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PROBLEMÁTICA DE LA COMERCIALIZACIÓN DE PRODUCTOS AGRARIOS EN ANDALUCÍA (1ª parte)

1.- El Concepto De Comercialización.
2.- La Industria Alimentaria.
3.- El Comercio De Distribución.
4.- Agricultura Versus Sistema Agroalimentario.
5.- Los Canales De Comercialización Y La Coordinación Vertical.
6.- Centro De Contratación Y Venta En Mercado Abierto.
7.- Contratos.

8.- Redes De Empresas.
9.- Integración Vertical.
10.- Cooperativas De Agricultores.
11.- Distritos Industriales.
12.- Signos De Calidad.
13.- Contratación Colectiva E Interprofesionales.
14.- Venta Por Internet.
15.- A Modo De Resumen.
16.- Bibliografía.

 
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1. EL CONCEPTO DE COMERCIALIZACIÓN.

Tradicionalmente por comercialización agraria o comercialización de productos agrarios se entiende “el proceso que lleva a los productos agrarios desde la explotación agraria hasta el consumidor” (Caldentey 1992) Esta definición, que utilizamos en un texto del año 1972 no es propia mía sino que está basada en otras definiciones similares utilizadas, en años anteriores, por autores de Estados Unidos, que es el país en donde más abundan los textos y estudios sobre esta materia.

En relación con la definición anterior queremos hacer algunas consideraciones. La primera es que al hablar de comercialización de productos agrarios, no podemos limitarnos a analizar únicamente la problemática relativa a la primera fase del proceso, es decir a actuación por parte de los agricultores, sino que hay que tener en cuenta todo el proceso hasta llegar a la última fase del mismo, dado que todas estas fases están relacionadas, existiendo una influencia mutua entre ellas.

La segunda es que, según esta definición, la comercialización está basada en una situación en la que la agricultura (junto con la pesca) es el sector que suministra productos alimentarios a la población, pero estos productos todavía no son adecuados para el consumo, por lo que hay una serie de empresas industriales y comerciales que proceden a su preparación para el consumo aplicando una serie de servicios tales como transformación, transporte, almacenamiento, etc. En este planteamiento, por tanto, el proceso de comercialización es considerado un proceso complementario de la producción agraria.

La tercera observación es que en los últimos años (o ya decenios) se ha producido una evolución importante, sobre todo en los sectores de la industria y el comercio de productos agrarios, caracterizada por un aumento del tamaño de las empresas, que además han pasado a intervenir de una forma directa en el diseño del producto alimentario. El producto alimentario ya no es un producto agrario con servicios añadidos. Es más bien un producto que utiliza los productos agrarios como materias primas y que, con el desarrollo de la globalización, los adquiere en los países o lugares que considera más convenientes.

2. LA INDUSTRIA ALIMENTARIA.

Una primera fase de la evolución consiste en un cierto desarrollo de la fase de transformación. El fenómeno, que se inicia en Estados Unidos a finales del siglo pasado, consiste en que los pequeños establecimientos de tipo familiar y artesanal que complementaban la función de los agricultores son sustituidos por grandes establecimientos que manipulan grandes cantidades de producto y que por tanto se benefician de las economías de escala, produciendo a costes cada vez más bajos.

Este fenómeno se intensifica en la primera mitad del siglo actual y se extiende a otros países desarrollados, sobre todo del Centro y del Norte de Europa. En los países menos desarrollados el fenómeno no se inicia hasta muchos años después e incluso todavía no se ha iniciado, manteniéndose una estructura basada en industrias de tipo artesanal.

Las empresas de transformación de productos agrarios pasan a ser, sobre todo para algunas ramas, el sector básico de suministro de alimentos a los consumidores. Son empresas cada vez más grandes que adquieren las materias primas (productos agrarios) a los agricultores, las cuales son utilizadas para producir productos más o menos transformados que son distribuidos hacia el consumo a través de comerciantes, cuya estructura es fundamentalmente de carácter familiar.

Un segundo hecho importante tiene lugar con posterioridad, aunque en parte solapado con el anterior. Mientras sigue produciéndose la modernización de las industrias, con abundantes innovaciones tecnológicas, se inicia lo que puede llamarse la revolución del marketing, que tiene lugar en los principales sectores de la economía. Las grandes empresas, incluidas las industrias agroalimentarias, dejan de estar enfocadas hacia la producción y pasan a estar enfocadas hacia el marketing, es decir que producen en función de las necesidades del consumidor y aplican estrategias comerciales agresivas tales como marcas comerciales, publicidad, nuevos productos, quipos de venta, etc. En las distintas ramas de transformación de productos agrarios, la concentración económica que se había producido en la fase anterior sigue aumentando hasta llegar en numerosos casos a situaciones claramente oligopolísticas, en donde un número reducido de empresas alcanza una alta cuota de mercado.

3. EL COMERCIO DE DISTRIBUCIÓN.

La distribución de alimentos también ha experimentado una fuerte evolución, sobre todo a partir de los años siguientes a la II Guerra Mundial. En todos los países se parte de una estructura basada en establecimientos minoristas de carácter familiar, especializados en un producto o en un grupo de productos; en algunas ramas tienen importancia los mayoristas, que también solían tener una estructura familiar.

Un aspecto de la evolución consiste en la sustitución de los establecimientos especializados por productos o uniseccionales por establecimientos pluriseccionales con autoservicio (supermercados e hipermercados). El otro aspecto es la integración de aquéllos en grandes cadenas de distribución (cadenas sucursalistas, cadenas voluntarias, centrales de compra, etc), que igual que en la industria pasan a manejar grandes volúmenes de producto.

A partir de los años sesenta estas cadenas, que integran las fases mayorista y minorista, que gestionan un número elevado de establecimientos y que manejan grandes volúmenes de producto adoptan cada vez más innovaciones técnicas, y pasan a aplicar estrategias agresivas de marketing o de merchandising (término utilizado frecuentemente para designar el marketing de las empresas minoristas). En una fase posterior pasan a diseñar productos alimentarios, extendiéndose el uso de marcas propias.

Igual que en la industria, también en el comercio se produce una elevada concentración, llegando en algunas zonas o localidades a una situación en la que un número limitado de establecimientos o empresas alcanzan una elevada cuota de mercado.

4. AGRICULTURA VERSUS SISTEMA AGROALIMENTARIO.




Es evidente que la agricultura también ha evolucionado en los últimos tiempos, en el sentido de que los agricultores se han modernizado adoptando gran cantidad de innovaciones procedentes del sector o procedentes de otros sectores, pero aunque el número de explotaciones también ha experimentado una disminución, ésta ha sido de menor importancia que en los sectores de la industria y el comercio. Por otra parte, salvo alguna excepción, no se han creado grandes empresas y la mayor parte de las explotaciones agrarias siguen siendo pequeñas, incluso los en otro tiempo llamados latifundios. Se puede decir que todas las empresas agrarias entran en el grupo de las llamadas PYMEs (Pequeñas y medianas empresas)

La evolución que se acaba de describir ha determinado que la agricultura haya perdido importancia como sector suministrador de alimentos a los consumidores, dado el mayor peso específico alcanzado por los sectores de la transformación y de la distribución. La agricultura es sustituida en el suministro de alimentos por el llamado sistema agroalimentario, traducción del término inglés agribusiness.

El término Agribusiness es introducido en 1957 por dos profesores de la Universidad de Harvard (Davis y Goldberg) para indicar el complejo constituido por la "suma total de las operaciones relacionadas con la producción y distribución de medios de producción para la agricultura, las operaciones de producción en la explotación agraria y el almacenamiento, procesado y distribución de productos agrícolas". Según los indicados autores "el agribusiness recoge esencialmente las funciones que denotaban el término agricultura hace 150 años".

Según los autores indicados, el sistema agroalimentario está compuesto por tres subsistemas o subsectores funcionales

a) subsector "corriente arriba" (d'amont) de la agricultura (suministro de medios de producción a la agricultura)
b) Agricultura
c)Subsector "corriente abajo" (d'aval) de la agricultura (Industria y comercio agroalimentario)

El concepto de agribusiness de Davis y Goldberg sigue basándose principalmente en la agricultura que constituye el elemento central del sistema.

El concepto es aceptado de una forma progresiva, sobre todo en los países desarrollados, siendo de destacar las aportaciones de la que podemos llamar "escuela francesa", dentro de la cual es de destacar a Malassis (1973) de la Universidad de Montpellier el cual establece la siguiente descomposición:

a) subsector de la producción agraria
b) subsector de la transformación (industrias agroalimentarias, I.A.A.)
c) subsector de la distribución
d) subsector auxiliar, suministrador de bienes intermedios y de equipos a los subsectores anteriores

Este último subsector sustituye al subsector de suministro de medios de producción a la agricultura, ampliándose a los sectores que suministran medios de producción a la industria y al comercio agroalimentario. Este sector se corresponde en realidad con el resto de la economía.

Se trata de un planteamiento más completo y más moderno del sistema agroalimentario en el cual la agricultura deja de ser un elemento central y pasa a ser uno de los sectores que constituyen el sistema.

Con este último planteamiento, el sistema agroalimentario queda en realidad constituido por tres sectores básicos (Caldentey, 1998):

-Agricultura
-Industria transformadora de productos agrarios
-Comercio de distribución de productos agroalimentarios y un sector auxiliar que suministra medios de producción a los anteriores y que está constituido por determinados sectores del resto de la economía.

Algunos estudiosos incluyen como nuevo sector del sistema agroalimentario el de la restauración, dada la importancia que está adquiriendo en los países desarrollados el consumo colectivo en instituciones (comedores de empresa, colegios, hospitales, etc.) así como las cadenas de restaurantes de comidas rápidas, catering, etc.

No se puede hablar de un sistema agroalimentario de Andalucía ya que las empresas que se dedican a las tres actividades (agricultura, industria y comercio) en la región están muy interrelacionadas con las empresas del resto del país y de otros países. Y lo mismo sucede con el sistema agroalimentario de España. En este punto solo hago algunas consideraciones sobre las empresas y establecimientos del sistema agroalimentario en Andalucía (no de Andalucía) y en España

El número de explotaciones agrarias en Andalucía (274.136) es cuarenta veces superior al de las industrias agrarias (6.932). La relación sería superior si no se consideran determinadas industrias de la última fase del sistema, cono las panaderías y bollerías. En determinados sectores la concentración de la industria agroalimentaria es muy elevada, destacando por ejemplo el sector del azúcar o de la cerveza.

Estamos hablando de agricultura en general pero si nos referimos únicamente a ramas agrarias, la situación es similar. Por ejemplo existen mas de 100.000 explotaciones agrarias que cultivan el olivar, más de 30.000 que cultivan frutales en regadío, más de 16.000 que cultivan hortalizas en regadío y más de 10.000 explotaciones que crian ganado porcino, para poner algunos ejemplos. También en agricultura existen grandes y pequeñas explotaciones pero en ningún caso existe un número limitado de explotaciones que llegue a tener una cuota de mercado importante

El número de explotaciones agrarias en Andalucía (274.136) es ocho veces superior al de establecimientos del comercio de productos agroalimentarios (33.271). También aquí hay que tener en cuenta que dentro de este subsector, un número reducido de grandes cadenas de distribución están teniendo cuotas de mercado cada vez más elevadas. La situación es similar a nivel español.

5. LOS CANALES DE COMERCIALIZACIÓN Y LA COORDINACIÓN VERTICAL.

A efectos prácticos el sistema agroalimentario es analizado por productos o por ramas de productos, por medio de lo que suele llamarse canales de comercialización. Los economistas franceses utilizan el término filieres, destacando en general que mientras el canal de comercialización es simplemente descriptivo de las etapas por las que pasa el producto desde el agricultor al consumidor, el concepto de filiere es más profundo dado que estudia o intenta estudiar las relaciones verticales y horizontales existentes entre las distintas fases del proceso.

Un determinado producto pasa por distintas fases desde que sale de la explotación agraria hasta que llega al consumidor. Así por ejemplo la producción y comercialización del vino pasa por las fases de molturación de la uva, fermentación, envejecimiento envasado, distribución al por mayor, venta al por menor, así como otros procesos como el de transporte, almacenamiento, aplicación de marcas comerciales, publicidad, etc. Una situación similar se da en los otros productos agrarios (aceite, cereales, ganado para carne, leche. etc)

Estas fases y procesos pueden ser realizados por una sola empresa o individuo y este es el caso de la venta directa del agricultor al consumidor, sistema muy normal en otras épocas y que todavía existe y que incluso es promovido por algunas instituciones, por ejemplo en el caso de los productos naturales, sin transformar o transformados.

Pero el tema de la venta directa constituye un caso muy especial y de poca importancia relativa, no solo por la distancia física que separa al agricultor del consumidor, sino también porque gran parte de estas fases y procesos son realizados de una forma mas efectiva y mas rentable por parte de empresas especializadas

A nuestro juicio el tema importante es el análisis de los agentes que intervienen en el proceso, de las funciones que realizan así como el de la coordinación vertical, es decir el de las condiciones y formas en que el producto pasa de unos a otros agentes.

Una empresa en una determinada fase de la comercialización transforma inputs o medios de producción en outputs o productos terminados. Los inputs pueden ser adquiridos en el mercado abierto; pueden ser adquiridos mediante un contrato con la empresa o empresas suministradoras, en el que se establece el precio, la calidad, la fecha de entrega, etc; por último a la empresa le puede interesar producir el propio input en lugar de adquirirlo a otras empresas .

Los output por su parte pueden ser ofrecidos o vendidos en mercado abierto; pueden ser vendidos de acuerdo con contratos previos (en los que se haya establecido el precio, la cantidad, la calidad, la fecha de entrega, etc) o en lugar de ser vendidos pueden ser sometidos a la fase siguiente por la misma empresa.

Resumiendo lo anterior podemos considerar por lo tanto tres alternativas de coordinación vertical.

-en un extremo, el intercambio directo en un mercado
-en el otro extremo, la organización jerárquica centralizada (empresa)
-en el intermedio, gran cantidad de formas mixtas o contratos. Algunos autores también definen a estas últimas como formas “híbridas”

Cada empresa elegirá una de las tres alternativas en función de los costes de transacción, es decir de los costes derivados de la utilización del mercado y de los costes de organización interior (costes de transacción internos a la empresa)

La teoría de los costes de transacción es debida principalmente a la aportación de Ronald Coase (Premio Nobel de Economía 1991) en un artículo publicado en el año 1937 en el que destaca la consideración de la empresa como alternativa al mercado. Esta teoría es desarrollada posteriormente por otros autores entre los que destaca Oliver Williamson (1985). Mientras Coase consideraba únicamente la alternativas mercado y empresa, Williamson introduce la alternativa intermedia, es decir los contratos. Otro autor destacado es Alfred Chandler con un famoso libro titulado “La Mano Visible”, en el cual analiza la importancia que tienen las decisiones de las empresas en el funcionamiento de la economía norteamericana, en contraposición a la “mano invisible del mercado” que según Adam Smith, padre de la economía moderna, era la que determinaba dicho funcionamiento.

Esta teoría de los costes de transacción es de gran utilidad para intentar explicar el funcionamiento de los sectores económicos en los que existe un cierto nivel de concentración de empresas. En la economía tradicional, basado en una oferta y una demanda constituida por pequeñas unidades, el mercado determinaba el precio y así sigue sucediendo en los mercados de materias primas sin marca, es decir en los mercados de las llamadas “commodities”, incluidos los mercados internacionales.

Pero en la mayoría de los casos, son las estrategias de las grandes empresas las que determinan el precio y las restantes condiciones de funcionamiento de la economía y de sus sectores, incluido el sector agrario, ahora integrado en el sistema agroalimentario. A continuación pasamos a analizar algunas alternativas relativas a la coordinación vertical en el sistema agroalimentario o en el canal de comercialización.

6. CENTRO DE CONTRATACIÓN Y VENTA EN MERCADO ABIERTO.

Por venta en mercado abierto queremos indicar una situación en la que el vendedor establece contacto con el posible comprador o los posibles compradores al objeto de realizar la transacción o, viceversa, el comprador establece contacto con el posible vendedor o los posibles vendedores. Se trata de una negociación que se realiza en cada operación, sin haberse realizado un contrato previo.

Es un sistema tradicional en el sector agrario y en el sistema agroalimentario, así como en otros sectores, que sigue teniendo mucha importancia. Es el sistema que domina en la fase del consumo tanto del consumo de productos alimentarios como de productos no alimentarios; el detallista pone sus productos a la venta y el consumidor los adquiere pero no hay ninguna contratación previa a la operación. Este es un sistema muy utilizado por los agricultores y por otros agentes del sistema agroalimentarios.

Un sistema tradicional es establecer estos contactos en los mercados o centros de contratación, a los que el vendedor acude con o sin presencia de la mercancía. Muchos tipos de mercado se pueden citar en distintas fases del proceso de comercialización tanto en Andalucía como en otras regiones o países, aunque se puede decir que en general estos centros de contratación están perdiendo importancia.

Uno de los tipos de mercado más característico de Andalucía es el de las alhóndigas o corridas de frutos de la Costa del Sol. Una de las características más destacadas es el sistema de venta basado en subastas a la baja, de una forma similar al de los “veiling” holandeses. Se trata de un tipo de mercado de origen antiguo que ha cumplido una función muy importante para la salida de las frutas y hortalizas de esta comarca, evolucionando tanto en instalaciones, con los relojes que sustituyeron a la subasta oral, como en organización, disminuyendo su número y concentrándose en mercados de mayor volumen de mercancía y que sin duda la sigue cumpliendo, pero desde hace un cierto tiempo ha perdido importancia relativa porque ha sido yendo sustituido por otros sistemas.

También ha perdido importancia el mercado de Perpignan, al otro lado de la frontera francesa, que en otros tiempos constituía el principal mercado de venta de los productos hortofrutícolas de exportación de Andalucía y de España.

Siguiendo con el sector de frutas y hortalizas, hay que destacar la importancia de los mercados centrales mayoristas que eran el centro de abastecimiento de las grandes ciudades y que fueron objeto de atención preferente por parte del Estado a partir de finales de los años sesenta con el establecimiento de mercados por parte de la Empresa Nacional Mercasa, en colaboración con los ayuntamientos, los cuales sustituyeron a los viejos mercados municipales. Destacan los mercados de Mercasevilla, MercaMálaga, MercaGranada, Mercajerez y Mercacórdoba, aunque existen otros mercados mayorista de gestión municipal en otras ciudades andaluzas. Los mercados centrales mayoristas también pierden importancia tanto en Andalucía como en el resto de España y en otros países al ser sustituidos por otros sistemas de comercialización. En efecto las grandes empresas de distribución han establecido sus propias centrales de distribución o plataformas en las cuales acopian el producto procedente de las zonas de producción y desde las cuales suministran productos a sus establecimientos, aunque acuden al mercado mayorista para completar pedidos. Los minoristas individuales siguen acudiendo al mercado mayorista pero incluso estos suelen estar integrados en cadenas voluntarias, cadenas cooperativas o centrales de compra que también pueden tener sus centrales de distribución. Los mercados centrales mayoristas pueden seguir teniendo en algunos casos su importancia para la venta directa de los pequeños agricultores próximos a las grandes ciudades.

Podemos hacer referencia también a los mercados en origen creados en los años setenta por la Empresa Nacional Mercorsa, que en un principio se organizaron como Lonjas de Contratación pero evolucionaron hacia servicios comerciales y desaparecieron hace tiempo.

Otro tipo de mercado muy característico es el mercado de ganado, institución importante para la venta de ganado de sacrificio y de vida, aunque en Andalucía tenía menos importancia que en otras regiones españolas. En la regulación de los mercados de ganado del Ministerio de Agricultura de los años sesenta solo había en Andalucía un mercado de ganado de ámbito nacional, el de Jerez de la Frontera, pero que no llegó a funcionar como tal y dos mercados de ámbito regional, los de Baza y Ronda. Pero los mercados de ganado han desaparecido prácticamente, sobre todo en ganado para sacrificio, aunque pueden tener alguna importancia en ganado para vida.

También pierden importancia los mercados sin presencia de mercancía que tienen lugar en bares o centros urbanos y del que era una representación muy característica el de la Calle de las Sierpes de Sevilla.

Es importante hacer una referencia al proyecto para el establecimiento de un mercado de futuros de aceite de oliva en Jaén. Bien, un mercado de futuros (y de opciones) es un mercado con características muy especiales y muy diferentes de los mercados agrarios tradicionales. En un mercado de futuros no se vende mercancía sino contratos de futuros, es decir contratos en los que al vendedor de compromete a entregar la mercancía y el comprador a recibirla en un periodo posterior al de la firma del contrato, pero que en un porcentaje muy elevado (más del 90 por cien) no se refleja en el acto físico de entrega y recepción de la mercancía, sino que los contratos de futuros se compensan con la operación inversa y el producto se compra y vende en el mercado de físicos. El agricultor y otros agentes acuden al mercado de futuros para asegurarse un precio de venta, mientras que otros agentes de mercado acuden para asegurarse un precio de compra. Ambos tipos de operadores del mercado se aseguran contra el riesgo de oscilaciones de precios, para lo cual es preciso que acudan al mercado los especuladores, los cuales están dispuestos a asumir el riesgo.

Son muchos los agricultores que siguen actuando de una forma individual vendiendo en mercado abierto, aunque fuera de los centros de contratación. Los resultados pueden ser satisfactorios si el agricultor tiene buenos contactos con compradores o con corredores bien introducidos en el sector, si el agricultor tiene un determinado prestigio en lo que respecta a calidad especial de sus productos, si dispone de un “nicho de mercado”, es decir de un comprador o compradores habituales. En muchos casos los costes de transacción son muy elevados ya que las negociaciones para la venta pueden ser complejas y por tanto costosas. En otros casos, se corre un riesgo importante ya que los resultados de la negociación pueden ser muy inciertos.

7. CONTRATOS.

En gran número de casos en lugar de acudir al mercado abierto para la compra o venta de sus productos, las empresas vendedoras y las empresas compradoras realizan contratos, escritos o verbales, a breve, medio o largo plazo, en los que se establecen las especificaciones de la compra-venta, es decir precios, cantidades, fechas de entrega, presentación y calidades, situación de la mercancía, forma de pago, etc.

Este sistema ha pasado a ser normal en la mayor parte de las actividades económicas. Así por ejemplo las empresas de automóviles adquieren un porcentaje cada vez más elevado de piezas o componentes a empresas subcontratantes con las que establecen contratos de suministro. En este sector y en otros sectores se ha producido el fenómeno conocido como externalización, es decir que se ha pasado de producir a comprar. En otras palabras se ha pasado de la “empresa” a los “contratos”. En algunos productos normalmente comprados en “mercado abierto” como era el caso de neumáticos, pintura, baterías, etc, también se ha pasado al sistema de “contratos”, con el establecimiento de las especificaciones correspondientes. Viceversa, a las empresas de componentes les interesa cada vez más hacer contratos de venta en lugar de acudir a vender en mercado abierto. En el sistema agroalimentario ocurre más o menos lo mismo

Un caso especial es el de la agricultura contractual, tema ampliamente estudiado por los economistas agrarios desde hace tiempo y que se sigue tratando en numerosos textos o trabajos de economía agraria o en trabajos relativos a casos particulares y se refiere a la firma de contratos (o a la contratación verbal) entre agricultores e industrias agroalimentarias en momentos anteriores a la recolección de productos agrícolas o a la producción de productos ganaderos, en los que se establecen determinadas especificaciones relativas a la compra-venta (precio, situación del producto, forma de pago, etc) pero también al proceso (calidad, fecha de recolección, etc) Para referirse a este fenómeno frecuentemente se ha utilizado el término cuasi-integración, para distinguirlo del término integración que se refiere a los casos en los cuales una empresa absorbe de una forma total empresas o fases corriente arriba o corriente abajo.

En el caso de productos agrícolas el contrato puede firmarse en momentos previos a la recolección (por ejemplo en la fruta) e incluso en momentos previos a la siembra, en el caso de productos de siembra anual (algodón, oleaginosas, hortalizas para industria, etc). En el caso de productos ganaderos la contratación suele referirse a un suministro continuado durante un cierto período de tiempo (es el caso por ejemplo de leche, huevos, pollos, cerdos, etc). Los contratos pueden ser anuales o referirse a periodos más amplios.

Las cadenas de distribución, en determinados momentos han absorbido algunas actividades típicas de las industrias agroalimentarias, procediendo a la producción en instalaciones propias. Sin embargo parece que la tendencia actual es hacia la compra de productos de empresas agrícolas o industriales, dominando el sistema de contratos con los proveedores, en lugar de la compra en mercado abierto. En unos casos adquieren productos cuyo diseño es realizado totalmente por las industrias y ello sobre todo en el caso de industrias fuertes con productos y marcas establecidos en el mercado. Pero una tendencia general es la participación cada vez mayor de la cadena en el diseño del producto que incluso es fabricado con marcas propias de la misma (private label). En muchos casos se está evolucionando hacia una colaboración cada vez mayor entre las cadenas de distribución y las industrias agroalimentarias, así como con los agricultores o sus organizaciones, colaboración que tiene lugar a nivel de intercambio electrónico de datos (sistema EDI, basado en la codificación internacional EAN), de colaboración en la gestión de los lineales, de las actividades de promoción y merchandising, en el diseño del producto, en las marcas de distribuídor, etc.


 

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