrial pase por distintas fases, pudiéndose dar toda clase de formas de integración o de desintegración; cada fase de producción puede estar a cargo de empresas especializadas o por el contrario las empresas pueden dedicarse a todas las fases del proceso productivo, pero también es frecuente que coexistan en un mismo sector las dos formas antes indicadas,. Por otra parte la situación puede evolucionar a lo largo del tiempo como consecuencia de la evolución de las economías de escala y de alcance y de la evolución de los costes de transacción.

Un ejemplo significativo de la casuística antes indicada lo encontramos en el sector del aceite de oliva, en el cual existen las fases de extracción del aceite a partir de la aceitunas, refinado, envasado y comercialización, fases que en la realidad son realizados por empresas especializadas en una de ellas o por empresas que integran todas las fases. En el sector del vino existen las fases de obtención del mosto, fermentación, crianza y envejecimiento (en su caso), envasado y comercialización, coexistiendo también empresas especializadas con empresas integradas.

10. COOPERATIVAS DE AGRICULTORES.




Las cooperativas de comercialización de productos agrarios tienen una gran importancia en gran número de países, entre los cuales España. En algunos sectores la primera transformación de productos agrarios por cooperativas representa cuotas importantes del mercado, sobre todo en aceite, vino, algodón, etc, destacando la importancia reciente de algunos subsectores como por ejemplo frutas y hortalizas en fresco (Caldentey, 1995)

Una de las razones para la creación de cooperativas de agricultores para la comercialización es la de adquirir poder de negociación frente a los compradores de sus productos. Por otra parte y dado que las empresas agrarias no crecen horizontalmente o crecen muy poco, una forma de crecimiento es a través de la integración vertical corriente abajo, es decir absorbiendo fases de la comercialización. Algunas empresas agrarias pueden hacerlo individualmente pero en la mayor parte de los casos no tienen volumen suficiente de producto propio por lo que se reúnen en cooperativas.

Pero no se trata del caso sencillo de integración total corriente abajo en el cual una empresa absorbe dos o más fases del proceso de comercialización y la decisión corresponde a un solo empresario. En el caso de las cooperativas, las empresas agrarias siguen teniendo su propia personalidad económica y jurídica pero entre todas ellas han constituido una nueva empresa de la que son propietarios y con la que establecen vínculos sobre todo de tipo comercial. En efecto los agricultores miembros se comprometen a entregar sus productos a la cooperativa para su comercialización y ésta se compromete a recibirlos y a comercializarlos. Se trata por tanto de un caso especial de “red de empresas” en la cual hay una empresa comercializadora que realiza actividades de transformación y/o de marketing y una serie de empresas suministradoras de materias primas que, a su vez, son propietarias de aquélla.

La diferencia con una red constituida por una empresa comercializadora o transformadora privada y unos agricultores suministradores de materia prima es que en nuestro caso la crean los propios suministradores, aunque de una forma colectiva.

En muchos casos la cooperativa asume el papel de “empresa principal” que toma las decisiones estratégicas más importantes aunque de una forma colectiva. En otros casos el papel de la cooperativa queda limitado debido a que los agricultores miembros no están dispuestos a cederle muchas competencias.

En el caso de las cooperativas de comercialización, el empresario es el conjunto de agricultores miembros es decir de los suministradores de uno de los recursos: un producto agrario (o varios), que suele ser la materia prima más importante de la actividad económica emprendida. Los agricultores (empresas agrarias) entregan el producto a la cooperativa, la cual procede a su transformación y comercialización; los agricultores asimismo aportan el capital; el empresario (la cooperativa) realiza contratos con propietarios de otros recursos de trabajo y de capital. (En las cooperativas de trabajo asociado, por el contrario, el empresario está constituido por el conjunto de suministradores del factor trabajo. En las empresas mercantiles, el empresario está constituido por los aportadores del capital). Una forma de crecimiento consiste en la fusión o absorción de empresas, forma ampliamente utilizada por las empresas mercantiles, sobre todo en determinados sectores, incluido el sector agroalimentario (tanto en la industria como en el comercio de distribución). Esta forma de crecimiento, sin embargo, tiene menos importancia en el caso de cooperativas en España.

Muchas pequeñas cooperativas siguen siendo simples suministradores de materias primas a la industria de transformación, tratándose de una situación casi igual a la de los agricultores aislados. La creación de cooperativas de segundo grado permite el aumento de la actividad así como un aumento del poder de negociación. Se trata de un aumento de la actividad en sentido horizontal pero suele ir acompañado de un aumento vertical dado que las cooperativas de segundo grado suelen llevar consigo un nuevo avance en el proceso de comercialización igual que sucede en las cooperativas de primer grado.

Las cooperativas de segundo grado constituyen un nuevo tipo de red de empresas pero las empresas que la constituyen son, a su vez, redes de empresas. Utilizando un término muy frecuente en los últimos tiempos, se trata de una "red de redes"

La cooperativa de segundo grado puede pasar a desempeñar el puesto de empresa principal que antes ocupaba o podía ocupar la cooperativa de primer grado, pero también en este caso sus competencias pueden estar limitadas por las cooperativas de primer grado que la componen.

La observación de la estructura actual de las cooperativas agrarias en España nos indica la importancia de las cooperativas de segundo grado. En el cuadro nº 2 se ofrece una relación de las ocho cooperativas agrarias más importantes de España según volumen de ventas; cinco de ellas son cooperativas de segundo grado, es decir "redes de redes". Algunas de ellas ocupan puestos importantes en el ranking de empresas del sector en el que desarrollan su actividad. La creación de redes de cooperativas puede ampliarse a terceros y ulteriores grados, en los cuales el funcionamiento en red es similar a los casos anteriores pero con otras fases añadidas

Un tema de gran importancia estudiado por los economistas es el de la especialización o de la diversificación de las empresas es decir la dedicación a un solo sector o a varios sectores de actividad económica. Un concepto que se ha utilizado para intentar explicar este dilema es el de las economías de alcance o de variedad ("scope economies"), es decir las economías derivadas de que los costes de producción de dos productos en producción conjunta son inferiores a la suma de los costes de producción de cada uno de ellos debido a una mejor utilización de los recursos productivos y/o organizativos. Pero según distintos análisis no parece que las economías de alcance expliquen de una forma suficiente la situación real ya que la observación indica una gran diversidad de situaciones, que incluso evolucionan a lo largo del tiempo. Sin duda influyen aspectos institucionales es decir aspectos ligados a los costes de transacción, a la cultura y a las rutinas de cada empresa y a sus relaciones con el entorno.

En una primera observación se puede indicar que en las grandes empresas parece que en el momento actual hay una tendencia hacia la diversificación. Por el contrario, a nivel de las redes de empresas (redes con empresa principal, franquicias, etc) puede que domine la especialización en una actividad concreta.

Este problema también es objeto de interés para las cooperativas agrarias. Como primera aproximación y a falta de un análisis más detallado sobre el conjunto se puede afirmar que en las cooperativas, tanto de primero como de segundo grado (redes de empresas) domina la especialización en un subsector del sistema agroalimentario o en pocos subsectores relacionados, por ejemplo en los sectores de vino, aceite, productos cárnicos y piensos, frutas y hortalizas, etc. En las ocho cooperativas que figuran en el cuadro siguiente, seis de ellas están fuertemente especializadas en un subsector y dos de ellas tienen una estructura diversificada

Uno de los sectores agrarios más importantes en la comercialización cooperativa es sin duda el sector oleícola. Según el Ministerio de Agricultura (citado por Torres Ruiz,1997) el número de almazaras autorizadas en España en la campaña 1994-95 era de 1875, de las cuales 972 eran de tipo asociativo (cooperativas y SAT). Algo menos del 50 por ciento, tanto del total de almazaras como de las almazaras asociativas estaban localizadas en Andalucía). Las almazaras de tipo cooperativo poseían, en la campaña indicada, el 60 por cien de la capacidad de molturación.

La cooperación en el subsector oleícola ha evolucionado sensiblemente a lo largo del tiempo, sobre todo en los últimos años. El hecho más destacable es la importancia adquirida por las cooperativas de segundo grado e incluso la creación de una cooperativa de tercer grado. Los primeros puestos en el ranking corresponden a cooperativas de segundo grado especializadas en aceite de oliva siendo las más importantes las siguientes, todas ellas en Andalucía:

-Coop Oleícola Hojiblanca de Málaga. Agrupa a 23 cooperativas. 71 millones de euros
-Coop Cordoliva. Agrupa a 22 cooperativas. 54 millones
-Coop Jaencoop. Agrupa a 10 cooperativas. 53 millones
-Coop Olivar de Segura. Agrupa a 16 cooperativas. 38 millones
-Coop Fedeoliva Jaén. Agrupa a 86 cooperativas. 36 millones
-Coop Almazaras cooperativas cordobesas. Agrupa a 13 cooperativas. 33 millones
-Coop Oleoestepa. Agrupa a 15 cooperativas. 27 millones
-Coop Sierra de Cazorla. Agrupa a 7 cooperativas. 12 millones

En Andalucía por otra parte existen otras cooperativas con características especiales entre la que destacan las siguientes:

-Coop Oleo España. Coop de 3º grado que agrupa a 7 cooperativas de segundo grado. 30 millones de euros
-Coop Agrícola el Tejar. Agrupa a 92 cooperativas. 29 millones de euros. Se dedica a extracción de aceite de orujo y girasol y participa en empresas productoras de energía eléctrica utilizando como fuente de energía el orujo de aceituna
-Acorsa. Agrupa a 7 cooperativas. 18 millones de euros. Se dedica principalmente a aceituna de mesa pero también comercializa aceite de oliva
-Coop Agrosevilla aceitunas- Agrupa a 3 coop. 30 millones de euros. Aceituna y aceite En la Comunidad valenciana existe una cooperativa de segundo grado, especializada en la comercialización de aceite de oliva:
-Coop Oleicoles Valencianas (Cooval). Agrupa a 67 cooperativas 10 millones de euros

Por otra parte existen en otras regiones distintas de Andalucía importantes cooperativas de segundo grado dedicadas a aceite de oliva y a otras actividades de comercialización de productos agrario, destacando las siguientes:

-Unió Agraria Cooperativa (Cataluña). Agrupa a 111 cooperativas. 40 millones de euros. Se dedica a frutos secos, vinos y aceites
-Coop Agroles (Cataluña). Agrupa a 40 cooperativas. 7 millones de euros. Se dedica a aceite de oliva, frutos secos, aceitunas y vinagre.

De la información anterior obtenida de Alimarket (2002) se deduce la importancia de las cooperativas de segundo grado e incluso de tercer grado en el subsector del aceite de oliva. No obstante hay que señalar que a pesar de ello las cooperativas no llegan a tener un papel decisivo en el funcionamiento del sector dado que se encuentran frente a un sector comprador muy concentrado, el de las envasadoras y el de las cadenas de distribución que tiene un gran poder de contratación y desempeñan un papel decisivo en el funcionamiento del subsector. Un dato significativo es que en la provincia de Jaén las cooperativas integradas en cooperativas de segundo grado en 1997 solo envasaban un 9,97 por ciento de su producción y las cooperativas independientes envasaban únicamente un 7,25 por ciento (Torres Ruiz, 1997). Otro dato significativo es que las marcas de las cooperativas existen de forma muy escasa en los anaqueles de las grandes superficies de distribución.

Según Torres (1997), refiriéndose a las cooperativas olivareras de Jaén, "el socio no arriesga gran parte de su patrimonio en la cooperativa sino generalmente una parte muy pequeña. De esta forma, ocurra lo que ocurra en la cooperativa, siempre seguirá siendo el titular de su explotación y, en el peor de los casos, siempre podrá hacerse socio de otra cooperativa o vender su producción en el mercado". Habría que comprobar si esta afirmación se puede generalizar, en cuyo caso llegaríamos a la conclusión de que las cooperativas de agricultores presentan importantes limitaciones en su eficiencia.

11. DISTRITOS INDUSTRIALES.

El tema de los distritos industriales fue enunciado por primera vez por Alfred Marshall en 1919 que afirmaba lo siguiente: "las ventajas de la producción a gran escala pueden en general ser conseguidas agrupando en un mismo distrito un gran número de pequeños productores o construyendo pocos grandes talleres", y añade "para muchos tipos de mercancías es posible subdividir el proceso de producción en varias fases, cada una de las cuales puede ser realizada con la máxima economía".

El tema no había sido ulteriormente tratado hasta que economistas y sociólogos italianos lo replantean de nuevo a partir de finales de los años setenta pero sobre todo en los años ochenta a raíz de la observación de un fenómeno que se producía en Italia en las regiones del Centro y Nordeste del país en donde en los años setenta existía una serie de núcleos urbanos de tamaño medio de población, en los que se habían desarrollado pequeñas y medianas empresas manufactureras especializadas en una actividad determinada que competían a nivel internacional pero en general se trataba de productos distintos a los que producían las grandes empresas transnacionales.

En distintos estudios se hace referencia a la existencia de un gran número de distritos industriales en la región indicada que algunos cifran en unos sesenta, pudiéndose citar, entre otros, a los siguientes productos y lugares: materiales de cerámica en Sassuolo, textiles en Prato, miniacerías en Brescia, calzado en Ancona, industria de seda de alta costura en Como, maquinaria agrícola en Reggio Emilia, etc.

Siguiendo a Becattini (1979 y 1992) y a otros autores, podemos indicar que los principales rasgos del distrito industrial son los siguientes (Caldentey, 1998):

-existe una actividad económica dominante; esta actividad principal es descomponible en fases
-el sistema de producción ha pasado de una autosuficiencia del mercado local a un excedente de producción por lo que destina una parte importante de la misma al mercado externo (nacional e internacional)
-existen empresas auxiliares para el suministro de inputs y para prestación de servicios varios
-dominan las pequeñas y medianas empresas
-las empresas están especializadas en una fase, aunque también existe integración vertical
-existen importantes relaciones entre empresas, de tipo vertical (entre empresas de distintas fases del proceso de producción), de tipo horizontal (entre empresas de la misma fase) o transversales (con empresas de suministro y de servicios)
-es frecuente la externalización de actividades y servicios por parte de las empresas, por contratación con otras empresas
-existe un sistema de valores relativamente homogéneo en la población así como instituciones y reglas que los respetan
-existe en las empresas y en las personas un sentimiento de "identificación" o de conciencia de formar parte del distrito y de la comunidad que lo constituye. Se trata de un concepto similar al de "atmósfera industrial", término utilizado por Marshall.
-hay una cierta variedad de situaciones profesionales: trabajo asalariado (a tiempo total o parcial), trabajo a domicilio, trabajadores independientes, jefes de empresa, etc. y movilidad de trabajadores entre situaciones.
-existe competencia entre las empresas pero también solidaridad para distintos problemas
-existe interés hacia la adopción de innovaciones e incluso hay un progreso técnico de origen endógeno

El distrito industrial se presenta como alternativa al sistema basado en empresa red antes analizado. En este sistema, en lugar de existir una gran empresa constituida en secciones o departamentos y una serie de empresas subcontratantes de aquélla, sólo existen pequeñas empresas relacionadas entre sí por vínculos mercantiles y no mercantiles sin que domine ninguna de ellas.

El tema de los distritos industriales también ha sido estudiado en España, sobre todo por parte de economistas y geógrafos, que han comprobado también su existencia aunque con menos intensidad que en España. Entre los distritos más importantes podemos citar el de cerámica industrial de Onda-Alcora (Castellón), el de la industria del calzado en el valle del Vinalopó (Alicante), el de juguetes en Ibi (Alicante), el de Vigo en componentes navales, el de Sofware en Sabadell, etc.

Este concepto ha sido aplicado, sobre todo por economistas italianos pero también de otros países al sector agroalimentario, introduciéndose el término de distrito agroindustrial constituido por empresas agrícolas, empresas de transformación y empresas de suministro de inputs localizadas en un determinado territorio.

Los casos más analizados en Italia son el queso Parmigiano-Reggiano la producción de embutidos y jamón en la provincia de Modena, el jamón de Parma, la producción avícola de Forlí, el vino de Chianti etc.

El distrito agroindustrial es una institución informal que nace de una forma espontánea sin regulación por parte de las autoridades nacionales o locales, aunque pueden ser apoyados por medio de infraestructuras, actuaciones de formación y de información, etc. Al ser una institución informal no existen órganos de gestión, pero la solidaridad entre las empresas que forman parte del mismo, con la colaboración de los entes locales públicos o privados, pueden promover acciones colectivas en beneficio de sus intereses.

Es evidente que este concepto de distrito agroindustrial puede aplicarse a numerosas situaciones de nuestro país y de Andalucía en especial.

Uno de los casos más representativos es el de la zona de producción de hortalizas del Poniente Almeriense (Caldentey, 1998 b). Las figuras fundamentales de la expansión hortofrutícola de dicha comarca han sido las siguientes: Por una parte un número creciente de pequeños agricultores de tipo familiar y algunas explotaciones mayores que utilizan mano de obra asalariada, concentrados en un territorio relativamente pequeño. Por otra parte las alhóndigas con las subastas de hortalizas. En muchas ocasiones se ha atacado a las alhóndigas en el sentido de ser consideradas como unas organizaciones que explotaban a los agricultores haciendo acuerdos con los compradores y manteniendo una situación poco transparente debido a un funcionamiento un tanto especial de la subasta. Sin embargo interesa subrayar que gracias a las "alhóndigas" se pudo producir la expansión hortícola de la zona.

A partir de un cierto momento el agricultor pasa a tener una participación más activa en la comercialización con la creación de Cooperativas y Sociedades Agrarias de Transformación (SAT), que tienen sus propias instalaciones de manipulación y destinan sus productos principalmente a la exportación.

En la comarca existe una especialización de las distintas fases de la producción comercialización: producción de hortalizas, subastas, manipulación de productos, exportación y expedición, con importantes relaciones mercantiles y no mercantiles de carácter vertical a través de las cuales se transmite la información, siendo muy importantes los casos de integración vertical.

La expansión de las empresas de producción y comercialización de hortalizas ha ido acompañada por la creación de empresas auxiliares, es decir que suministran inputs y servicios varios y cuya función es decisiva para el funcionamiento de la actividad principal. Es el caso de entidades bancarias y de seguros, empresas de transporte, empresas de envases, de fabricación de plásticos, de suministro de semillas, fertilizantes, pesticidas, de refrigeración, de hidraúlica etc.

El tema de las innovaciones técnicas y organizacionales es considerado de gran importancia en los distritos industriales. En el caso de la producción hortícola de Almería se pueden referir bastantes elementos relacionados con este tema. Uno de los más característicos es el del sistema del "enarenado", tecnología popular de utilización tradicional en la zona cuyas primeras referencias se sitúan en 1870 en la zona costera de la provincia de Granada, consistente en cubrir la tierra con una capa de estiércol y una capa de arena, con lo cual se disminuye la evaporación y se ahorra agua de riego, se consigue adelantar la maduración por el efecto de aumento de la temperatura, se eliminan las malas hierbas e incluso se consigue eliminar el efecto de la salinidad de las aguas. Este sistema está evolucionando hacia la sustitución de la arena por estratos inertes, con lo cual se ha pasado a utilizar las técnicas de cultivos hidropónicos.

Otra innovación importante es la relativa al cultivo bajo plástico que empezó a introducirse a finales de los años sesenta, siendo de destacar la creación de un invernadero típico de la zona basado en una estructura de eucalipto y alambre galvanizado similar a la que se ha utilizado tradicionalmente en la provincia en los parrales para producción de uva de mesa, cubierto con polietileno. Se trata de un invernadero adaptado a las necesidades de la zona, sin calefacción, aprovechando la irradiación del calor durante el día y evitando la baja de temperaturas por la noche. En la actualidad se están sustituyendo por estructuras metálicas.

Aparte de estas dos innovaciones que podríamos definir como endógenas, la zona adopta rápidamente las otras "innovaciones de proceso", sean de conocimiento general, sean promovidas por las empresas suministradoras de inputs: es el caso de riego por goteo, fertirrigación, lucha contra plagas, maquinaria de manipulación, informatización, etc.

Aparte de las innovaciones de proceso y de producto, son de gran importancia las innovaciones de tipo organizativo y en este sentido hay que destacar como innovación propia de la zona el sistema de alhóndigas antes descrito, con evolución a lo largo del tiempo (concentración, adopción de los "relojes" de tipo holandés, etc). Dentro de las innovaciones de tipo organizativo hay que incluir la creación de las cooperativas y SAT, que aparte de establecer modernas instalaciones de manipulación han establecido técnicas de gestión con servicios comerciales y de comunicación, servicios de asesoramiento a sus socios y colaboradores, sistemas de planificación de la producción, contratación de técnicos, etc. También entra en las innovaciones organizativas la creación de asociaciones de empresas.

También en el plano organizativo hay que destacar que las cooperativas y SAT procedieron en su momento al registro como Agrupaciones de Productores, según la ley española de 1972 y al registro como OPFH, después del ingreso de España en la Comunidad Económica Europea. Después de la modificación de la O.C.M. del año 1996, las cooperativas y SAT han procedido a atender a los nuevos requisitos establecidos en la misma. Un caso importante de innovación organizativa es la reestructuración legal de las alhóndigas, creando SATs, al objeto de que sus agricultores colaboradores puedan obtener los beneficios de la OCM, beneficios que estaban limitados a los miembros de cooperativas y SAT

En cuanto a la participación de la administración pública hay que destacar sobre todo la actividad del antiguo Instituto Nacional de Colonización que en los años cincuenta procedió a la apertura de pozos y por tanto al suministro del agua, elemento básico para la producción, así como a las ayudas a los agricultores. Se pueden citar por otra parte las ayudas y subvenciones públicas, el crédito oficial, la construcción de carreteras para facilitar el transporte, el establecimiento de agencias de extensión agraria y de estaciones de investigación agraria, la creación de centros de formación profesional y de la Escuela de Ingenieros Técnicos Agrícolas, transformada posteriormente en Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, etc. También hay que destacar la labor realizada por instituciones provinciales como la Diputación y la Cámara de Comercio. Todas estas acciones han contribuido sin duda a la expansión de la actividad de la zona pero no han sido pioneras ni han desempeñado un papel de primer orden, sino que en muchos casos han ido por detrás de las iniciativas privadas, salvo la actuación antes indicada del Instituto Nacional de Colonización.

Existen otros casos de distritos industriales (o por lo menos situaciones próximas) en Andalucía entre los cuales podemos destacar la zona de producción de fresas de Huelva, la producción de dulces de Navidad en Estepa y de Alcaudete, las zonas de producción de vinos de Jerez de la Frontera, de Montilla-Moriles y de Huelva, algunas zonas productoras de aceite de oliva, etc. Aunque no esté dentro del sistema agroalimentario, es interesante citar el distrito industrial de fabricación de muebles de Lucena.


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